¿Qué pasaría si supiera que todos los días, el 25 % de sus calorías proviene de un veneno disfrazado de alimento? ¿Y si descubriera que este impostor químico es responsable de su resistencia a la insulina y aumento de peso? ¿Y también de su presión arterial alta? ¿Sus niveles elevados de triglicéridos y colesterol LDL? ¿Del agotamiento de sus vitaminas y minerales? E incluso ¿de su gota, enfermedades cardíacas y daño hepático?


¿Qué pasaría si descubriera que esta sustancia tóxica se ha incluído en sus alimentos en cantidades cada vez mayores, durante los últimos treinta años, con un completo conocimiento de este hecho y el beneplácito de la Asociación Americana del Corazón, Asociación Médica Americana, Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés)?

¿Acaso no le molestaría?

Ojalá pudiera decirle que esto solo es la trama dramática de una novela de ficción, pero, en verdad, es una realidad impactante.

La sustancia que produce este efecto destructivo en su salud y es responsable de muchas, si no es que de la mayoría de las enfermedades crónicas que proliferan en nuestra sociedad, es el azúcar--y más específicamente, la fructosa.

Sin duda, ahora sabemos que el azúcar presente en los alimentos, en toda su variedad de formas, tiene un efecto devastador en la salud de esta nación.

Al final de este artículo, comprenderá plenamente cómo y por qué ha sucedido esto. Para entender realmente esta información, tendrá que aprender un poco sobre la bioquímica de la energía, el cual es un tema bastante técnico. Pero continúe leyendo--el conocimiento que está a punto de obtener, así como el impacto que podría tener en su salud, bien valdrán la pena el esfuerzo.

Haré todo lo posible para que los aspectos más técnicos le sean lo más sencillos posibles.

Big Gulp y Su Relación con el Aumento de Peso

Actualmente, comemos mucha más cantidad de alimentos que hace 25 años.

En promedio, los hombres y las mujeres consumen respectivamente 187 y 335 calorías por día. Las personas que nunca habían pesado tanto ahora tienen exceso de peso, y las personas que padecen obesidad han tenido un aumento de peso constante. Actualmente, somos una población "de tallas grandes".

¿Pero, por qué ha ocurrido esto?

La ciencia moderna ha demostrado que la epidemia de obesidad no se trata simplemente de una falta de autocontrol, sino más bien de un fenómeno impulsado por cambios bioquímicos que han alterado la forma en que el cuerpo regula la energía.

Algo ha ocasionado que el sistema de regulación del apetito se haya descontrolado. La leptina, que es la hormona responsable de la sensación de saciedad, no funciona adecuadamente. No se trata simplemente de las calorías que consume y gasta. Los bebés de seis meses de edad se han convertido en las últimas víctimas de la epidemia de la obesidad-y la alimentación y el ejercicio no pueden explicarlo.

Entonces, ¿cuáles son los alimentos que come actualmente, que no se consumían hace treinta años? ¿Cuál es el impacto que ha tenido desde el día en que nació?

Los estudios demuestran que todas esas calorías adicionales provienen de los carbohidratos.

¿Qué carbohidratos en particular?

El Azúcar--en específico, las bebidas endulzadas. Las sodas (41 %) y bebidas a base de frutas (35 %), constituyen la mayoría de estas calorías adicionales.

Hoy en día, el 55 % de los endulzantes utilizados en la fabricación de alimentos y bebidas están hechos de maíz, y en los Estados Unidos, la primera fuente de calorías son las sodas, en forma de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF). De hecho, el habitante promedio de los Estados Unidos bebe 60 galones de soda cada año.

¡El Jarabe de Maíz de Alta Fructosa Solo Se Ha Consumido Desde Hace Una Generación!

El JMAF se inventó en 1966 en Japón y se introdujo en el mercado de los Estados Unidos en 1975. Los fabricantes de alimentos y bebidas comenzaron a cambiar sus endulzantes de sacarosa (azúcar de mesa) por jarabe de maíz, cuando descubrieron que el jarabe de maíz de alta fructosa era mucho más barato--la sacarosa cuesta aproximadamente tres veces más que el JMAF.

