Los humedales del Pantanal, en el oeste de Brasil, son famosos por ser un paraíso de biodiversidad, pero en estos días están cubiertos de enormes nubes de humo debido a los voraces incendios que reducen vastas extensiones a tierra quemada.

Pero en las últimas semanas se ha visto asolado por incendios que amenazan su emblemática fauna, mientras Brasil sufre una primavera de sequías y calor récord en el hemisferio sur.
En los 13 primeros días de noviembre se produjeron 2.387 incendios en el Pantanal, lo que supone un aumento de más del 1.000% respecto a todo el mes de noviembre de 2022, según el seguimiento por satélite realizado por la agencia brasileña de investigación espacial INPE.
"La situación está completamente fuera de control. Y entre la ola de calor y el viento, sólo va a empeorar", afirma el biólogo Gustavo Figueiroa, de 31 años, responsable del grupo ecologista SOS Pantanal.
"El Pantanal es una región acostumbrada a los incendios. Normalmente, se regenera de forma natural. Pero tantos incendios no es normal".
Según los expertos, los incendios se deben principalmente a la actividad humana, sobre todo a la quema de tierras para la agricultura. Las condiciones climáticas no han hecho sino empeorar la situación.
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