Traducido por el equipo de SOTT.net

screwtape demon devil propose toast
Cómo las redes globales impulsan la curva de eficiencia del Mal (y por qué les fastidiará al final).
"¿No es la insulsez de nuestra comida actual un precio muy pequeño por el delicioso conocimiento de que Su gran experimento no está dando resultado? Y no solo eso. Conforme disminuyan los grandes pecadores y la mayoría pierda toda individualidad, los primeros se convertirán en agentes mucho más eficaces para nosotros. Cada dictador o demagogo — la mayoría de las estrellas de cine y de cantantes — podrá arrastrar ahora consigo decenas de miles de ovejas del rebaño humano. Se entregarán (lo que hay de ellos) a él, y a través de él a nosotros. Vendrá un tiempo seguramente en que, salvo para esa minoría selecta, no tendremos necesidad de preocuparnos en absoluto de la tentación individual. Si atrapamos el cabestro, el rebaño entero vendrá tras él."

— extracto de El Diablo Propone un Brindis de C.S. Lewis.
Las comidas que el archidemonio Screwtape describe más arriba son las almas de la gente moderna, cuyos pecados no son tan deliciosos como los del pasado. Con esto se refiere tanto a los grandes y sangrientos criminales de la historia como a la participación más profunda de la gente corriente en sus crímenes. Al compararlos con las formas más comunes y mundanas de corrupción, deshonor e impiedad que se extienden en la estela de la modernidad, Screwtape demuestra cómo estas últimas son preferibles en términos utilitarios; "cantidad sobre calidad" es esencialmente su argumento.

Lo que me impulsó a buscar esta cita y contemplarla fue un hilo de conversación con una compañera de la Estación Deimos, en el que ella planteaba que el discurso de graduación de Screwtape describía acertadamente la fase de "infestación" de lo que podríamos llamar posesión demoníaca. Estuve de acuerdo, y añadí que podría ser el tipo de fenómeno que se produce en múltiples niveles e iteraciones fractales. También creo que la descripción que hace Screwtape del pecador moderno, menos sabroso pero más frecuente, encaja perfectamente con el crecimiento de las redes mundiales de comunicación. La red se tiende cada vez más ancha, pero también cada vez menos profunda, porque un mayor número de peces hambrientos de sentido se reúnen cerca de la superficie para alimentarse.

Lewis escribió esta breve continuación de Cartas en 1959, bajo la larga pero atenuada sombra de la Segunda Guerra Mundial. Como esa guerra fue testigo de una carnicería y una atrocidad tan grandes y arrolladoras, temía que la creciente propagación de pecados "más pequeños" se viera disminuida en comparación, o incluso descartada por completo. En otras palabras:
Claro, puedo engañar a mi cónyuge o robar unos cuantos dólares del erario público, ¡pero al menos no soy Hítler! Además, hoy en día todo el mundo lo hace. ¿Cómo es posible que todos vayamos al infierno?
La amenaza que Lewis advertía en el 59 no haría sino aumentar con el crecimiento de los medios de comunicación de masas, culminando en el brusco y estratosférico ascenso de la Internet de consumo del siglo XXI. Cuando se habla del lado oscuro de ese medio, a menudo se hace de forma atomizada, dividiéndolo en categorías como pornografía, videojuegos, aplicaciones de redes sociales y otros productos adictivos. Pero en conjunto, creo que puede describirse como un motor de despersonalización, que bombea ondas de radiación que no sólo deshacen mentes y desintegran almas, sino que aplastan la capacidad del adicto para actuar con alguna agencia en el mundo.

Pero el otro fenómeno que señala Screwtape es aún más acertado, dado que el Mal es una teleología que busca una eficacia cada vez mayor. Al recordarnos que los "grandes pecadores" son menos numerosos, sus herramientas de corrupción son, en consecuencia, más fuertes y tienen mayor alcance gracias a las tecnologías de la época. Guerras y genocidios que antes tardaban décadas en gestarse pueden desencadenarse ahora en un capricho de fin de semana, y la propaganda utilizada para justificarlos se difunde globalmente a través del éter con un coste mínimo.

Desde el punto de vista de la guerra de Screwtape, este modelo de corrupción de menor intensidad pero mayor alcance supone una ventaja significativa. Aunque pocos en número, los pastores malvados corromperían a sus rebaños desde una distancia mucho más segura, disolviendo lentamente su capacidad de distinguir no sólo la virtud del vicio, sino la libertad de la servidumbre y el Yo del Otro.