El JMAF es aproximadamente un 20 % más dulce que el azúcar de mesa; y está constituido, ya sea, por 42 o 55 % de fructosa, y la sacarosa está compuesta por 50 % fructosa, por lo que es una carga en términos de dulzura.

Aun así, el cambio de azúcar a fructosa modificó drásticamente la alimentación estadounidense promedio. Las estadísticas son más que alarmantes:
  • Ahora, el jarabe de maíz se encuentra en todos los tipos de alimentos procesados ​​y preempaquetados que pueda imaginar. De hecho, según un informe del USDA, entre 1970 y 2005, el uso del JMAF en la alimentación estadounidense incrementó en un asombroso 10 673 %.1
  • El consumo actual de azúcar al año, es de 141 libras por persona, y de esa cantidad, 63 libras es JMAF.
  • Los adolescentes consumen 73 gramos diarios de fructosa, la mayoría proviene de sodas y jugos, y tan solo el 12 % del consumo calórico total proviene de la fructosa.
  • Durante el siglo pasado, el consumo de fructosa se incrementó 5 veces.
  • Los alimentos procesados ​​representan más del 90 % del gasto en alimentos de los habitantes en los Estados Unidos.
Probablemente haya escuchado las estadísticas de que una soda al día equivale a 15 libras de grasa por año. Sin embargo, hoy en día, una soda no es igual que una soda de antaño. La botella original de coca contenía 6.5 onzas. Ahora, tiene botellas de 20 onzas y una Big Gulp de 44 onzas.

Desafortunadamente, muchas fórmulas infantiles contienen más de un 50 % de azúcar--el 43 % consiste en sólidos de jarabe de maíz. Además, es posible que le dé a su bebé una botella de Coca o Pepsi.

Por lo tanto, no es de extrañar que exista una epidemia de obesidad.

La Guerra Contra las Grasas

En realidad, el incremento de la preponderancia del azúcar fue un efecto secundario y accidental de tres acciones políticas, al inicio de la administración de Nixon:

1. En 1972, Richard Nixon quería reducir los costos de los alimentos, como parte de su "guerra contra la pobreza". Trabajó en coordinación con el USDA con el fin de tomar las medidas necesarias para reducir los costos de los alimentos.

2. En 1975, se introdujo el JMAF para reemplazar al azúcar, porque era barato y se encontraba fácilmente disponible.

3. A mediados de los años 70, las grasas alimenticias fueron responsabilizadas de las enfermedades cardiacas (enseguida más información al respecto), lo cual origino la "moda de los productos bajos en grasa".

La respuesta del mercado fue un incremento en la producción de alimentos ya preparados y procesados, todos sin y bajos en grasa, la mayoría tenía un sabor a aserrín, a menos de que se les agregara azúcar. La fructosa se utilizaba para que los productos sin grasa fueran más apetitosos.

En 1982, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), la Asociación Americana de Medicina (AMA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, redujeron la recomendación de grasas alimenticias del 40 al 30 %.

Las personas lo cumplían ávidamente porque creían que esto reducía el riesgo tanto de padecer obesidad como enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, a medida que se propagaba esta moda de productos bajos en grasas, también lo hicieron las tasas de enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad--las mismas enfermedades que se creía eran prevenidas. Evidentemente, este plan no funcionaba.

La Justificación Para Llevar una Alimentación Baja en Grasas

Pero, en primer lugar, ¿cómo comenzó la guerra contra las grasas?

Esto inició con un estudio llamado Seven Countries Study, realizado por Ancel Keys,2 un epidemiólogo de Minnesota, que utilizaba el análisis de regresión multivariable para examinar la alimentación y las enfermedades.

Comparó el tipo de alimentación que se llevaba en siete países, y su principal conclusión fue que las grasas saturadas eran las responsables de las enfermedades cardiovasculares.

