A diferencia de EEUU, que tiene la "intención de destruir Siria y otros países de Oriente Medio", Rusia e Irán están desempeñando un papel constructivo a la hora de prevenir el derrocamiento de Bashar Asad y la formación de un Gobierno fundamentalista suní en el país, reza la carta abierta suscrita por un grupo de académicos alemanes.

Estos profesores universitarios alemanes, miembros de la organización 'Attac Deutschland', redactaron una declaración conjunta en la que critican la interpretación que hacen muchos medios sobre el papel de Rusia e Irán en el arreglo del conflicto sirio
© REUTERS/ Abdalrhman Ismail

Según la denominada 'Declaración sobre la guerra en Siria', Rusia e Irán "primero agotaron todas las posibilidades de una solución diplomática y pacífica del conflicto" y al ver que no funcionaban, recurrieron a la acción militar.


Comentario: Y sólo después de recibir una invitación del gobierno legítimo del país árabe.


"Los ataques contra Rusia de los principales medios de comunicación son absurdos", aseguran estos 14 profesores universitarios alemanes, argumentando sus posiciones al respecto.

La idea de derrocar a Asad ya apareció en 2001

En su declaración, los académicos recuerdan una entrevista de 2007 del exsecretario general de la OTAN Wesley Clark, que reveló que unas semanas después del 11 de septiembre de 2001, EEUU se propuso invadir no solo Irak, sino también otros cinco países de Oriente Próximo, incluida Siria.

Con este objetivo en mente, EEUU estuvo preparando las condiciones propicias para un cambio de régimen en Siria desde 2005, incluyendo una campaña de propaganda de los medios 'mainstream' contra el Gobierno de Asad.

La aparición de la 'oposición moderada'

EEUU también cooperó con Arabia Saudí, Qatar e Israel para formar y financiar un ejército de yihadistas suníes con el fin de derrocar a los Gobiernos de Damasco y Teherán, informó el periodista Seymour Hersh en 2007.

Sin embargo, algunos medios occidentales bautizaron estas fuerzas de una manera mucho más suave: la 'oposición moderada', destacan los profesores alemanes.

"La fuerza militar más numerosa de la oposición estuvo compuesta por Al Qaeda y el grupo radical islamista Frente al Nusra [actualmente denominado Frente Fatah al Sham], clasificados por el propio EEUU como organizaciones terroristas".

Rusia no intervino en el conflicto sirio, "mientras fue considerado exclusivamente interno", pero actuó de forma decidida al lado del Gobierno sirio cuando la organización terrorista Daesh —también llamada Estado Islámico, proscrita en Rusia y otros países— "por medio de la acción terrorista y el apoyo militar y logístico de la inteligencia de EEUU, Arabia Saudí y Turquía logró tomar un extenso territorio en el norte de Irak, incluyendo su principal ciudad, Mosul".

Bombas 'buenas' y 'malas'

Además, los autores hacen hincapié en el tema de las bajas civiles. Desde su punto de vista, la cobertura de este tema en muchos de los medios de los países occidentales destaca por un "enfoque unilateral antirruso", la "propaganda" y el silenciamiento de los crímenes cometidos por las fuerzas antigubernamentales contra la población civil.

"Desde agosto de 2014, en Irak, bajo las bombas de la coalición, encabezada por EEUU, murieron 40.000 civiles, una cifra al menos cuatro veces mayor que el número de muertos en Alepo. Solo en Mosul murieron 15.000 personas", subraya la declaración.

Durante la evacuación de los combatientes opositores, permitida por los militares sirios, iraníes y rusos, los medios 'mainstream' siempre han mostrado a una única parte beligerante: Rusia junto a Irán frente a sus rivales, que se convertían en 'víctimas'.
"Pero cuando los 'rebeldes' incendiaron ocho autobuses sirios que llegaron a la ciudad para evacuarlos a ellos mismos y sus familias de Alepo, los mismos medios, de repente, parecieron quedarse mudos", afirman.
"Asad no puede irse"

Los académicos también critican a los países occidentales y a los opositores armados, porque estos se negaron a cualquier negociación con Asad.
"Todo político razonable y con visión de futuro tendría absolutamente claro que Asad no podía renunciar, incluso si así lo quisiera", opinan los autores.
"Asad representa a todos los grupos religiosos y las minorías de Siria, especialmente, a los alauitas, cristianos, yazidíes y otros, que apoyan a Asad debido a su naturaleza laica y esperan que no renuncie ni deje el camino libre a Daesh para que, seguramente, organice un exterminio masivo de las minorías religiosas y de los alauitas", explican los profesores alemanes.

La política fatal de cambio de regímenes

Según los autores, lo que más sorprende es que los grandes medios no suelan ni mencionar "la política fatal de cambios de régimen practicada por EEUU en Oriente Próximo y Oriente Medio, ni hablar de la crítica a este enfoque".

Los llamados "Estados fallidos", que son un terreno fértil para la propagación del terrorismo y la principal causa del flujo interminable de refugiados, son un resultado evidente de esta política, señalan.


Comentario: Este resultado no es accidental; es precisamente lo que busca la política de cambio de régimen. Un país es mucho más fácil de infiltrar y controlar si se encuentra sumido en el caos total. Parte de este control es precisamente destrozar la estructura vigente y reemplazarla por una nueva y débil estructura. En un país sin reglas y sin gobierno es fácil instalar a mercenarios extranjeros para que lo utilicen como una base de operaciones. El mejor y más reciente ejemplo de esto es Libia.


Por último, los autores expresaron su preocupación por la "nueva guerra fría entre las naciones occidentales y Rusia, que parece ir teniendo cada vez una mayor escala", e instaron a "todos los grupos sociales a participar en el debate político y, junto con el movimiento por la paz, defender los métodos de prevención de conflictos y guerras".