La historia Bana Alabed, la niña siria que supuestamente tuiteaba desde el este de Alepo y que conmovió a los medios occidentales, puede tener algunas incongruencias.

© Umit Bektas / Reuters
A finales del 2016, el nombre de Bana Alabed, una niña de 7 años que supuestamente tuiteaba desde el este de Alepo, inundó las páginas de los medios occidentales, que la presentaron como un claro reflejo del sufrimiento del pueblo sirio.

Sin embargo, la actriz y productora boliviana Carla Ortiz, quien estuvo registrando la guerra durante 8 meses para producir su documental 'La Voz de Siria', señala en una entrevista a RT algunas incongruencias que rodean a esta historia.

¿Sin electricidad y con libro electrónico?

Ortiz revela que en el este de Alepo, lugar en el que supuestamente se encontraba Bana, "no hay electricidad" y que, por ello, tuvieron que "filmar con fuego" la mayoría de las veces. "En el oeste, que está protegido, no podíamos enchufar ni cargar baterías. Entonces, ¿cómo me explicas que haya tantos videos de ella leyendo libros electrónicos?", plantea.

Además, la actriz destaca que, a pesar de que se escuchaban tiros y bombardeos a cada minuto (cosa que se puede comprobar en sus grabaciones), "muchos de los momentos en los que ella habla en los videos no se escuchan tiros".

"Un niño nunca escogería la guerra"

"No entiendo cómo una niña de 7 años puede decir 'no importa que haya una tercera guerra mundial, pero por favor que Bashar (al Assad) no gane", lamenta Ortiz. La cineasta, que afirma haber hablado con unos 3.000 niños durante su trabajo sobre el terreno, sostiene que "un niño sirio nunca va a escoger la guerra o la muerte".

"Niños a los que los han obligado a que militen por el extremismo y a matar, me han contado: 'Queremos solo paz, reconstruir mi país'", cuenta.

Asimismo, Ortiz denuncia que el pueblo sirio no confía en los occidentales porque mucha de la información que les proporcionaron ha sido manipulada y utilizada "a favor de la mecánica que han creado". "Todo es muy maquiavélico cuando vas al fondo. Han perdido la fe en la prensa occidental y en Occidente. Porque, ¿cómo puede ser posible que nos hayamos centrado mucho más en derrocar a un presidente electo que en acabar con el terrorismo?", se pregunta.