Traducción por el equipo de SOTT.net en español

A Estados Unidos le parece bien que "rebeldes" como los de Al-Qaeda "protesten" en Siria, pero cuando los manifestantes que realmente están desarmados en Palestina ejercen su derecho legítimo a protestar contra los ocupantes que los expulsaron violentamente de sus hogares y tierras, entonces ellos están "incitando a la violencia".
palestinian house destroyed
© Suhaib Salem / Reuters
Un palestino en el interior de los restos de una casa, que según testigos fue destruida por los bombardeos israelíes durante una guerra de 50 días en el verano de 2014, durante una tormenta de arena en Gaza el 8 de septiembre de 2015.
Durante las protestas pacíficas del 30 de marzo en el este de Gaza, un hombre palestino desarmado caminaba por las tierras de cultivo hacia la valla construida por sus ocupantes. En cuestión de minutos, uno de los 100 francotiradores de las fuerzas especiales israelíes desplegados a lo largo de la valla le disparó precisamente para sofocar la disidencia (por cualquier medio necesario) bajo el viejo pretexto de la "autodefensa".

Ese mismo día, una mujer palestina, armada únicamente con una bandera, caminó hacia la valla que la ha encarcelado durante tantos años. Ella también fue el blanco de uno de los francotiradores.

Entre los 17 muertos ese día había una niña de 16 años y un agricultor de 27 años, este último asesinado por el fuego de tanques israelíes.

Incluso la BBC, que no es conocida por informar con imparcialidad sobre Palestina, señaló: "El primero en morir fue Omar Samour, de 27 años, un campesino palestino asesinado en los bombardeos israelíes mientras trabajaba su tierra cerca de Khan Younis a primera hora del viernes, antes de que comenzaran las protestas".

Sin embargo, según Israel, este agricultor era un "infiltrado terrorista", el léxico que Israel utiliza para encubrir sus asesinatos extrajudiciales.

Sputnik informa que el portavoz del ejército israelí tuiteó orgullosamente que sabían "dónde aterrizaba cada bala", pero luego borró el tuit, probablemente porque estaba claro que estas balas aterrizaron en los cuerpos de manifestantes desarmados.

En mis tres años de vida en Gaza, participé con frecuencia en esas manifestaciones, y también lo hice en innumerables manifestaciones cuando permanecí como activista durante ocho meses en Cisjordania. Habiendo experimentado esto de primera mano, soy plenamente consciente de que Israel no tiene ninguna autoridad moral en materia de conducta.

En las decenas de manifestaciones en Cisjordania y Gaza que fui testigo, la "violencia" siempre comenzó cuando los israelíes disparaban munición real, balas de plomo cubiertas con una fina capa de goma y gases lacrimógenos sofocantes contra palestinos desarmados. El hecho de que los jóvenes palestinos hayan decidido responder con piedras lanzadas con hondas está totalmente dentro de sus derechos. Pero en mi experiencia, siempre fue Israel quien comenzó, disparando para mutilar y matar, secuestrando y encarcelando a manifestantes desarmados.

En el Día de la Tierra, en marzo de 2010, me uní a una de las seis manifestaciones que se celebraron en la Franja de Gaza. Fue en la aldea de Khoza'a, al este de Khan Younis. Los cuatro jóvenes palestinos atacados por francotiradores israelíes informaron que habían recibido disparos con munición real sin previo aviso, incluido uno en la cabeza.

Y al igual que con las manifestaciones del Día de la Tierra de marzo de 2018, Israel consideró que el ataque de 2010 era aceptable: "una investigación mostró que 'los soldados operaban de acuerdo con los procedimientos de dispersión aceptados', en relación con la violencia de las Fuerzas de Defensa de Israel contra los manifestantes desarmados".

Los "procedimientos aceptados de dispersión" de Israel ocurren diariamente en toda la Palestina ocupada, ya sea contra manifestantes desarmados en la aldea de Bil'in, cerca de Ramallah, o contra granjeros desarmados (desde niños hasta ancianos) en Gaza.

Estos procedimientos incluyen disparar contra civiles palestinos desde torres de armas israelíes controladas a distancia situadas a lo largo de la valla que rodea Gaza. Israel también ataca a otros civiles que trabajan en las regiones fronterizas, incluidos niños y jóvenes que recogen escombros y chatarra para su uso en la construcción.

Los medios de comunicación occidentales informan que los ataques de 2018 contra manifestantes palestinos representan el día más sangriento en Gaza desde los "enfrentamientos" de 2014. El léxico de "enfrentamientos" (utilizado para referirse al brutal bombardeo de Gaza en el verano de 2014 por parte de Israel, y también a los recientes asesinatos de civiles en protestas por parte de Israel) es la típica distorsión de la realidad y del equilibrio de poder de los medios corporativos. Cuando los manifestantes desarmados que piden derechos humanos son literalmente asesinados a tiros, no se trata de "enfrentamientos", sino de asesinatos.

Además, esto niega el ataque israelí casi diario contra los agricultores, pescadores y trabajadores palestinos en las regiones fronterizas. Esto incluye disparar y bombardear a mujeres, ancianos y niños.

En el trabajo de acompañamiento a los agricultores que realicé en Gaza, muchos soldados israelíes dispararon munición real contra mí y a mi alrededor y contra otros voluntarios, muy cerca, en un esfuerzo por agredir y asustar a los agricultores para que se fueran de sus tierras. La política de Israel de atacar a los agricultores y pescadores palestinos forma parte de su política más amplia de hacer que los palestinos dependan totalmente de una ayuda alimentaria inadecuada y se empobrezcan completa e innecesariamente.

