En esta serie de artículos hablaré un poco más acerca de qué es un TCA y las diferentes herramientas que existen para sanar lejos de los psicofármacos. Puede leer la primera parte aquí.

El camino hacia recuperarnos de cualquier adicción ciertamente no es fácil, y en muchas ocasiones la medicina convencional suele tener a los fármacos como primer método para calmar la ansiedad o el estrés que se vive durante cualquier rehabilitación. Como lo mencioné en el artículo anterior, los psicofármacos en ocasiones pueden ser mucho más dañinos a largo plazo. Por ello, es importante mirar hacia los recursos naturales que tenemos a nuestro alcance.

Algunas herramientas que pueden ser de gran utilidad para cualquier persona que esté pasando por un TCA (trastorno de la conducta alimentaria) incluyen: lecturas sobre el tema—porque de esta forma realmente podemos entender qué es lo que pasa—, meditación, terapia cognitivo-conductual, tratar la ansiedad con acupuntura, musicoterapia o pasatiempos artísticos, kinesiología aplicada e incluso aceites esenciales.

En esta segunda parte explicaré un poco más acerca de la importancia que tienen la meditación y terapias como la cognitivo-conductual para ayudar a los pacientes con un TCA.

Meditación

La meditación, también conocida como mindfulness, es una práctica milenaria. Se dice que tuvo sus inicios en la India en el año 1500 a.C. Pero no fue hasta hace unos años que escuchamos más acerca de todos los beneficios que tiene esta práctica, mismos que han sido comprobados científicamente. El efecto que tiene la meditación en nuestro cerebro es realmente grandioso si la práctica es constante y con disciplina.



[active los subtítulos en español si no aparecen automáticamente]


Por supuesto que la idea de tomarnos 10 o 20 minutos de nuestra rutina diaria para simplemente relajarnos puede ser un reto. La vida hoy en día es ajetreada, pero si lo que queremos es realmente recuperarnos, tenemos que tener en cuenta que será algo que requerirá de nuestro tiempo y esfuerzo.

Uno de los factores por los cuales la meditación puede ser su gran aliado en este caso, es que las personas que sufren algún trastorno alimenticio utilizan la comida o se privan de ella, como un método para llenar vacíos o castigarse. De esta forma la meditación ayuda a calmar nuestra mente para que podamos realmente pensar con una perspectiva amplia y no solamente centrarnos en los pensamientos dañinos que llegan a nuestra mente.

El mindfulness cuando es practicado por mucho tiempo, tiene el impacto en nuestro cerebro de poder realmente recablear esos pensamientos y cambiarlos por nuevas ideas y hábitos que en vez de hundirnos podrían ayudarnos a tener un mayor control de nuestras acciones.

¿Pero cuál es la explicación científica detrás de la meditación?

Para comenzar podemos decir que recientes estudios han demostrado cómo el cerebro realmente se relaja cuando meditamos, creamos más materia gris y también desde la perspectiva neurocientífica, en este estado realmente podemos cambiar nuestros pensamientos. Claro, esta no es la idea que nos vende la Nueva Era de que simplemente por "pensar cosas lindas" ya podremos olvidarnos de todos nuestros problemas, el punto es ver a nuestro cerebro como algo que realmente podemos moldear con trabajo y constancia.
"Aunque yo considere el cerebro como un ordenador, con el hardware y el software, el hardware (el funcionamiento físico del cerebro) no está separado del software o de la constante programación y reestructuración que se da a lo largo de nuestra vida. Ambos se influyen mutuamente de forma dramática" (Extracto del prólogo del libro "Deja de ser tú: la mente crea la realidad," escrito por Daniel G. Amen, M. D. )
Nuestro cerebro está en constante actividad eléctrica con 5 tipos de ondas diferentes; gamma, beta, alpha, theta y delta. Cada una de ellas tiene su rol. En el caso de la meditación son las ondas alpha y theta las que ocupan nuestro cerebro cuando realmente logramos llegar a un estado meditativo.

-Estado gamma: cuando nuestro cerebro se encuentra en este estado, quiere decir que se encuentra listo para tener un aprendizaje activo y retener información de la mejor manera.

-Estado beta: este es el estado en el que nos encontramos la mayor parte del día, se asocia con la mente alerta de la corteza prefrontal. Es el estado de "trabajo" o análisis.

-Estado alpha: las ondas cerebrales comienzan a calmarse, descansamos a un nivel celular, el sistema nervioso autónomo se tranquiliza y nos sentimos más relajados y menos ansiosos. Usualmente podemos llegar a este estado al inicio de una meditación, caminatas en la naturaleza, yoga, leer, o cualquier actividad que nos haga sentir más calmados.

-Estado theta: aquí es cuando realmente podemos comenzar a meditar de forma más profunda.

-Estado delta: usualmente entramos en este estado cuando dormimos, pero se dice también que los monjes tibetanos pueden llegar a esta fase con la meditación.

