Traducción al español por Aporrea.org

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Alicia en el país de las Maravillas con Johnny Depp en persona, mientras millones de estadounidenses siguen desempleados.
Justo cuando la economía estaba en una profunda recesión, la familia Obama decidió hacer una lujosa fiesta de Halloween con el tema de "Alicia en el país de las Maravillas", para la cual fue contratado Johnny Depp como el Sombrerero Loco y Tim Burton para la decoración.

Incluso hablaron con el director de "La guerra de las galaxias", George Lucas y lo convencieron para que prestara el traje original de Chewbacca, para el entretenimiento de sus huéspedes.

El mundo de fantasía extravagante que ellos crearon, sin embargo, se mantuvo muy en secreto, porque en el momento de Halloween 2009, la economía estaba en un fuerte bajón y la tasa de desempleo nacional se mantenía en un triste 10 por ciento.

Los detalles acerca de la lujosa fiesta vienen en las páginas de un nuevo libro sobre la relación de la primera pareja durante la presidencia de Obama.

"Los funcionarios de la Casa Blanca estaban tan nerviosos por como acogería el norteamericano desempleado o sus representantes -que pronto votarían sobre la reforma del sistema de salud- una vistosa fiesta estilo Hollywood, que el evento no se discutió públicamente y las contribuciones de Tim Burton y de Johnny Depp no fueron conocidas", relata Jodi Kantor en su libro, "Los Obama".

Como ya es tradición, los Obama repartieron golosinas en Washington, DC a los niños de las escuelas al principio del día, y mientras que este evento fue cubierto en gran medida por la prensa, su fiesta de más tarde se mantuvo en secreto de manera muy activa.

En vez de vez de comer los M & Ms, las galletas de azúcar y frutas secas que la señora Obama tradicionalmente da en sus bolsitas de Halloween, los invitados a la fiesta, disfrutaron de galletas en forma de hueso cubiertas de merengue y ponche de frutas servido en vasos en forma de vasos sanguíneos.

Manteniendo la dedicación de la Primera Dama a las familias de los militares, los invitados fueron los hijos de los hombres y mujeres militares, junto con los hijos de los empleados de la Casa Blanca.

Las primeras hijas Malia y Sasha, que tenían 11 y 8 años respectivamente, invitaron a sus amigos a participar en las actividades, que también incluyeron un espectáculo de magia en el Salón Este.