El Gobierno de Pekín profundizó la campaña anti Internet. Nuevas medidas frente a las versiones de un intento de golpe de Estado. Problemas internos en el Partido Comunista.

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Limitaciones. Un habitante de Pekín accede a Internet en un bar.
Las autoridades de China bloquearon ayer 16 páginas de Internet y detuvieron a seis personas, debido a los rumores de turbulencias políticas y versiones de un golpe de Estado difundidas en la red, donde se informó que varios vehículos militares habían entrado en Pekín. Además se limitó sensiblemente el uso de microblogs y se paralizó la opción de realizar comentarios en dos de las páginas web de servicios de noticias más populares del país, Weibo y Tencent QQ (ambas de capitales estatales), hasta el martes.

La Policía detuvo, además, a 1.065 sospechosos y borró más de 208.000 mensajes "dañinos" durante la campaña anti Internet que comenzó en febrero.

Según Tencent, el bloqueo se debe a la difusión de "informaciones perjudiciales" y se ha ordenado una "limpieza" debido al "insano impacto social de rumores y otras informaciones ilegales que se está difundiendo a través de escritos de poco más de un centenar de caracteres".

Las versiones surgen en medio del largo tira y afloja ante el relevo en la cúpula dirigencial del país, en este año. A mediados de marzo, el Comité Central apartó a uno de los políticos más destacados y jefe del partido en Chongqing, Bo Xilai, lo que fue entendido como el indicio de una lucha soterrada por el rumbo que tiene que tomar China y una pelea por el poder dentro del Partido Comunista.

Los internautas chinos ya están sometidos a una censura draconiana que bloquea Twitter, Facebook o Youtube. "Es un atentado grave contra la libertad de expresión y esto quedará grabado en la historia", denunció el usuario Lawyer 80, en weibo.com. Peng Xiaoyun, otro reconocido ciberactivista, llamó a sus pares a movilizarse temiendo una profundización de la represión.