A pesar de que muchos expertos lo consideran una fantasía antigua, se han realizado estudios científicos enfocados en determinar la capacidad de aprender mientras se duerme. Sin embargo, los resultados han tenido éxitos limitados o nulos. Esta escasez de resultados positivos contrasta con la vasta literatura que vincula el sueño con la consolidación de recuerdos preexistentes.

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Modelos actuales de la relación entre el sueño y la memoria, proponen mecanismos específicos para explicar esta discrepancia, como la hipótesis de consolidación activa y la hipótesis de homeostasis sináptica.

Aunque estos modelos proponen mecanismos que explican cómo la consolidación de la memoria puede afectar negativamente la formación de nuevos recuerdos, poco aportan sobre cómo el sueño y sus ritmos asociados modulan la capacidad de aprender.

Un equipo de investigadores del Departamento de Estudios Cognitivos de la Universidad de Investigación de París, reportó que finalmente descubrió la razón: el cerebro humano sólo puede aprender en ciertas fases del sueño.

Para investigar la posibilidad de aprender durante el sueño, los especialistas estudiaron la formación de recuerdos para nuevos estímulos sensoriales presentados durante la noche, utilizando un paradigma de memoria de ruido, en el que los partícipes debían detectar segmentos de sonidos repetitivos incrustados en ruido blanco. Los participantes del estudio fueron capaces de memorizar patrones de sonido durante REM y N2.

REM es la fase de inconsciencia durante la cual solemos soñar, y se caracteriza, como su nombre indica, por un repetido movimiento ocular. La fase N2 es una etapa de sueño ligero. Sin embargo, una tercera fase de sueño profundo llamada N3, fue negativa para la formación de la memoria.

Los investigadores conectaron a 23 voluntarios a monitores cerebrales de electroencefalogramas (EEG) y se les reprodujo grabaciones de patrones de sonido mientras dormían.

Para rastrear los procesos neuroplásticos subyacentes del aprendizaje perceptivo, los investigadores analizaron las respuestas de EEG recopiladas, mientras los participantes realizaban una tarea de comportamiento y mientras estaban dormidos.

Cuando despertaron, los participantes del ensayo fueron examinados y los especialistas determinaron cuán bien podían recordar las composiciones simples.

El equipo pudo evidenciar una clara distinción entre el REM y el sueño ligero N2, durante los cuales el aprendizaje fue posible, y el sueño profundo N3, durante el cual el aprendizaje fue suprimido.

De hecho, al despertar, los participantes desaprendieron los sonidos durante el sueño N3, y encontraron que los mismos patrones resultaban más difíciles de reaprender, que memorizar otros completamente nuevos. Esto apoyó las teorías de que el sueño N3 sirve para despejar la memoria, dijeron los investigadores.

Se debe hacer más investigación para determinar cómo los resultados obtenidos en este estudio, pueden tener una aplicación práctica a fin de poder ser utilizado como un método de ayuda para el aprendizaje.