La AEE registró imágenes de la nube de polvo y gas del interior de la "incubadora" de estrellas situada a unos 6.500 años luz de la Tierra.
Nebulosa del Águila
© ESA
Nebulosa Águila. En una imagen difundida en 2009.
Los telescopios de la Agencia Espacial Europea (ESA) han obtenido por primera vez imágenes de la nube de polvo y gas del interior de la célebre Nebulosa del Águila, una "incubadora" de estrellas situada a unos 6.500 años luz de la Tierra.

Las imágenes, difundidas ayer por la ESA, "hacen posible buscar nuevas estrellas en una región mucho mayor y acceder así a un conocimiento más amplio de las fuerzas creativas y destructivas que operan dentro de la Nebulosa del Águila", informó esa agencia en un comunicado.

Se trata de una fotografía obtenida gracias a los telescopios Herschel y XMM-Newton, que abundan sobre las imágenes que capturó el Hubble en 1995 de los llamados "pilares de la creación" de la nebulosa, cuya longitud es de varios años luz y se consideran uno de los iconos espaciales del siglo 20, recordó la ESA.

Las imágenes que obtuvo el Hubble a finales del siglo 20 permitieron a los científicos intuir que dentro de la nebulosa existe una incubadora de estrellas situada en el cúmulo conocido como "glóbulos gaseosos en evaporación" (EGGs, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, aquella fotografía no probaba por sí misma la formación de tales estrellas jóvenes, debido a la oscuridad que provocaba del polvo que flota en la nebulosa.

El interior. Las nuevas imágenes del Herschel, de longitud de onda infrarroja larga, permiten a los astrónomos ver en el interior de los pilares y en las estructuras de esa región, con lo que podrán ampliar en su caza de nuevas estrellas en una de las regiones más hermosas del universo conocido y localizada en la constelación Serpent.

"En paralelo el telescopio XMM-Newton -de longitud de onda infrarroja corta- prueba que esas jóvenes estrellas calientes son responsables del tallado de los pilares de la creación", amplió la Agencia Espacial Europea.

Dichos pilares consisten en unos gigantescos tubos de gas que se formaron a partir de un proceso de foto-ionización debido a la presencia de estrellas masivas cercanas, según las consideraciones de la comunidad científica.

Los astrónomos creen que desaparecieron hace unos 6.000 años, debido a la onda expansiva generada tras la explosión de una supernova.

Sin embargo, debido a la distancia a la que se encuentra la Nebulosa del Águila, desde la Vía Láctea no se podrá percibir el ocaso de los pilares "hasta dentro de varios cientos de años", puntualizó la ESA.