Después de un acalorado debate público, se adoptó ampliamente la idea de que las grasas saturadas causaban enfermedades cardiacas, en especial una vez que se hizo la portada de Time Magazine en 1980.

El estudio de Keys estableció las bases para la ciencia de la nutrición, educación y políticas públicas durante las siguientes tres décadas.

Solo había un problema. Sus conclusiones estaban totalmente equivocadas.

Keys olvidó realizar el análisis de conversión que demuestra que el efecto de las grasas saturadas en las enfermedades cardiovasculares era independiente de la sacarosa. En otras palabras, la sacarosa y las grasas saturadas se mezclaron en sus datos.

En retrospectiva, es imposible deducir--a través de este estudio--las contribuciones relativas de la sacarosa frente a las grasas saturadas en relación a las enfermedades cardiovasculares, porque los datos originales desaparecieron hace mucho tiempo y Keys falleció.

Además, nunca separó la cuestión de cómo se consumía la grasa. Existe una gran diferencia entre la grasa animal cruda y cocida, en especial, las grasas cocinadas a altas temperaturas, que claramente producen agentes cancerígenos conocidos.

Sin embargo, disminuir las grasas (sin considerar al azúcar) se convirtió en el modelo nutricional que persiste hasta el día de hoy, a pesar de la gran cantidad de evidencia que indica que no funciona.

Conforme la cantidad de grasas pasó del 40 al 30 %, los carbohidratos pasaron del 40 al 55 %. Y el consumo de carbohidratos se incrementó en la peor forma posible: AZÚCAR.

La Prueba de Que el Azúcar es el Causante de la Obesidad

La Asociación Americana de Bebidas afirma que "no hay relación entre el jarabe de maíz de alta fructosa y la obesidad".3

Sin embargo, una larga lista de estudios científicos sugiere lo contrario:
  • El Dr. David Ludwig del Hospital Infantil de Boston realizó un estudio sobre los efectos de las bebidas endulzadas con azúcar sobre la obesidad infantil.4 Descubrió que por cada porción adicional de una bebida endulzada con azúcar, tanto el índice de masa corporal como las probabilidades de obesidad aumentaban en los niños que participaron en el estudio.
  • La Dra. Kelly Brownell de la Universidad de Yale realizó un análisis sistemático y metaanálisis de 88 estudios sobre la relación entre el consumo de sodas y los efectos en la salud.5 Encontró una evidente relación entre el consumo de sodas y un mayor peso corporal.
  • El estudio Fizzy Drink, en Christchurch, Inglaterra, exploró los efectos en la obesidad cuando las máquinas de sodas fueron retiradas de las escuelas durante un año. En las escuelas donde se quitaron las máquinas, la obesidad se mantuvo constante. En las escuelas donde se mantuvieron las máquinas de sodas, las tasas de obesidad continuaron aumentando.6
  • Un estudio realizado en 2014, por Schulze, en JAMA7 proporciona más evidencia de que las bebidas endulzadas causan diabetes tipo 2.
  • Un estudio similar realizado en el 2008, acerca de mujeres afroamericanas,8 demostró que consumir una mayor cantidad de sodas endulzadas con azúcar y bebidas a base de fruta aumentó las tasas de diabetes tipo 2.
  • En un estudio muy reciente,9 a 16 voluntarios se les proporcionó una alimentación controlada que incluía altos niveles de fructosa. Diez semanas más tarde, los voluntarios habían producido nuevas células de grasa alrededor de su corazón, hígado y otros órganos digestivos.
  • También presentaron signos de anormalidades en el procesamiento de alimentos, relacionadas con la diabetes y las enfermedades cardíacas. Un segundo grupo de voluntarios, a quienes se les proporcionó una alimentación similar, pero con glucosa, para reemplazar a la fructosa, no presentó estos problemas.
Pero esto no solo ocurrió en el caso de las sodas.