¿No es esta una explicación casi perfecta del fenómeno "PNJ" (NT: Personaje No Jugador; NPC, por sus siglas en inglés)? ¿Masas de personas que han cambiado su libertad, privacidad e individualidad por la facilidad de perseguir una débil señal en la oscuridad? Si estas personas pueden o no ser descritas como "adictos" tradicionales es una cuestión que se puede debatir. Pero creo que lo que es indiscutible es que no son sólo eso.

Cuando se someten a la última tendencia política o campaña identitaria, no están simplemente consumiendo, como el yonqui consume su heroína. Están actuando y participando. El mejor análogo de la adicción podría ser el jugador, que participa por la emoción pero también tiene un interés real y material en los resultados.

Pero si es así, ¿por qué los participantes que repiten como loros los mensajes oficiales parecen tan grises, planos e irreflexivamente performativos que memes como estos parecen captar tan bien su gestalt? :
npc diversity strength
npc current thing mask ukraine diversity
Mientras que fenómenos como la transexualidad, el cambio climático, el COVID-19 y la guerra ruso-ucraniana implican mucho material real en juego, las fichas que el PNJ pone sobre la mesa virtual son efímeras y gratuitas. Al decorar un post en las redes sociales con eslóganes, hashtags, pronombres y demás, no se está gastando ni arriesgando más que un momento de su tiempo. De hecho, al contrario que los apostadores, parecen haberse vuelto alérgicos al riesgo de cualquier tipo.

En comparación con los verdaderos alborotadores y falsos revolucionarios de la calle (que, según se ha argumentado recientemente, eran más un producto del narcisismo subclínico que de una corriente ideológica concreta), el PNJ puede considerarse el espectador fofo y bebedor de cerveza de las gradas. Anima a los jugadores mientras pide su tercer perrito caliente, con manchas de mostaza corriendo por su camiseta del equipo con licencia oficial. Aunque repite como un loro las últimas palabras de moda y las últimas creencias, se mantiene a una distancia segura de los pecados en sí.

O, al menos, así lo piensa.

Las almas insípidas que describe Screwtape estaban ellas mismas desnutridas. El burócrata ladrón picotea tranquilamente un fondo, en lugar de robarlo a ciegas en un atraco espectacular. Los adúlteros se escabullen a un mísero motel en plena noche, en lugar de asesinar a sus cónyuges y huir a Mozambique. Sus pecados son más mundanos y menos destructivos de forma inmediata, por lo que resultan insignificantes incluso para los propios pecadores.

En el camino desde 1959 hasta ahora, el alimento del pecador de base ha disminuido aún más, a pesar de que el menú de opciones se ha ampliado exponencialmente. A principios de la década de 2010, la cita de medianoche en un motel había sido sustituida por la masturbación crónica alimentada por el porno, o por bobos entregando la mitad de su sueldo a vampíricas fulanas en línea. Y aunque el fraude y el robo por parte de los funcionarios públicos no ha disminuido, sí lo ha hecho la persecución de esos delitos. Los instrumentos de la ley han retrocedido a un puro arsenal del Reino de los Hombres, de forma que el que te acusen y castiguen por un delito determinado depende casi por completo de tu tribu política, al igual que la simpatía del público hacia el acusado.

Para el PNJ, el truco se manifiesta como una forma perversa de lealtad a la marca. Joe Biden puede traficar con influencias y desencadenar guerras mundiales todo lo que quiera, aunque eso haga que tus perspectivas de futuro sean sombrías. Donald Trump puede olvidarse de pagar una multa de aparcamiento, y tú pedirás la silla eléctrica. Mientras nadie te obligue a luchar en la guerra o a pulsar el interruptor, te alejarás del teclado dando por sentado que tienes las manos limpias.

Al fin y al cabo, no fue esa turba aulladora y etiquetadora de Judea la que asesinó a Jesús, sino un puñado de tropas imperiales armadas, ¿sabes? Porque las palabras no son violencia, ¿verdad? Excepto cuando lo son, claro. Se te dirá qué prueba hipócrita aplicar, a través de medios tanto directos como sutiles.

