La madre se queja en los medios de comunicación británicos de que Jungle Park «no dio ninguna ayuda médica» tras el hecho.
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© Sunday Mirror
El niño, poco antes del ataque y en el hospital, curadas las heridas
La madre del niño Ronnie Green, de Hertford (Inglaterra), aún tiene el miedo en el cuerpo después de que un león marino agrediera a su hijo en el Jungle Park de Los Cristianos, en Tenerife. En el décimo cumpleaños de su hijo, decidieron visitar la atracción y, de pronto, este animal, que minutos antes jugaba tranquilamente, mordió gravemente al menor en una pierna.

«No paraba de gritar. Había sangre por todas partes. Estaba histérica», declaró al diario británico «Mirror». «Tenemos suerte de que nuestro hijo esté vivo. Si le hubiera mordido en la cara o cuello, a saber lo que hubiera pasado», declaró al rotativo este fin de semana.

Antes del accidente, nada hacía presagiar el brutal ataque, relata la progenitora. El pequeño pudo tocarlos y estar cerca de estos animales, pero uno de ellos se lanzó a la pierna y le dio un mordisco que terminó por seccionarle un trozo de carne, algo de lo que dan fe las imágenes publicadas por el rotativo.

El propio Ronnie Green, sano y salvo, contó que «el león marino se metió en agua y fue directamente a mi pierna. Daba miedo». La madre explicó que todavía cambian sus vendas cada dos días y van al hospital «una vez a la semana».

También señaló que el personal del zoo «no proporcionó ninguna ayuda médica», sino que ante el «pánico» desatado sólo colaboraron para que un taxi lo llevara al hospital, donde intervinieron de urgencia la espeluznante herida que presentaba la pierna de su hijo. «Nos arruinó el resto de las vacaciones de Ronnie», agregó.

El chico pudo salir airoso de la agresión porque su padre, en medio de una situación terrorífica, después de contemplar junto a su madre con impotencia cómo el animal de 130 kilos no soltaba al pequeño de 10 años, lo sacó de la piscina como pudo y, acto seguido, fueron directamente al centro hospitalario.

Este incidente ha vuelto a poner de actualidad en Inglatera las condiciones de seguridad que conlleva nadar con animales en cautiverio y de las circunstancias en que viven en estas instalaciones.

También ha recordado que un entrenador de orcas fue asesinado por una en Tenerife en el año 2011 en el Loro Parque, también en Tenerife «Llega un punto en que tienes que culpar a la gente que los mantiene en cautiverio, no al animal», reflexionó la madre en la misma publicación tras vivir seguramente una de las peores experiencias de su vida.