Fran Hernández logra las 250.000 firmas en apoyo de una casilla en la Renta para la ciencia.
Investigador Fran Hernández
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El investigador Fran Hernández
Cuando Michael Faraday presentó su generador eléctrico, que en el siglo XIX no era más que una curiosidad científica, un político le preguntó sobre su utilidad. El científico inglés le contestó que lo ignoraba, pero que seguro llegaría el día en que su Gobierno pondría un impuesto a su invención. Y así fue. Dos siglos después, la moraleja de esta anécdota permanece viva. Los científicos siguen hoy defendiendo la importancia de su trabajo para revolucionar día a día el mundo que conocemos. Eso sí, hoy es de otro modo. En el siglo XXI, utilizan Twitter para reivindicarse. ¿El ejemplo? La iniciativa que corre como la pólvora en internet sobre la creación de una casilla de aportación complementaria a la ciencia en la declaración del IRPF.

Pocos serán los que no hayan oído hablar de ella. Los medios de comunicación se han hecho eco de esta idea, que no extraña demasiado en unos tiempos en que las donaciones privadas - como ha sido el caso del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) - intentan mantener viva una línea de investigación. De hecho, son ya casi 250.000 individuos los que han firmado su apoyo en la red. Y el ritmo al que crece la cifra es a 1.000 por hora. Casi literal. ¿Pero cuántos conocen a la persona que ha logrado tocar la fibra sensible de tanta gente?

No es ni un político ni un indignado organizado. Tamaño tino tiene detrás a un aspirante a investigador de 25 años, rebosante de rebeldía e idealismo, que va a todas partes en bici, experimenta con cámaras fotográficas antiguas y, sobre todo, que ama la ciencia. Alumbró la idea después de leer la intención del nuevo Gobierno de recortar 600 millones de euros en la asignación al I+D y, al tiempo, percatarse de que la subida de impuestos podría conllevar una mayor aportación a la Iglesia católica en el IRPF. Entonces se dijo: «Igual la ciencia necesita una casilla para compensar parcialmente la caída de su presupuesto». Pensado y escrito: lo plasmó en su modesto blog y hoy es, con mucha diferencia, la iniciativa más apoyada en www.actuable.com.

Hijo de un ferroviario

Quien razona de este modo es Francisco Hernández, soriano de nacimiento y vallisoletano de adopción, de padre ferroviario e hijo de la educación pública española. Creció soñando con Carl Sagan y, sin dejar nunca de hacerse preguntas, se licenció en Física en la Universidad de Valladolid. Ahora investiga en la rama de Neurociencias en Cambridge, en un grupo de doctorado.

Fran, como le llaman, afirma: «Es fácil apostar por la ciencia en los buenos tiempos, pero es en los malos en los que hay que mantenerse firme para no destruir lo conseguido».

A pesar del apoyo masivo a su propuesta, duda de que vaya a tener efecto en la clase política. «Pero hay que intentarlo. Nos arriesgamos a perder a toda una generación de científicos: es un drama humano, pero también económico».

Su escepticismo no significa que le reste importancia a su propuesta: «Es válida y debería ser discutida como se merece. Si el Gobierno la rechaza, y no da alternativas para evitar el tercer recorte, debería explicar por qué».
Una preocupación en aumento

Investigadores, asociaciones científicas y sindicatos coinciden en que el recorte de 600 millones de euros en I+D+i es una muy mala noticia para la ciencia española y en que la reducción en todo caso debe inclinarse más hacia los créditos que a las subvenciones, para evitar el estancamiento del sistema. El 30 de diciembre, Rajoy aprobó una reducción de 600 millones de euros de las subvenciones y préstmos. Desde la Cosce (Confederación de Sociedades Científicas de España), que agrupa a más de 50 sociedades científicas, su presidente, Carlos Andradas, declaró ayer a la agencia Efe que este recorte retrotrae al sistema a niveles de financiación de 2005. Andradas, quien ha indicado que existe un riesgo de que la ciencia española se estanque, apuntó que sobre todo corre peligro la incorporación de los jóvenes científicos al sistema de I+D.