Las bebidas a base de fruta endulzadas también contribuyeron a que aumentara la circunferencia de la cintura. El elevado consumo de jugo de frutas (sacarosa) estuvo relacionado con la obesidad infantil, sobre todo en las familias de bajos ingresos.10

¿Qué es lo que contienen las sodas y jugos que dañan tanto a la salud?

Principalmente, se debe a la fructosa. Continúe leyendo para descubrir exactamente cómo y por qué sucede esto.

La Fructosa y la Glucosa NO Son lo Mismo

La glucosa es la fuente de energía compatible con el diseño natural del funcionamiento corporal. Cada célula del cuerpo, bacteria, y de hecho, todos los seres vivos de la Tierra, utilizan la glucosa como fuente energética.

La fructosa no está constituida por las mismas moléculas. La glucosa consiste en un anillo de 6 elementos, a diferencia de la fructosa, que tiene un anillo de 5 elementos. La sacarosa (azúcar de mesa) contiene 50 % de glucosa y 50 % fructosa, y el JMAF tiene entre 42 y 55 % de fructosa.

Si solamente obtuvo la fructosa a través de los vegetales y frutas (que es donde se origina), tal como la mayoría de las personas del siglo pasado, podría consumir aproximadamente 15 gramos por día, una cantidad muy diferente a los 73 gramos por día que un típico adolescente obtiene de un conjunto de bebidas endulzadas.

En los vegetales y frutas, se encuentra combinada con fibra, vitaminas, minerales, enzimas y fitonutrientes beneficiosos, los cuales moderan los efectos metabólicos negativos.

No es que la fructosa sea mala en realidad, sino que las DOSIS MASIVAS, a las que se expone, son las que la han vuelto tan peligrosa.

La Base Neuroquímica de la Gula

Una persona come como resultado de la activación de la "vía de recompensas" (también conocida como vía hedónica) del cerebro.

El centro cerebral del placer (es decir, el área tegmental ventral, o VTA y el núcleo accumbens, o NA) es la raíz de todo comportamiento, que es impulsado por mensajeros químicos que están íntimamente ligados a los procesos energéticos que he descrito anteriormente.

¡La parte de su cerebro que responde a lo que come es la misma que responde a la nicotina, morfina, anfetamina, etanol, sexo y ejercicio! Es por eso que las personas que toman narcóticos son propensas a comer en exceso.

La leptina e insulina son moduladores de estas respuestas de recompensa, lo cual disminuye esta actividad de VTA-NA. En otras palabras, la leptina e insulina provocan que el cerebro envíe señales para dejar de comer.

La fructosa debilita estas señales de saciedad normales, lo que aumenta el consumo calórico tanto directa como indirectamente:
  1. La fructosa no estimula el aumento de los niveles de la leptina, por lo que disminuye las señales de saciedad.
  2. La glucosa suprime los niveles de grelina (la hormona del apetito-esta podría hacer que se incremente aún más su necesidad comer), a diferencia de la fructosa.
  3. Al aumentar los niveles de triglicéridos, la fructosa reduce la cantidad de leptina que cruza la barrera hematoencefálica.
  4. La fructosa aumenta los niveles de insulina e impide la comunicación entre la leptina y su hipotálamo, por lo que las señales de placer no son desactivadas. Su cerebro tiene la sensación de apetito y le impulsa a que consuma una mayor cantidad de alimentos.
  5. La fructosa disminuye la producción de metalonil-CoA, lo que podría ayudar a impulsar una sensación de adecuación energética.
Además de causar resistencia a la insulina, la fructosa altera la respuesta hedónica hacia los alimentos, lo que provoca un consumo calórico excesivo y a su vez establece un ciclo de retroalimentación positiva para un consumo excesivo.

¿Qué Debe Hacer una Persona Adicta al Azúcar?

Idealmente, le recomiendo que evite consumir la mayor cantidad de azúcar posible. En especial, eso es importante si tiene un exceso de peso o padece diabetes, tiene elevados niveles de colesterol o presión arterial alta.