Por suerte, tus amables amos no esperarán que te des cuenta de la diferencia. Para eso están sus influenciadores: para decirte a quién tienes que gritar y cómo poner el grito en el cielo cuando te señalen tu hipocresía. Es como si la pereza y la ira tuvieran un bebé, despojado de cualquier agencia real, excepto para molestar a los pasajeros y la tripulación.
c s lewis quote
The Screwtape Letters— C.S. Lewis
Así, el pecador ardiente se convirtió en el monótono rompehuesos, que se convirtió en una masa gris informe, picoteando en Internet en busca de calorías virtuales. Su dieta es ahora pura subsistencia, similar a la de los grillos que cazan los hambrientos indigentes de Corea del Norte: ligeras diversiones y distracciones; la proyección de las propias frustraciones y fracasos en objetivos convenientes; una vaga aproximación parasocial de "pertenencia" a una "comunidad".

Sus pecados son igualmente tan menores e indirectos que cada uno podría parecer un simple copo en una ventisca. Pero una muerte a causa de mil cortes sigue siendo una muerte, y la rana sigue hirviendo hasta convertirse en sopa de rana. Screwtape preferiría faisán bajo el cristal y caviar, por supuesto, pero sabe que la victoria de su amo tendría un sabor mucho más dulce.

La estrategia sigue necesitando poderosos ayudantes humanos para funcionar correctamente. Para mantener a las masas en su camino de suave pendiente hacia la ruina, estos agentes deben aprovechar los recursos existentes para obtener el máximo rendimiento sin agotarse ni revelar sus agendas ocultas. Gracias a Internet y sus tecnologías derivadas, la marea de la guerra parece haber girado bruscamente a su favor en las últimas décadas. Sin embargo, este enfoque presenta algunos inconvenientes, y quizá incluso un defecto fatal.

Uno de los inconvenientes se debe a la forma del campo de batalla. Sospecho que la curva hacia la máxima eficiencia del mal siempre ha sido exponencial, pero que hasta ahora la esperanza media de vida humana ha sido demasiado corta para reconocer el ritmo al que se acentúa la pendiente. Es posible que estemos presenciando la primera generación de seres humanos en la que la aceleración de la pendiente en el transcurso de sus vidas ha sido lo suficientemente pronunciada y observable como para ser detectada por un gran número de personas.

En otras palabras, no es una ilusión que ideas y políticas que hace diez años se habrían considerado una locura no sólo se hayan normalizado, sino que se hayan elevado a pedestales políticos y empresariales para ser veneradas. De hecho, los periodos de transición entre lo profano y lo sacralizado y viceversa se están acortando notablemente, al igual que los intervalos entre transformaciones tan radicales. Muy pronto, incluso el PNJ más diligente tendrá problemas para seguir el ritmo de todos los ídolos cambiantes, tabúes, metas y normas.

Este es un gran problema para el tío Screwtape: cuando algunos de estos motores egregóricos se ponen en marcha, tienen tendencia a cobrar vida propia. Por ejemplo, una vez que los PNJ empiecen a anularse a diestro y siniestro por el nuevo pensamiento erróneo de la mañana (un fenómeno que ya estamos empezando a ver), muchos náufragos buscarán consuelo en el campamento del "Enemigo", donde corren el peligro de despertar a la verdad.

Por suerte para él, Screwtape conoce su debilidad oculta. Y, con demasiada frecuencia, también la nuestra.
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Cuando un disidente dice algo así como: "¡Lo que necesitamos ahora son líderes de verdad!", a veces vomito un poco en mi boca. No es tanto que los "líderes" sean siempre la causa de todos los problemas, sino que a menudo son la causa de muchos (y particularmente en el ámbito político). Pero también temo lo que se esconde dentro del sentimiento en sí.

La implicación parece ser que no podemos conducirnos eficazmente según nuestros principios, o que no queremos asumir el riesgo de intentarlo. En su lugar, buscamos externalizar el trabajo a extraños lejanos y poderosos de los que no sabemos casi nada. Es casi el llanto del niño perdido en el centro comercial; se queda en un sitio, llorando y lamentándose hasta que algún adulto servicial viene a guiarle a alguna parte. Tal vez sea a la oficina de seguridad del centro comercial, a avisar a papá y mamá. Tal vez a la parte trasera de una furgoneta sin matrícula.

