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Gracias al tálamo escogemos lo que queremos ver y lo que no
El estudio del cerebro es uno de los campos más de moda en los últimos años. El desarrollo de nuevas técnicas para estudiarlo sin invadirlo es la clave de esta efervescencia investigadora.

Uno de los últimos estudios lo han hecho científicos del Grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de A Coruña y lo publica la revista PLoS ONE. Ahonda en los circuitos cerebrales que gobiernan la visión.

El equipo liderado por el joven ingeniero Nelson Espinosa ha estudiado la función de una parte del cerebro que se llama tálamo. El tálamo son dos estructuras situadas en la parte más interna del cerebro. Tienen forma de huevo, pero del tamaño de una nuez. El tálamo es un punto de confluencia de muchas señales que vienen de todas las partes del cerebro, un cruce con mucho tráfico.

Él se encarga de filtrar las señales poco útiles y deja que las relevantes continúan hacia la corteza (que anatómicamente es la parte más externa del cerebro y que hace que seamos conscientes de esos datos, de esa información).


Basado en gatos

Y estos científicos lo que han hecho es estudiar la función de esta estructura y de la corteza con la que se comunica en algo muy concreto, en la visión. Y lo han hecho usando gatos. Han utilizado con los gatos una técnica relativamente nueva: la Estimulación Magnética Transcraneal. Se usa en humanos para -además de estudiar la función de ciertas partes del cerebro, como en este caso- para tratar algunas enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

Consiste en aplicar un campo magnético de gran intensidad sobre el cerebro durante poquísimo tiempo, una milésima de segundo.

Este campo magnético induce una corriente eléctrica que altera la actividad normal de las neuronas. Eso sí, poco tiempo después todo vuelve a su lugar y se recupera la función normal. En este caso Espinosa y su equipo han 'apagado' las neuronas de la parte de la corteza cerebral que intervienen en la visión. Así han averiguado muchos detalles sobre las funciones de esta zona. En concreto, han averiguado que de la corteza parte una carretera neuronal que llega al tálamo y que envía información sobre los datos que el tálamo debe seleccionar.

Según las necesidades o al capricho del dueño

Es decir, mientras el tálamo recibe un aluvión de estímulos que vienen de la retina, la corteza lo que hace es enviar órdenes a esta misma estructura para que las filtre de acuerdo con las necesidades o el capricho del dueño de cerebro. Así, por ejemplo, damos más cancha a una información que a otra, como puede ser la forma o el color de una figura en concreto, según nos interese.A voluntad.

Es como cuando enfocamos con una cámara de fotos un objeto en concreto o hacemos un zoom. O como, cuando estamos en un bar con mucho ruido y nos centramos solo en escuchar nuestra conversación y bajamos el volumen de todo lo demás. Pues lo mismo, pero con la vista.