Rusia no ve alternativa a una solución diplomática en el problema nuclear norcoreano, rechazando así las 'opciones abiertas' de Washington, incluso un ataque.

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"No vemos alternativa a una solución política y diplomática", ha dicho este viernes una fuente de la Cancillería rusa a la agencia de noticias Sputnik.

La fuente ha reaccionado así a la declaración de la embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, sobre la renuncia de su país a volver a negociar el problema nuclear norcoreano a través de las conversaciones a seis bandas.

"No queremos volver a las conversaciones a seis, no estamos dispuestos a hacerlo, ya lo hemos probado pero no funcionó", ha dicho la diplomática estadounidense en una entrevista con la cadena CNN, publicada este viernes.

Ha explicado que Washington en vez de discutir el tema con el enviado norcoreano ante las Naciones Unidas, planea pedir a China y a Rusia que presionen a Pyongyang para que cambie de rumbo en sus esfuerzos por aumentar su capacidad nuclear y desarrollar misiles balísticos.

Haley, no obstante, no ha descartado la posibilidad de un ataque preventivo contra Pyongyang, pero ha asegurado que todas las opciones están abiertas.

Sus comentarios se producen un día después de que el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, hablara de "un nuevo enfoque" en la búsqueda de desnuclearizar Corea del Norte, tras reconocer el fracaso de los "20 años de esfuerzo diplomático" sobre este caso.

Las negociaciones entre EE.UU., China, Rusia, Japón, y las dos Coreas se desarrollaron desde 2003 hasta 2007 y quedaron paralizadas en 2009 cuando Pyongyang, molesto por el recrudecimiento de las sanciones internacionales en respuesta a sus pruebas nucleares y de misiles, se negó a continuar el diálogo.

Corea del Norte, —que defiende su derecho a potenciar su arsenal nuclear para superar las amenazas nucleares y chantajes de Washington— ha prometido dar una respuesta contundente a las maniobras anuales que lleva a cabo Washington con sus aliados asiáticos en las aguas de la península, a las que considera una "invasión de su territorio".

Pyongyang ha advertido de igual manera que los ejercicios podrían desembocar en una "guerra real" y conducir a la zona hacia un "desastre nuclear".