Sin deportivas en los pies, ropa de atletismo, cronómetros, medidores de pulsaciones, ni entrenamientos, los indígenas tarahumara -o rarámuri- se coronaron por 21º año consecutivo en el Ultramaratón de los Cañones.
Un camino lleno de lodo, piedras, pendientes y un puente colgante pone a prueba a los participantes. Sin embargo, el detalle más resaltante es el gran detalle que separa a los profesionales de los indígenas: no llevan equipamientos, ni extenuantes rutinas de entrenamiento para la competencia. Y es así cómo se impusieron a atletas profesionales de medio mundo: calzando sandalias con suela de jebe.

En la mencionada competencia participan más de mil atletas de México, Canadá, Estados Unidos, Rusia, España, Costa Rica y Ecuador, que se presentan equipados con zapatillas especiales y ropa con la que puedan minimizar el impacto del viento o la lluvia, pero no pueden hacer nada contra "los pies ligeros", que es lo que significa la palabra tarahumara.

El grito de "¡Weringa!" -"adelante" en lengua tarahumara- dio inicio a la serie de cuatro carreras que se disputaron este fin de semana en el municipio de Guachochi, Chihuahua (México).

Aproximadamente 100 de ellos se inscribieron y muchos participaron vistiendo su ropa tradicional. Las mujeres compitieron con largas faldas multicolor y pañuelos en la cabeza, mientras que los hombres corrieron con calzones largos a modo de taparrabos y una camisa.

No les hizo falta más para ganar las carreras de 100 y 63 km, tanto en categoría masculina como femenina.

Aproximadamente 100 indígenas tarahumara se inscribieron y muchos participaron vistiendo su ropa tradicional.
"Nosotros no nos preparamos porque a diario tenemos que caminar y pues como no tenemos vehículo, por eso tenemos que caminar", explicó Miguel Lara, el tarahumara de 27 años que ganó la carrera de 100 km, a AFP.

Es la cuarta vez que gana este ultramaratón, se ha llevado 1.500 dólares de premio, obteniendo con ello un el récord histórico.

Sin lugar a dudas muchas veces no hace falta lo mejor, si las condiciones físicas son las óptimas, además de la actitud y ejemplo de ello son los indígenas tarahumara.