Ayer, paseando por la red, me encontré con una peculiar nota en un periódico pequeño de El Salvador. El título del artículo (Feminista suprime la "o" en su tesis y éste fue el resultado) no estaba nada mal, pues proponía pero no revelaba, es decir, provocaba suficiente intriga en el navegante como para darle al menos una ojeada.
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Graffiti feminista que se popularizó y creó gran controversia en las redes
Tal fue así que la tentación me venció, así que hice clic y entré; sinceramente, me sentía curioso acerca de cuáles habían sido las repercusiones de escribir una tesis de grado, utilizando esta neolengua que con tanto esfuerzo intentan imponer los movimientos feministas.

Para serle honesto, segundos antes de leer la nota completa, esperaba encontrarme con que el controvertido intento de escribir un texto académico sin respetar las convenciones más elementales de la lengua española, provocaría un fuerte rechazo, especialmente considerando que existen instituciones que se supone se han creado para salvaguardar el valor cultural, testimonial y semántico de la lengua.

Pero para mi sorpresa el comité que iba a evaluar la tesis, consideró que la investigación era algo sensacional y la calificaron como "una nueva camina en las luchas feministas y hará temblar a la Academia Españxla de la Lengua".

A las insólitas declaraciones del comité, le siguieron las confesiones de la propia autora del texto. Entre otras cosas afirmó que escribió su tesis sin utilizar la letra "o" porque cree que esta vocal es símbolo de violencia. "Todxs y todes hablan la misma lengua, es una injusticia que se privilegie a las masculinidades", explicó para luego puntualizar que la "o" fue cambiada en ocasiones por una "x" o una "e", que en definitiva son vocales muy igualitarias.

Varias cuestiones a considerar

La primera es que la lengua ha evolucionado durante miles de años de forma natural. ¿Existe en la actualidad una suerte de "preferencia" o preponderancia de los términos masculinos para hacer referencias de carácter general o universal? Ciertamente así es, pero esto también ha sido parte de la evolución natural de la lengua, nunca ha sido consecuencia de una imposición política, o por una ley. Es absurdo querer alterar la lengua para modificar la sociedad, cuando el proceso natural es justamente al revés: la sociedad, con el uso y sus propias dinámicas, van modificando la lengua.

Como lo expresó Jordan Peterson en una entrevista reciente en el diario El Mundo, "[...] la imposición de palabras por ley es inaceptable y no tiene precedentes. [Estos] neologismos son creados por los neomarxistas para controlar el terreno semántico". Y éste es el punto central de este tsunami feminista (fiel exponente del "pensamiento" postmoderno), la imposición despótica de una visión parcializada y sesgada de la realidad, negando la naturaleza y los procesos propios de ésta, para moldear las mentes del colectivo humano.

Quienes proponen el uso de un nuevo lenguaje, defienden la idea de que a través del uso de esta nueva lengua, puede haber un "cambio de mentalidad". Evidentemente no son conscientes de que en esta aparentemente inocente exposición de sus intenciones, se revela su más profundo anhelo: literalmente pretenden reescribir de modo deliberado y coercitivo el cerebro de las personas.

Y ésta es justamente otra de las características que distingue a estos colectivos. En su prédica en contra de un supuesto poder tiránico que favorece la opresión de un género sobre el otro, recurren a prácticas autoritarias y opresivas con la pretensión de acabar con ese poder. Jordan Peterson explica brillantemente la intención subyacente tras esta gran contradicción: "la obsesión de los posmodernos con el poder y las relaciones de dominio, refleja sus ansias de poder y su afán de dominio".

Otro asunto a considerar es la nefasta carga simbólica sobre la letra "o". Hay un número considerable de palabras femeninas que sólo tienen "o": la coz, la tos, la col... La polémica generada en España porque una diputada de Podemos dijo "los portavoces y las portavozas" refleja muy bien la estupidez de todo este asunto, la "voz" es una palabra femenina, y su plural es "las voces", si queremos inventar un nuevo plural femenino que sea "vozas" estaremos creando el primer caso inédito en la lengua española de una palabra con dos femeninos y ningún masculino. ¿Y cómo hacemos el femenino de "los cargos públicos"? "Las cargas públicas" tiene un significado totalmente diferente. Y si se trata de igualdad, por qué no exigir un masculino para las profesiones acabadas en -ista, ¿dónde está la "o" opresora para ciclista, dentista o tenista? A partir de ahora los policíos tendrán que resolver casos y las policías resolver casas, porque de lo que se trata es de que " los seres humanos y las seras humanas, todos y todas juntos y juntas, hemos de erradicar el sexismo y la sexisma del lenguaje y la lenguaja".