De hecho, considero que el impacto positivo en la salud al eliminar la adicción al azúcar en el país sería aún mayor si todos dejaran de fumar, porque es posible que tener niveles elevados de insulina sea la base de casi todas las enfermedades crónicas conocidas por el hombre, desde el cáncer y la artritis hasta las enfermedades cardiovasculares.


Comentario: Respecto a la nicotina, recomendamos leer los artículos siguientes:

También, me he percatado de que no vivimos en un mundo perfecto, y que no siempre es práctico, o incluso posible, seguir directrices alimenticias rígidas.

Si desea utilizar un endulzante de vez en cuando, le recomiendo que:
  1. Utilice la planta stevia
  2. Use azúcar de caña orgánico con moderación
  3. Utilice miel sin procesar orgánica con moderación
Evite TODO tipo de endulzantes artificiales, los cuales podrían dañar su salud aún más rápidamente que los JMAF.

Y no recomiendo el jarabe de agave, ya que es una savia altamente procesada que está compuesta casi en su totalidad por fructosa. Su nivel de azúcar en la sangre aumentará al igual que si consumiera azúcar regular o JMAF.

El agave se ha vuelto sumamente popular debido a una gran campaña de mercadotecnia, pero todos los beneficios saludables presentes en la planta original de agave son procesados.

Asegúrese de consumir azúcar con fibra... tal como una pieza de fruta. Como el Dr. Lustig indica, "Cuando Dios hizo el veneno, lo empaquetó junto con el antídoto: la fibra".

Espere 20 minutos antes de consumir una segunda porción de alimento, lo que le dará a su cerebro la oportunidad de recibir las señales de saciedad.

Y haga ejercicio de forma regular. El Dr. Ludwig recomienda que "satisfaga su rango de tiempo con actividad física".

El ejercicio es importante por varias razones, algunas de las cuales podrían sorprenderle:
  • Mejora la sensibilidad a la insulina del músculo esquelético (la insulina funciona mejor en los músculos)
  • Reduce el estrés y los niveles de cortisol, lo cual disminuye el apetito
  • Suprime los niveles de grelina, lo cual disminuye el apetito
  • Acelera los ciclos metabólicos, lo que reduce los niveles de citrato, así como la producción de grasa
  • El ejercicio podría aumentar la agilidad mental, aminorar la artritis, mejorar el estado de ánimo, fortalecer los huesos e incluso desacelerar el envejecimiento
Evite las llamadas bebidas energéticas y bebidas deportivas porque están cargadas de azúcar, sodio y aditivos químicos.

Si mejor opción es rehidratarse con agua pura y fresca.

Si usted o su hijo hacen atletismo, le recomiendo que lea mi artículo Reglas Energéticas para obtener excelentes recomendaciones sobre cómo optimizar los niveles de energía y el rendimiento físico de su hijo a través de una buena alimentación.

¿Qué Más Nos Indica la Ciencia Sobre el Impacto de la Fructosa en la Salud?

De acuerdo con GreenMedInfo.com, los estudios científicos han relacionado a la fructosa con aproximadamente 30 diferentes enfermedades y problemas de salud específicos. Seleccione los hipervínculos proporcionados para saber cómo la fructosa podría:
  • Elevar la presión arterial, y causar hipertensión nocturna
  • Provocar resistencia a la insulina/Diabetes tipo 2
  • Causar la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés)
  • Incrementar los niveles de ácido úrico, lo que podría originar la gota y/o un síndrome metabólico
  • Acelerar la progresión de una enfermedad renal crónica
  • Ocasionar aterosclerosis intracraneal (estrechamiento y endurecimiento de las arterias del cráneo)
  • Agravar las anomalías cardíacas, en caso de ser deficiente en cobre
  • Originar un efecto genotóxico en el colon
  • Promover la metástasis en pacientes que padecen cáncer de mama
  • Causar una lesión tubulointersticial (lesión de los túbulos y tejido intersticial del riñón)
  • Promover la obesidad, así como enfermedades y problemas de salud relacionados
  • Estimular el desarrollo de cáncer de páncreas
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Fuentes y Referencias