Pero para nuestro nuevo pecador de las redes, lo que el (mal)líder diga o incluso haga no viene al caso. Se armó un gran revuelo cuando Trump bromeó:
"Podría ponerme en medio de la Quinta Avenida y disparar a alguien, y no perdería ningún votante, ¿vale?"
Pero para muchas almas perdidas y atomizadas, creo que esa broma se ha convertido en algo parecido a un hecho. Mientras el líder luzca los colores de la tribu y pueda recitar mínimamente la liturgia, puede cometer prácticamente cualquier crimen sin temor a la reprimenda de su rebaño.

Esto en sí mismo no es una innovación; de hecho, el líder de la secta malvada que no puede hacer nada malo es un canto fúnebre que resuena a través de toda la historia sangrienta. La diferencia radica ahora en sus actuales herramientas de amplificación y seducción. La amplificación es la más obvia de las dos: mensajes y órdenes de marcha transmitidos a más personas a mayores distancias, por menos mensajeros y con menores costes materiales/de oportunidad. Es en las herramientas de seducción mejoradas donde las cosas empiezan a ponerse un poco turbias y espeluznantes.

Por ejemplo, además de los líderes visibles y los "influenciadores" que escupen mentiras oficiales, la web se ha inundado últimamente de chatbots de diversas especies. He catalogado algunos de ellos aquí, pero admitiendo que con el tiempo pueden surgir y surgirán otros mutantes peligrosos. El reciente artículo de Mathew Crawford sobre los chatbots me hizo pensar en una posible nueva variante, que serviría para difuminar aún más las fronteras entre el ser humano y la máquina. Como escribe (el subrayado es mío):
Peor aún, el efecto puede ser más potente en grupos. Supongamos que se distribuye un chatbot, desconocido para el público, a unos cuantos miles de personas influyentes. El resultado podría ser,
  • El manejo de los influenciadores con (des)información sesgada, manipuladora o fabricada.
  • El efecto en el público sería como ver la apariencia de consenso entre expertos. Para muchos, esta es una forma aún más poderosa de hacking dunbar parasocial...
Cuando leí esto por primera vez, creo que interpreté mal lo que Crawford quería decir con "distribuido (a personas influyentes)" y "desconocido para el público". Inmediatamente, mis pensamientos se dirigieron directamente a una versión transhumana del pacto fáustico, sobre el que los escritores disidentes han bromeado desde que ChatGPT apareció en escena. El acuerdo consiste en entrenar a un chatbot para que emule tu estilo de escritura, lo que te permitirá relajarte mientras escribe artículos en tu nombre:
Además, la IA que estoy entrenando para que escriba este artículo por mí requiere un número obsceno de GPU, y las GPU no crecen en los árboles. Cuantos más de vosotros firméis para apoyar este blog, antes podré permitirme pagar a una IA para que lo haga por mí y así poder ir a trepar a los árboles en lugar de sentarme en esta maldita silla todo el día.
Pero imagina el asunto en el contexto de todos esos "expertos" y "personas influyentes" que la élite gobernante trata de cooptar. Podrían aprovechar la oportunidad de contar con un facsímil virtual de este tipo que se dedicara a machacar sus pedestres tuits y publicaciones, liberándoles así para pasar más tiempo en Netflix y relajándose (o lo que sea que hagan cuando no están adulando al poder).

Si ampliamos los parámetros del acuerdo a la hechicería de las falsificaciones audiovisuales, pronto podríamos ver cómo se levanta un ejército de homúnculos digitales que repiten como loros los mensajes del régimen con lo que pasa por ser el estilo y el toque de su licenciante individual. Sospecho que muchos de ellos incluso se sentirían halagados al recibir tal oferta, imaginando que han sido escogidos como uno de los Elegidos.

(Una vez más, me pregunto cuál sería la combinación perfecta de Pereza y Avaricia. Pereza suena demasiado a La Guerra de las Galaxias).

No importa cómo sean tentados o corrompidos, el objetivo del Enemigo es maximizar también la eficacia de sus líderes. Un autor oculto lanzará un determinado término o eslogan que se fragmentará en una serie de ecos fractales, empezando por los agentes corporativos y de las redes sociales y terminando en millones de PNJ, salpicados en sus conversaciones digitales y del espacio carnal como un condimento asqueroso.

Para la mayoría de estos secuaces de bajo coste y enjambres de loros sin coste, aparentemente no existe hipocresía demasiado absurda o crimen demasiado obvio para romper la conexión. Sospecho que esto se debe a que es fundamentalmente inhumana. Esto parece claro por el lenguaje que utilizan, que es el del rencor y la acusación interminables.

