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Irene es el primer huracán de la temporada en el Atlántico.
La zona norte de la costa este de Estados Unidos -en especial los estados de Delaware, Nueva Jersey y Nueva York- se prepara para algo muy poco habitual: la llegada de un huracán. Irene irrumpirá el jueves y alcanzará previsiblemente categoría 3 en la escala Saffir-Simpson de un máximo de 5.

El portavoz del Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), Dennis Felgen, le dijo a BBC Mundo que "el impacto será en las regiones del norte y medio este, donde no están acostumbrados porque no llegan muchos huracanes y donde hay mucha población y muchas viviendas".

Por ello -explicó- "hemos advertido que pongan mucha atención a Irene y se aseguren de que tienen todos los suministros necesarios para hacer frente a un huracán". Felgen asegura que deben estar en alerta incluso hasta la costa de Maine.

Señala que en el NHC pueden hacer predicciones "muy fiables para un plazo de 48 horas" ya que cuentan con "avanzadas herramientas y una gran experiencia", aunque pasado ese plazo el margen de error se amplía.

Próxima parada: Bahamas

El martes por la tarde, Irene se había reducido a categoría 1 (sobre 5 en la escala Saffir Simpson) y presentaba vientos de 145 kms/h porque se topó con un frente que redujo su fuerza. Sin embargo, esperan que se reactive en las próximas horas al desaparecer ese frente de su camino.

Tras pasar por las islas Turcos y Caicos, en la noche llegará a Bahamas y el archipiélago completo está en alerta porque lo recorrerá desde el sur hasta el norte en las próximas 24 horas.

Además, "las aguas cálidas y los pocos cambios en la dirección del viento" de esas islas son el "escenario perfecto para que un huracán se haga más grande", indicó el experto.

Felgen alertó que todos los habitantes de las islas "deben estar resguardados en lugares seguros y permanecer allí hasta que pase el huracán".

Irene pasó por la isla de la Española el martes y en la parte dominicana obligó a unas 1.000 personas a abandonar sus hogares y refugiarse en albergues.

En Puerto Rico, donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró el estado de emergencia, cerca de 3.000 personas fueron desalojadas por el peligro de derrumbes provocadas por las inundaciones.

El lunes, las lluvias y vientos causaron además cortes de electricidad en cerca de 100.000 hogares que se prolongaron durante más de 12 horas.