La ofensiva del capital contra el trabajo de los últimos años se da en múltiples formas. Una de ellas han sido las famosas revoluciones de colorines, utilizadas para tumbar gobiernos, para dirigir a un país en determinada dirección o para evitar cambios de rumbo.
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El papel de las multinacionales en las manifestaciones supuestamente anticorrupción de Bucarest ha sido más que evidente. Aquí no es como en Ucrania, donde los ejecutivos e hijos no acudían a la manifestación por su carácter violento y el miedo a la reacción popular. Aquí no se trata de dar un giro radical a la situación, sino de evitar que se aprueben determinadas leyes que chocan con el carácter de colonia de Rumania durante estos últimos 27 años, y no se trataba de una acción violenta, sino solo de intentar manipular la opinión pública. Así que los mafiosos y grandes saqueadores de las multinacionales han podido participar y pasearse entre los jóvenes protestatarios como Pedro por su casa, pues al fin y al cabo no solamente están en el mismo bando, sino que, además, ellos son los que financian las ONG que convocan y organizan las protestas.

Sin embargo, los participantes, que afirman que no están teledirigidos y que se trata de protestar contra la corrupción "como cada uno quiera", no reaccionaron de la misma forma ilustrativa ante unos jóvenes que, creyéndose la excusa "anticorrupción", aparecieron entre la multitud con una pancarta que decía: "¿Por qué para las multinacionales hay sol y para las empresas rumanas nubarrones?", en referencia al trato fiscal privilegiado que tienen las corporaciones extranjeras en Rumania y a la prevista reforma fiscal que va a aumentar los impuestos para estas últimas de un 5% a un 16%.

Los "espontáneos" jóvenes mostraron su rechazo a este ataque a los privilegios de las grandes corporaciones extranjeras en Rumania arrancando la pancarta por la fuerza a los que así protestaban, acusándoles de infiltrados y conminándoles a que fueran a manifestarse a Cotroceni, donde los que apoyan al gobierno y piden la dimisión del líder de la derecha, el presidente Iohannis, se concentran desde hace una semana.

Por otro lado, el pintor rumano Paul Hitter, amigo y colaborador del diréctor serbio Emir Kusturica, y representante del que llama "expresionismo balcánico", ha ilustrado el carácter real de las manifestaciones contra el gobierno de Bucarest (foto adjunta de Soros junto al lema de las protestas: REZI$T)

¿Cómo se puede explicar que los gerifaltes de las corporaciones colonizadoras en Rumania se muevan entre los manifestantes "anticorupción" como pez en el agua mientras los que critican los privilegios de las multinacionales sean insultados y echados de las protestas contra el gobierno? ¿Qué tipo de "revolución" pueden apoyar las grandes empresas, sus altos ejecutivos y ONG financiadas por ellas?

Como dice el refrán castellano, "A buen entendedor, pocas palabras bastan".