Las consecuencias de la sequía que sufre Brasil ya se sienten en varias regiones del país, con los embalses bajo mínimos, la factura de la luz por las nubes y algunos casos de municipios con racionamiento de agua, en medio de la peor crisis hídrica de los últimos 91 años.
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Sequía en Brasil: embalses en alerta y la luz por las nubes
La mayor economía latinoamericana mira ahora al cielo con la esperanza de que a partir de este mes la época de lluvias aplaque el alarmante déficit de precipitaciones en las regiones sudeste y centro-oeste, donde se concentra la mitad de la población del país.

Las previsiones para los próximos meses no son buenas y anticipan lluvias por debajo de la media histórica o como mucho dentro ella.

"Con eso no habrá una recuperación de los embalses en la cantidad que sería necesaria", afirmó a Efe Pedro Luiz Côrtes, profesor del Instituto de Energía y Ambiente de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Según el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), los embalses con capacidad de producción hidroeléctrica de las regiones sudeste y centro-oeste, donde están las grandes baterías del país, están al 17 % de su capacidad.

El año pasado, por estas fechas, rozaban el 40 % y en 2001, cuando el país enfrentó diversos apagones, estaban al 23,5 %. Mientras, los efectos de la sequía empiezan a ser visibles.