Consuelo García de Cid es escritora e investigadora. Sus últimos trabajos, publicados en la revista Intervíu, han puesto sobre la mesa uno de los últimos casos de robo de bebés, ya entrada la democracia, sobre el que está actualmente escribiendo el libro ¿Qué culpa tuvo Clara?
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También ha escrito varios libros sobre el Patronato de Protección a la Mujer y sobre cómo se vincula el robo de bebés en la dictadura franquista con el sistema de protección a la infancia, que se estima que tutela a 40.000 menores. García de Cid ha sido llamada a declarar el próximo 16 de marzo, acusada de injurias y calumnias por su trabajo sobre el sistema de menores.

Consuelo García de Cid, durante la entrevista con 'El Salto'.
© David Fernández
Consuelo García de Cid, durante la entrevista con 'El Salto'.
¿De qué parte la denuncia a la que te enfrentas?

Me acusan de calumnias. La denuncia parte de mi ponencia en el Senado y de mi libro, El desmadre de los servicios sociales, que se publicó en mayo. En este libro lo que denuncié es la extensión de la trama de bebés robados durante el franquismo. En 1985 desaparece una institución que yo ya denuncié en dos de mis obras, Las desterradas hijas de Eva y Ruega por nosotras. Era una institución fascista que se llamaba Patronato de Protección a la Mujer que encerraba a menores en reformatorios. Esto funcionó con absoluta impunidad hasta el año 1985. Era una especie de Gestapo a la española que estaba dirigida por la esposa del dictador, Carmen Polo Franco. Su objetivo era velar por la mujer caída o en riesgo de caer. Y dentro de esta frase, en el franquismo, cabe todo.

¿Todo? ¿qué tipo de comportamientos perseguía esta institución?

Darte un morreo en la última fila del cine, estar por la calle en horario de colegio, fumar, o ya ni te cuento quedarte embarazada. El patronato tenía una figura, que era la de las celadoras, mujeres que se paseaban por las piscinas, bares, cines, etc. En el momento en el que veían a una menor en una actitud supuestamente sospechosa, llamaban a la policía. Detenían a la menor, se la llevaban a un lugar que estaba cerca de Arturo Soria, en el caso de Madrid, llamado COC -Centro de Observación y Clasificación-, gestionado por monjas trinitarias. Era una especie de comisaría, como un centro penitenciario oculto para menores.

Hay que matizar que estamos hablando de unos años en los que la mayoría de edad era a los 21 años, no a los 18. Y para una menor tutelada por el Patronato, la mayoría de edad se atrasaba hasta que cumplía los 25 años, y te podían tener encerrada hasta entonces.

¿Cómo funcionaba el Patronato?

Lo primero que hacían era un examen ginecológico. La que era virgen constaba en el expediente como 'completa' y, la que no, como 'incompleta', hecho determinante para que la menor fuera conducida a un reformatorio más o menos severo. En los reformatorios se explotaba laboralmente a las menores. Era un régimen penitenciario oculto que se camuflaba como colegio, hogar, asilo, y mezclaban tantos niños menores abandonados, de familias desestructuradas o chicas que habían echado un polvo con su novio. Y esto funcionó hasta 1985.

La denuncia que afrontas es, sin embargo, por lo que cuentas sobre el sistema de menores. ¿Qué relación tiene con estas instituciones y con el robo de bebés?

Cuando desaparece oficialmente esta institución, se cambia la Ley del Menor y se da todo el poder al funcionariado, es decir, que se puede retirar tutelas sin que haya un juez de por medio. ¿Qué significa esto? Pues que los menores se convierten en un negocio, porque se paga, por cada menor tutelado, mensualmente 3.000 y hasta 9.000, dependiendo de la comunidad autónoma.

Esto se empieza a visibilizar con el inicio de la crisis, cuando las familias empiezan a acudir a los servicios sociales para pedir ayuda, y a las mujeres se les aplica un patrón absolutamente escandaloso. Se las juzga por el color de su pelo, por si muestran o no canalillo, si llevan tatuajes, por cuantas parejas han tenido, si son veganas o vegetarianas, si viven en ecoaldeas...

Te quitan a tus hijos, y te los quitan legalmente. Se presentan en tu casa y te los arrancan de los brazos. Así se están retirando tutelas. Luego también se arrancan a pies de hospital, cuando hay seguimiento de una embarazada. Tú das a luz a tu hijo, pero tu hijo ya está tutelado en tu vientre y te separan de él. Esto es algo que socialmente no se visibiliza. Los medios de comunicación, cuando hay una retirada de tutela, lo tratan como un hecho aislado, cuando el hecho aislado es la retirada justificada, que las ha habido y siempre las habrá. Hay maltratos a niños, niños prostituidos...

Eso existe, obviamente, pero son los casos aislados, no lo que están contando. Las últimas cifras públicas son de 2015 y estamos hablando de 40.000 tutelas retiradas en toda España. Estamos en 2018 y esto está in crescendo, así que en menos de cuatro años seguramente estaremos en los 300.000 niños robados.