La lengua viperina del diablo es seductora precisamente porque el mundo es un lugar imperfecto. Pero también está anclada en el deseo innato del ser humano de un sentido que trascienda la carne. Al igual que un bosque talado que alguien olvidó replantar, se han desechado formas de significado mucho más antiguas y fuertes, sin que existan sustitutos viables. Así que cuando el PNJ se hace eco del último eslogan aprobado, al mismo tiempo se aferra a un andamiaje moral sucedáneo. Esperan encontrar un significado a bajo precio, sin hacer el gran esfuerzo de comprender primero las cosas tal y como son.

De nuevo, el pecado principal aquí es la Pereza. La búsqueda de sentido es extremadamente difícil por diseño. No se puede conseguir en la ventanilla de autoservicio, o uniéndose a una multitud de Twitter. Tampoco se puede encontrar vitoreando grandes perjuicios en nombre del libre albedrío. En el arco actual de la pendiente, la mentira hiperindividualista de que somos seres totalmente creados por nosotros mismos ha mutado en una explosión de clínicas de castración con ánimo de lucro y cabinas de suicidio asistido por el gobierno.

Que las masas confundan tal carnicería con misericordia es el beso culinario del paladar de Screwtape, más sabroso que una brigada de asesinos en serie gourmet. Si bien es cierto que pecar en la mente (por ejemplo, pensar en hacer daño a personas inocentes) no es tan malo como pecar en la carne (por ejemplo, atacarlas con un lanzallamas casero), no es completamente gratuito. Los pensamientos pecaminosos pueden acumularse y debilitar tus defensas espirituales con el tiempo.

El ámbito digital de las redes sociales se ha descrito a veces como el patio de recreo del yo, donde los pensamientos más oscuros tienden a reinar con supremacía. A menudo adoptan la forma de palabras escritas y símbolos, o de jeremiadas unilaterales gritadas a las cámaras web y otros dispositivos de grabación. Si se considera útil para el régimen, se permite que estas formas de pensamiento florezcan sin cesar, incluso si algunas de ellas parecen oponerse a su agenda en la superficie (por ejemplo, la propaganda negra, la quinta columna y las estrategias de bandera falsa).

También existe lo que podríamos llamar la "Internet buena", que implica debates reflexivos e investigaciones diligentes, por parte de personas que intentan conectar de la forma más humana que permite el medio. Cada vez que estas personas y grupos amenazan con convertirse en nodos de liderazgo eficientes, el Enemigo intenta aplastarlos utilizando tácticas cada vez más solapadas, perturbadoras y draconianas. El hecho de que últimamente haya más de estas medidas enérgicas sugiere una mosca en la sopa. Estas tácticas rara vez se llevan a cabo desde posiciones de fuerza.

Es entonces cuando entra en juego el otro gran problema de la estrategia de Screwtape: la calidad de los beligerantes de cada bando es desigual, y se está haciendo más desigual con el tiempo. A medida que las fuerzas del Enemigo crecen en número, su competencia se reduce a la par que la profundidad de sus pecados y su disposición a asumir riesgos. Por cada temible Ugluk hay un centenar de Snagas llorones y en pijama, dispuestos a agachar la cola y huir a la primera señal de problemas.

Nuestras propias curvas de crecimiento y eficiencia no son tan pronunciadas. Esto se debe a las ineficiencias inherentes a la libertad, la individualidad, la creatividad y la apertura al debate. Pero los productos finales son hombres y mujeres que han sido probados y templados en las llamas. Resistieron la tentación de recorrer el camino más suave y poco exigente del Enemigo. En su lugar, eligieron fortalecer sus mentes y cuerpos, perfeccionar sus armas y habilidades, crear redes de hermandad y confianza. Eligieron decir la verdad, incluso corriendo un gran riesgo personal y con todas las probabilidades en su contra.

¿A quién llevarías a la guerra? ¿A cien brutos de caballería Rohirrim o a mil goblins farfullantes de Mordor?

Para responder, propondré mi propio brindis como respuesta:
npc chad history quote hesiod
Ante las puertas de la excelencia los altos dioses han puesto sudor; largo es el camino hacia ella y áspero y escarpado al principio; pero cuando se alcanzan las alturas, entonces hay facilidad, aunque penosamente de ganar.

— Hesíodo