Un lenguaje evoluciona cuando se hace más asequible y descifrable para todos, cuando el lenguaje se convierte en caos y desconcierto, no es evolución, es involución.

Y por cierto, emplear la "x" o la @ como formas de acabar con el supuesto lenguaje machista haría imposible su lectura en los dispositivos técnicos adaptados para personas con una discapacidad visual. ¿Las mujeres invidentes (o invidentas, como prefieran) no tienen nada que decir a sus 'empáticas' compañeras femeninas?

Cuando uno escucha hablar - tanto a la autora de la tesis como a sus camaradas feministas - lo que se trasluce de inmediato es un nivel de ensañamiento y resentimiento monumental con lo masculino. La idea tras este odio visceral y enfermizo con esta desdichada vocal, es que todo lo masculino es malo y tóxico. Todos los hombres son acosadores o violadores, todos los hombres son déspotas que abusan del poder que les da la tiranía falocéntrica de la que son parte. Tan sólo por haber nacido varones, todos los hombres tienen una agresividad innata que da como único resultado la opresión brutal de la mujer... En fin, todo lo masculino es malvado, corrupto, depredador, perverso, y depravado.

¿Y lo femenino? Pues es simple; como el género femenino es víctima de la opresión del masculino, por simple lógica, las mujeres son seres angelicales, sinceras e inocentes por defecto. Tal es así que cuando se trata de abuso sexual, se considera que las mujeres acusadoras son valientes y no tienen ninguna razón para mentir.

Pero la realidad se parece mucho más a lo que Pierre Lescaudron explicaba no hace mucho en su artículo Cinco mentiras feministas que damos por hecho:
Hombres y mujeres mienten. Esto se agrava cuando el sistema legal protege excesivamente al acusador, despoja al acusado de sus derechos más elementales, y revierte las acusaciones cuando la carga de la prueba recae sobre el acusado en lugar del acusador. El concepto de "inocente hasta que se demuestre lo contrario", que ha prevalecido durante siglos, se ha vuelto contra él. En un espantoso giro totalitario, muchos hombres son hoy declarados culpables hasta que se demuestre su inocencia.
Estamos en los umbrales de una sociedad groseramente asimétrica, a favor de las autoproclamadas víctimas y alejada de cualquier noción civilizada de derecho. La tan "ansiada" igualdad que tanto reclaman las feministas, es la plataforma donde construirán su imperio despótico y absolutista.

Y la concepción distorsionada de lo femenino no termina en esta especie de aura de pureza inocente que pretenden imponer, porque fiel a su condición de víctimas de facto, las mujeres se consideran vulnerables... tan vulnerables que necesitan de la intervención política activa y la creación de leyes exclusivas, que las ponga al mismo nivel de poder (eso afirman, aunque en la práctica aspiran a estar por encima) que su "depredador natural", y las proteja de ese demonio llamado "hombre".

¿Cómo seguirá esta historia?

Pues no es difícil imaginar que así como la "o" ha sido declarada símbolo de la violencia, mañana la madre "patria" pasara a ser madre "matria", y luego el color azul (o el celeste) pasará a ser el color del demonio, para finalmente declarar mundialmente que la testosterona es la hormona del mal que sea prohibida... ¿Le suena absurdo e imposible?... Pues a mí también me parece absurdo, pero desafortunadamente cada día es más probable.

Nota final

No podía dejar de mencionar un hecho que me pareció al menos curioso, e incluso hasta algo risueño. La autora de la tesis - tesis que por cierto fue escrita enteramente quitando todas las letras vocales "o", y reemplazándolas por letras "x" o "e"; esa "valiente" exponente del feminismo moderno, tendrá que cargar de por vida con la desgracia de sufrir una pesada broma a manos del Destino (y también de sus padres), pues desafortunadamente lleva por nombre Socorro Monroy Orozco... y al parecer no pudo alterar su nombre al firmar su tesis.