Mientras la inflación se dispara, hay límites de extracción de dinero.


Paquetes de billetes en Venezuela
Las quejas se multiplican por toda Venezuela. "Hice una hora de cola en el cajero, que sólo da 5000 bolos [bolívares] por día. Y dentro de la sucursal tardé una hora más para que me dieran 10.000 más. Hablando con mi compañero de cola, hicimos bromas sobre la escasez de billetes, la escasez que nos faltaba", ironiza María Fernanda Rodríguez, una ingeniera química de 30 años.

Ella vive en una ciudad del estado de Anzoátegui, pero el problema se repite en mayor o menor medida por todo el país. "Estamos sufriendo un corralito financiero invisible", insiste Rodríguez.

Los economistas consultados por la nacion matizan tal afirmación, pero sí confirman los problemas extremos de liquidez de la economía revolucionaria. "Estamos en época de bonificaciones, la gente requiere efectivo y el volumen que hay en la banca la obliga a limitarse", explica César Aristimuño, experto en temas bancarios.

"Desde que tenemos control de cambio [2003], los bolívares están en este corral. Vamos a ver cómo se hace más difícil conseguir efectivo. Tiene que ver con la escasez de papel moneda", añade Henkel García, director de Econométrica.

Mientras la inflación cabalga descontrolada rompiendo un récord tras otro, a la población se la limita para sacar su dinero de los bancos cuando más lo necesita para combatirla. Venezuela cerrará este año confirmando que es líder mundial en la suba de los precios, y por goleada: el FMI estima que se situará por encima del 700%, cuando su vecina Colombia no llega al 6%. La diferencia con el país que ocupa el segundo lugar supera el 650%. El drama va mucho más allá de las cifras: los venezolanos se las rebuscan para comprar su canasta básica alimentaria, que para una familia de cinco personas ya está por encima del medio millón de bolívares.

¿Qué se puede comprar con los 5000 bolívares del cajero o los 10.000 de la sucursal? La cuenta es tan exigua que no hace falta ni calculadora: un desayuno y poco más. Un café cuesta 900; un jugo de naranja, 700, y la famosa arepa rellena ronda los 1800. Si se le suma un litro de leche de 1200 y algo de fruta comprada en la calle se esfumó el dinero del cajero. Para los 10.000 basta con entrar al supermercado: 3500 por un kilo de azúcar; 800 una botella de agua y 500 por 100 gramos de queso.
"No estamos ante un corralito, pero sí es una limitación causada por los altísimos volúmenes de necesidad de efectivo. Se necesitan grandes cantidades de dinero para comprar cosas muy normales en cualquier hogar y familia. La demanda de efectivo es muy apremiante", profundiza Aristimuño.
La suba disparatada de los precios ha convertido al billete de 100 bolívares, el mayor en Venezuela, en un enfermo de anorexia: se necesitan verdaderos fajos para enfrentar cualquier cuenta. La situación provocó que ya en algunos lugares, como una frutería en Las Mercedes de Caracas, se pesen los fajos en vez de contarlos: el cajero observa que son todos de 100, cuenta el primer puñado, lo pesa y luego pesa los demás para comprobarlos sin perder tiempo.

Los lugares donde se aporta efectivo al cobrarlo a las tarjetas de crédito o débito desaparecieron, y en cambio proliferan los locales que, de forma subrepticia, cambian los tickets de comida por dinero contante y sonante, tras cobrar más del 10% de comisión. El uso de las tarjetas de débito se disparó de tal forma que no es extraño ver cómo hay usuarios que la usan para pagar un café o unas barras de pan. El Banco Central de Venezuela adelantó que prepara la emisión inminente de billetes de 500 y de 1000, pero éstos no llegarán a tiempo para Navidad. "La escasez de efectivo puede ser épica", vaticina García.

"Por nuestras conversaciones con medios financieros, creemos que estarán para el primer trimestre del año que viene", dice Aristimuño, que calculó que hoy en Venezuela los depósitos a la vista, monedas y billetes suponen el 86,6% del total del dinero. "Es algo absolutamente anormal que sólo tiene dos soluciones: los nuevos billetes y políticas adecuadas de carácter monetario y fiscal."