Como podemos ver, la meditación no solamente es de gran beneficio en estos casos, sino que también nos puede ayudar a manejar los niveles de estrés y ansiedad que vivimos día con día. En la siguiente conferencia el psicólogo, Martín Reynoso nos hace la siguiente pregunta: ¿qué hace nuestra mente cuando divaga?


Uno de los métodos que recomendamos desde SOTT es el programa de meditación, relajación y reuvenecimiento Éiriú Eolas, el cual se centra en la estimulación del nervio vago, una parte fundamental para el control del estrés:
Se cree que el nervio vago estimula ciertos músculos en la cavidad vocal, permitiendo la comunicación. Reduce la frecuencia cardíaca. Ciencia muy nueva sugiere que puede estar estrechamente relacionado con las redes de receptores para la oxitocina, un neurotransmisor implicado en la confianza y el vínculo maternal. [...] Hemos encontrado que las personas que tienen alta activación del nervio vago en un estado de reposo son propensas a sentir emociones que promueven el altruismo, la compasión, la gratitud, el amor y la felicidad.
Puede conocer más acerca de Éiriú Eolas a continuación:


Terapia Cognitivo-Conductual

Si bien existen muchos tipos de terapia—y recuerde que no todas las personas entran en el mismo molde—un modelo de terapia que ha sido de gran beneficio para los TCA es la terapia Cognitivo-Conductual (CBT, por sus siglas en inglés). Uno de los terapeutas pioneros en utilizar este tipo de terapias para los TCA es Christopher Fairburn, autor del libro "Cognitive Behavior Therapy and Eating Disorders," [Terapia Cognitivo-Conductual y desórdenes alimenticios] y director del Centro de Investigación para Desórdenes Alimenticios de la Universidad de Oxford.

¿Pero qué es la terapia CBT y por qué puede ayudarle?

CBT se basa en la idea de que las emociones, pensamientos y acciones de una persona están conectadas y se pueden reestructurar para cambiar hábitos dañinos por buenos. Esto es similar a lo que hablábamos acerca de la meditación, pero en este caso la persona, junto con el terapeuta, encuentran métodos para observar, entender y cambiar esos pensamientos y acciones.

En muchas ocasiones cualquier terapia puede ser un poco tediosa, al simplemente sentarnos y hablar de nuestros problemas. Pero en el caso de la CBT esto es totalmente diferente. El paciente, si realmente busca sanar se tiene que convertir en una persona activa, y no nada más dejar que el terapeuta haga el trabajo. Para que se tengan resultados óptimos, el paciente debe ver su terapia como ir a la escuela; observar, entender, aprender y hacer ejercicios con constancia para poder realmente recablear nuestros pensamientos.

De acuerdo con The Centre of Eating Disorders existen tres fases en este método; la fase conductual, fase cognitiva y la fase de mantenimiento y prevención de recaídas.

-Fase conductual: encontrar herramientas para afrontar los retos diarios en la estabilización de los hábitos alimenticios. Darnos cuenta de cuáles son los pensamientos disparadores que nos llevan a la acción y darnos cuenta de porqué actuamos así.

-Fase cognitiva: después de entender porqué actuamos así ante cierta situación, podemos entonces buscar estrategias de reestructuración para cambiar dichos patrones de pensamiento.

Una de las herramientas que puede utilizar en estos casos es el método ABCD:


-Fase de mantenimiento y prevención de recaídas:
después de haber trabajado en reconocer los patrones de pensamiento, las acciones que desencadenan y darnos cuenta de los disparadores con un trabajo constante, ahora se puede comenzar con la etapa de mantenimiento. Que en primera instancia tiene como fin eliminar por completo esos disparadores para que el paciente pueda entonces recuperarse por completo.

El psicólogo David Burns es autor del libro "Feeling Good," quien ha dedicado una gran parte de su trabajo a buscar alternativas para tratar personas con ansiedad y depresión con métodos CBT:


Como podemos ver, estas herramientas no solamente ayudarán a las personas con un TCA, sino que también podrían ser bastante beneficiosas para cualquier tipo de adicción. De nuevo, debemos entender que cada persona es única y nadie debe ser encasillada en el mismo molde si realmente queremos llegar a recuperarnos. Las herramientas y posibilidades para sanar son infinitas, lo único que se requiere es la voluntad para realmente salir adelante.

La siguiente charla con la psicóloga Aleta Edwards, autora del libro "Fear of the Abyss: healing the wounds of shame and perfectionism" puede ser también de gran ayuda, ya que muchas personas con un TCA sufren de las caracterísitcas descritas en su libro; perfeccionismo, control y vergüenza:


En la siguiente y última parte de estos artículos, abordaré un poco más el tema sobre herramientas para controlar el estrés y ansiedad, como la acupuntura y algunos métodos artísticos como la musicoterapia.