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© Deutscher Wetterdienst
Anomalías de la temperatura media mínima diaria
La Organización Mundial de la Meteorología (OMM) ha publicado un exhaustivo informe acerca de la ola de frío de aire polar, procedente del Norte de Rusia, que afectó a grandes extensiones de Europa y Asia en el mes de febrero pasado.

El informe, que se puede consultar a través de este enlace, ha sido realizado por los Centros Climáticos Regionales de Europa (Deutscher Wetterdienst) y Asia (Japan Meteorological Agency), detallándose en él un interesantísimo análisis sinóptico de la situación meteorológica que propició la extensa y duradera ola de frío, así como una serie de datos y observaciones registradas a lo largo y ancho de Eurasia.

El factor clave en el desencadenamiento de este histórico episodio, fue la formación de un robusto sistema de altas presiones en Siberia, el cual impidió la habitual llegada de masas de aire de carácter más templado desde el Atlántico hacia Europa.

El establecimiento del anticiclón en aquella zona se produjo después de un período templado en el primer tramo del invierno, entre diciembre de 2011 y principios de enero 2012 en casi toda Europa. La situación meteorológica cambiaría abruptamente en la segunda quincena de enero.

En este mapa de superficie del 31 de enero podemos ver al Anticiclón en su momento de mayor apogeo, allí se fue acumulando un enorme caudal de aire frío que luego se fue trasladando hacia el resto del continente euroasiático:
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Mapa presión atmosférica en superficie. 31-01-12
Dicha incursión de aire frío polar, fue llegando desde el Norte de Rusia a través del flanco sur de esa extensa zona de altas presiones, provocando el repentino y progresivo enfriamiento.

Durante ese periodo de bajas temperaturas, se produjeron algunas nevadas considerables en diversas partes del viejo continente. En la primera quincena de febrero, la ola de frío empezó a debilitarse en Asia y en mediados de febrero, también en Europa.

Lo sucedido, no se trata de una situación anómala, ni mucho menos, pues como recuerda el informe de la OMM, sólo hay que remontarse al invierno de 2009-10 para tener una situación sinóptica similar. En aquella ocasión, el frío arrancó a mitad de diciembre y se extendió hasta enero o principios de febrero (según las regiones) aunque no llegando a producir unos registros tan llamativos de forma generalizada.

Como recogen los siguientes mapas, durante bastantes jornadas (entre el 25 de enero y el 16 de febrero se ha estimado la duración del episodio) los registros termométricos alcanzaron valores muy rigurosos en el continente euroasiático:
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Anomalías térmicas semanales

Los Países bálticos, Bielorrusia, el Nordeste de Polonia, Ucrania, el Norte de Moldavia o el Sur de la Rusia europea experimentaron temperaturas mínimas de alrededor de -30 ° C.

Incluso en áreas del Norte de Suecia, del Norte de Finlandia o del Centro-Norte de Rusia, los termómetros descendieron de los -40 ° C.

En el este de Europa Central, se registraron durante la ola de frío temperaturas mínimas inferiores a -20 ° C, mientras que en el oeste de Europa Central los valores oscilaron entre -10 ° C y -20 ° C (entre las grandes urbes destacan Ámsterdam con -18,7 ° C o con Zúrich -18,1 ° C).

Como pudimos vivir aquellos días, el aire frío se extendió hasta el sur de Europa: mínimas por debajo de -15 ° C se registraron en Turin y alrededores, en el Norte de Italia. La Península Balcánica registró en muchos observatorios valores mínimos por debajo de -10 ° C.

Incluso se llegaron a registros por debajo de -30 ° C en las montañas de Rumania y Turquía o rondando los -24 ° C en el Norte de Grecia y de Serbia. Sin embargo, la mayoría de estas temperaturas mínimas no supusieron nuevos registros históricos.
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Temperaturas mínimas de la ola de frío

Como contraste a esta situación, a consecuencia de la circulación de las bajas presiones desde el Atlántico Norte hacia el Norte de Islandia, a la región del Ártico, las temperaturas fueron muy suaves en aquellas zonas.

Por ejemplo, la temperatura en Svalbard, muy al norte del Ártico, llegó varias veces hasta 5 °C en ese período, siendo más alta que la de Milan o Estambul... en Svalbard, los valores termométricos estuvieron unos 15 °C más alto de lo normal.

En cuanto a las precipitaciones, estos mapas recogen la distribución de las nevadas durante el período de estudio. Como se puede visualizar, tanto en los espesores como en el número de jornadas en los que se registró nieve, las precipitaciones se centraron fundamentalmente en el Centro-Sur y Centro-Norte de Europa:
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Precipitaciones de nieve durante la ola de frío