Traducido por el equipo de SOTT.net

Investigadores de la Universidad de Maguncia investigan la corriente en chorro para evaluar cómo sus variaciones decenales podrían afectar a la aparición de fenómenos meteorológicos extremos en Europa.
Jet Stream
© Georgios FragkoulidisVelocidad del viento y líneas de corriente a una altitud de unos 10 kilómetros sobre la superficie terrestre al inicio de una ola de calor en Europa Occidental (23 de agosto de 2016).
Fuertes precipitaciones, tormentas de viento, olas de calor... cuando se producen fenómenos meteorológicos graves como éstos, a menudo se atribuyen a una corriente en chorro ondulada. La corriente en chorro es una poderosa corriente de aire en la troposfera superior que equilibra el gradiente de presión y las fuerzas de Coriolis. Aún no se sabe si la corriente en chorro está realmente experimentando cambios a escalas de tiempo decenales y, en caso afirmativo, en qué medida.

"Existen varias teorías sobre lo que podemos esperar de la corriente en chorro en el futuro. Sin embargo, todas ellas se basan en supuestos muy idealizados", explica Georgios Fragkoulidis, del Instituto de Física Atmosférica de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (JGU). "Aunque está bastante claro que las emisiones de dióxido de carbono contribuyen directamente a la temperatura media mundial, los cambios en la circulación atmosférica son muy inciertos debido a los procesos caóticos que rigen su evolución."

El patrón de cambios de los últimos 40 años

Para averiguar qué está ocurriendo realmente con la corriente en chorro, Fragkoulidis analizó los datos de los vientos de la alta troposfera de los últimos 40 años. Su objetivo era determinar en qué se diferencia esta corriente de aire a 10 kilómetros por encima de la superficie terrestre en la década de 1980 de la actual y así evaluar las tendencias que puede experimentar sobre Alemania u otros lugares.

"Cuando la corriente en chorro es particularmente ondulado, el aire frío del norte o el aire caliente del sur pueden alcanzar la atmósfera sobre Alemania, haciendo más probable que se produzcan olas de frío u olas de calor", señaló. Como miembro del grupo de Meteorología Dinámica del profesor Volkmar Wirth, del Instituto de Física Atmosférica de la JGU, Fragkoulidis ha investigado este tema concreto durante varios años. En general, sus resultados indican que dos aspectos importantes caracterizan los cambios de la corriente en chorro.

"En invierno, muchas regiones del hemisferio norte experimentan tendencias positivas, mientras que estas se convierten en tendencias negativas en verano. En otras palabras, la corriente en chorro se vuelve más ondulada en invierno, pero menos en verano", concluye Fragkoulidis. Todavía no hay explicación para este fenómeno que contradice en parte la hipótesis típica, que afirma que la corriente en chorro se vuelve más ondulada en todas las estaciones".

El otro aspecto que identificó el investigador de Maguncia fue que los cambios en la corriente en chorro no son iguales en todas partes, sino que difieren de una región a otra. Lo que ocurre sobre Norteamérica no es necesariamente lo mismo que sobre China o Europa. "No podemos evaluar las tendencias basándonos en simples lemas como 'La corriente en chorro se está volviendo más ondulada' o 'La corriente en chorro se está volviendo menos ondulada'. Es mucho más complicado que eso", resumió.

El Dr. Georgios Fragkoulidis no sólo se fijó en la ondulación de la "corriente en chorro", sino también en la velocidad de fase de las ondas para establecer la rapidez con que estas se desplazan de oeste a este. Cuando se propagan lentamente, pueden dar lugar a sistemas meteorológicos estacionarios asociados a fuertes precipitaciones o a periodos prolongados de altas temperaturas e incluso de sequía.

"Aunque tengamos la impresión de que debería ser de otro modo, en los últimos 40 años no se ha producido ningún cambio significativo en la velocidad de fase de las ondas en el hemisferio norte, especialmente sobre Europa", declaró Fragkoulidis. Esta conclusión también contradice algunas conjeturas de que los movimientos de las ondas se están ralentizando.

Sin embargo, los resultados de su investigación muestran que la situación es diferente en el Hemisferio Sur, donde se observan cambios más sustanciales en la velocidad de las fases. Una vez más, varían según la estación y la región. Sus conclusiones se han publicado en Weather and Climate Dynamics.

Previsiones para finales de siglo

Fragkoulidis examina actualmente hipótesis sobre cómo puede cambiar la corriente en chorro en el futuro, concretamente a finales del siglo XXI. Para ello, utiliza previsiones basadas en modelos climáticos generados por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de EE.UU. Se basan en el supuesto de que las emisiones de dióxido de carbono seguirán aumentando y se mantendrán elevadas y de que el clima de la Tierra se habrá calentado unos 4 °C en 2100.

La cuestión es cómo podría influir este escenario en la corriente en chorro. En teoría, no hay una respuesta fácil porque el efecto de calentamiento no será idéntico en todo el planeta. De hecho, los océanos se calentarán más lentamente que las masas terrestres y las diferentes alturas de la troposfera se calentarán a ritmos diferentes. En consecuencia, todos estos aspectos repercutirán en la circulación atmosférica.

A pesar de todas las incertidumbres existentes, el modelo climático aporta algunas pruebas de que las futuras tendencias estivales serán similares a las del pasado y de que la corriente en chorro en el hemisferio norte será probablemente menos ondulado hacia finales de siglo. Por otra parte, es mucho más incierto cómo será la futura corriente en chorro invernal.

Publicación

G. Fragkoulidis, "Decadal variability and trends in extratropical Rossby wave packet amplitude, phase, and phase speed", Weather and Climate Dynamics 3: 4, 30 de noviembre de 2022, DOI: 10.5194/wcd-3-1381-2022