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Lago Pancharevo en Sofia (Bulgaria)
Bulgaria sufrió ayer un verdadero golpe de calor, mientras que otras dos naciones de la Europa del Este - Polonia y República Checa - fueron castigadas con una nevasca sin precedentes.

Las temperaturas en la totalidad del territorio búlgaro rondaron el pasado lunes 20 grados centígrados y en algunas localidades como Silistra, a orillas del Danubio, ascendieron a 24,2 sobre cero, 7,7 grados por encima del anterior máximo histórico registrado en 1947. La inusual temporada de calor que precede a la llegada oficial del invierno se presentó acompañada de fuertes vientos cuya velocidad se aproximaba a 120 kilómetros por ahora.

Polonia y República Checa, entretanto, quedaron sumergidas en la nieve cuya altura alcanzaba 33 centímetros en Varsovia y 20 en Praga. La nevasca azotó también a la vecina Alemania: más de un centenar de vuelos fueron cancelados en el aeropuerto de Múnich, pues las máquinas quitanieves no daban abasto para limpiar la pista de despegue y aterrizaje.

Tampoco faltan sorpresas climáticas en Rusia: la ciudad de Múrmansk, en el extremo norte del país, está hoy a cero grados mientras que en Moscú y otras zonas céntricas de Rusia los termómetros indican 20 grados menos.

La diferencia de temperaturas a lo ancho del territorio nacional es aún más drástica: de menos 49 grados en Yakutia y algunas partes de Siberia a 19 grados sobre cero en el Cáucaso del Norte, según la información del Centro hidrometeorológico.