En 2011, escribí sobre la destrucción israelí de la agricultura palestina en Gaza, señalando: "Hace aproximadamente una década, los agricultores palestinos todavía podían acceder a tierras a una distancia de hasta 50 metros de la frontera. El área a la que los israelíes llaman "zona prohibida" se amplió a lo largo de los años a 150 metros y luego a 300 metros, reduciendo los cultivos y las tierras de pastoreo de los agricultores palestinos.

Una década más tarde, esos huertos ya han sido arrasados por las excavadoras israelíes y los agricultores luchan ahora por acceder a la tierra en algunas zonas de hasta dos kilómetros a lo largo de los 300 metros de la zona de amortiguación, que los soldados israelíes han declarado inaccesible violentamente.

Más del 30 por ciento de la tierra agrícola de Gaza no se explota debido a la zona de amortiguación. Ésta es la tierra más fértil de Gaza, donde alguna vez florecieron los olivos, las frutas, los cítricos y los frutos secos, junto con el trigo, la cebada, el centeno y otros cultivos, que satisfacen gran parte de las necesidades de Gaza". Después de dos brutales bombardeos israelíes sobre Gaza, el porcentaje de tierras agrícolas viables ha disminuido aún más.

Turquía e Israel compiten por la supremacía moral

Tras los ataques de Israel contra manifestantes palestinos, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan arremetió contra Israel, declarando:
"No necesito decirle al mundo lo cruel que es el ejército israelí. Podemos ver lo que está haciendo este Estado terrorista observando la situación en Gaza y Jerusalén. Israel ha llevado a cabo una masacre en Gaza y Netanyahu es un terrorista".
Aunque estoy de acuerdo con esta declaración, es especialmente irónico que proceda del líder de un Estado que está luchando contra Siria, que ha dado paso seguro y armas a terroristas para que entren en Siria, y que en los últimos meses ha matado a cientos de civiles en el noroeste de Siria.

Desde finales de enero, Turquía ha estado bombardeando Afrin, en el noroeste de Siria. El último recuento de víctimas que he encontrado fue de 222 civiles asesinados y 700 heridos hasta el 10 de marzo de 2018. Un informe posterior afirma que "más de 1.000 civiles fueron martirizados y heridos", miles de ellos desplazados por los bombardeos turcos.

Luego, por supuesto, está el apoyo directo de Israel a los terroristas en Siria, incluido el tratamiento a los terroristas del Ejército Sirio Libre y Al-Qaeda en hospitales israelíes.

Por consiguiente, tanto Israel como Turquía tienen sangre de civiles en sus manos, y ninguno de los dos ha sido condenado.

Nunca se ha hecho justicia para los civiles mutilados, asesinados y encarcelados por Israel. Tampoco ningún organismo internacional ha presionado realmente a favor de la justicia. Las palabras débiles que se olvidan rápidamente no constituyen la búsqueda de la justicia y la rendición de cuentas de los autores de los crímenes.

La reacción previsiblemente débil de la ONU

Tras el asesinato de manifestantes palestinos por parte de Israel, Naciones Unidas emitió débiles declaraciones de preocupación, pero no condenó realmente la brutalidad de Israel.

Sin la indignación que los organismos y representantes de la ONU reservan casi exclusivamente para la propaganda de guerra y el encubrimiento de terroristas en Siria, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ofreció suavemente sus "pensamientos" a las familias de los asesinados por Israel. Pidió "una investigación independiente y transparente de estos incidentes". ¿Quién haría tal investigación? ¿Israel? ¿La ONU?

El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, conocido por sus rabiosas declaraciones antipalestinas, vetó el llamamiento, afirmando: "No habrá comisión de investigación. No cooperaremos con ninguna comisión de investigación".

El subsecretario general de la ONU, Tayé-Brook Zerihoun, describió el día de la matanza como si hubiera "degenerado en violencia en varios lugares de Gaza". Diecisiete palestinos desarmados asesinados por francotiradores israelíes de élite no es "degenerar en violencia", es una matanza. Masacre premeditada, por cierto.

Podemos esperar que no haya ninguna acción o justicia por parte de las Naciones Unidas; cuando se minimiza una masacre de este tipo y cuando las anteriores masacres israelíes de palestinos nunca han sido juzgadas por la ONU o por el Estado al que la ONU solicita habitualmente que investigue sus propios asesinatos.

En esa misma reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el delegado de Estados Unidos ante la ONU, Walter Miller, tuvo el descaro de culpar a los palestinos. Miller describió a los civiles palestinos como: "Actores malvados que utilizan las protestas como fachada para incitar a la violencia [y] poner en peligro vidas inocentes".

A Estados Unidos le parece bien que "rebeldes" como los de Al-Qaeda "protesten" en Siria, pero cuando los manifestantes que realmente están desarmados en Palestina ejercen su derecho bajo el derecho internacional a protestar contra los ocupantes que los expulsaron violentamente de sus hogares y tierras, éstos están "incitando a la violencia". La hipocresía de Estados Unidos y la ONU no tiene fin, y como resultado, la violencia de Israel nunca terminará.

Mientras Turquía llora lágrimas de cocodrilo por los palestinos, Israel pretende ser el ejército más moral del mundo y la ONU cierra los ojos ante los crímenes de guerra de Israel y la limpieza étnica de los palestinos, y los palestinos siguen protestando valientemente contra los crímenes de Israel.

Como tuiteó Gareth Porter, "muchos miles de habitantes de Gaza están dispuestos a morir como mártires en lugar de someterse a la política de muerte lenta de Israel; los francotiradores israelíes continuarán matando a manifestantes palestinos a sangre fría; el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación han dado luz verde a Israel".

En efecto, la ONU, los medios de comunicación corporativos y los líderes mundiales pueden (y de hecho lo hacen) ignorarlos o vilipendiarlos, pero los palestinos siguen haciendo frente a los ejércitos y gobiernos más inmorales de la región.