Antes, un cura, una monja o un médico te decía que tu hijo había nacido muerto. Ahora no, tu hijo sabes dónde está: en un centro de menores o en una familia de acogida, pero tú has perdido la guardia y custodia, y con suerte puedes verlo en un punto de encuentro una vez a la semana delante de dos supervisores. No puedes decirle a tu hijo que le quieres, no puedes decirle que le vas a sacar de ahí, no puedes hacer fotografÍas. Es algo atroz.

Este es un patrón que los trabajadores sociales siguen, porque ellos siempre van a defender el modelo. No obstante, hay trabajadores sociales contra el sistema que se han puesto en contacto conmigo y me han dicho que he dicho verdades como templos. Son mínimos, hay una asociación en concreto en Burgos que se llama Saltando charcos, que es de trabajadores sociales contra el sistema, y que son super conscientes de lo que está pasando, pero la realidad es que nos encontramos ante el nuevo robo de niños, ahora legalizado.

Leer: "En los centros tutelados no dan a los menores herramientas para valerse por sí mismos"

Como en el franquismo, afirmas que también hay muchas entidades religiosas metidas en el sistema de protección de menores.

Eso te quería comentar. Yo esto no sabía que existía. Llevo desde hace más de siete años inmersa en la memoria histórica, en los reformatorios franquistas y el robo de bebés. Pero yo ignoraba esto. No lo buscaba, vino a mi. He dado conferencias por toda España y me ha sorprendido muchísimo que en los últimos tres años he llegado a salas en las que me he encontrado con un público demasiado joven, y cuando terminaba mi ponencia levantaban la mano todos para decir que eran víctimas de los servicios sociales, que por favor les ayudara. Yo me quedé muerta.

La primera vez fue en Ourense, pero fui a Madrid y me pasó lo mismo, y en Barcelona también. En Barcelona fue atroz, porque llegué y la sala entera era de casos de servicios sociales. A partir de ahí empecé a investigar y primero comprobé que las mismas congregaciones religiosas que gestionaban los reformatorios franquistas están ahora gestionando los centros de menores: oblatas, adoratrices, monjas de la caridad, cruzadas evangélicas... Haciendo lo mismo, cobrando las subvenciones y embolsándose unos 3.000 euros por menor al mes. Es decir, han cambiado las formas, pero no ha cambiado el fondo.

En Madrid hemos conocido el caso de Walter, un niño cuya tutela quitaron a sus padres por sospechas de maltrato que despuès se demostrço que nunca tuvieron lugar. Sin embargo, sus padres no han podido recuperar la custodia.

Casos como este hay a patadas. Se acusa de malos tratos cuando no hay malos tratos. Cuando una madre denuncia por abusos sexuales, se niegan y se aplica el maldito SAP -el síndrome de alienación parental-, que como tal no existe ni está reconocido en la psiquiatría. Es una cruzada contra la mujer. Durante el franquismo se tenía un patrón moral femenino que lo quiso imponer Pilar Primo de Rivera. Como ahora no tenemos a un Pilar Primo de Rivera, ahora tenemos, por la puerta de atrás, todo este patrón moral femenino que se pretende imponer. ¿Cómo se puede retirar la tutela de un hijo a una madre porque sea vegetariana, vegana o porque viva en una ecoaldea?

¿Conoces casos como estos?

Hay muchos. Hay un caso de una mujer piloto de avión en Palma de Mallorca a la que le retiran a su hijo por ser vegana, y además se lo retiran porque denuncian sus padres, porque además en este sistema funciona la delación. Falta con que haya dos llamadas de vecinos diciendo que el niño llora o tal, y se lo llevan. Te pueden denunciar tus propios padres si no están de acuerdo con la vida que llevas. Es el patrón calcado del Patronato de Protección a la Mujer. A esta mujer de Mallorca le arrancaron el hijo de sus brazos un montón de policías.

Esta es la realidad, pero los medios de comunicación no lo evidencian, porque el tema de los menores es tabú. ¿Qué pasa? que yo lo he tocado, he metido el dedo en la llaga hasta el fondo. Lo que dije en el Senado es la absoluta verdad de lo que está pasando. Yo amenazas ya he sufrido, pero no me esperaba que me denunciara un juez, porque yo no soy más que una escritora.

En el tema violencia de género esto es atroz. Una mujer denuncia malos tratos y le quitan a sus hijos porque no sabe elegir sus parejas y pone a su hijo en riesgo. Es decir, no tiene bastante con ser maltratada, que encima te quitan a tu hijo. Se hace generalmente, sí. El número de afectadas es atroz y nuestro único ámbito de actuación son las redes sociales. No te puedes imaginar la cantidad de casos en los que están dando custodias a maltratadores, y la sociedad mira hacia otro lado.

Volviendo al Patronato de Mujeres ¿cómo pudo alargarse hasta 1985 la vida de esta institución, con tres años de gobierno del PSOE?

Qué iba a hacer el PSOE si su portavoz, Margarita Robles Fernández, que era la máxima responsable del Tribunal Tutelar de Menores en 1987, fue quien firmó toda la documentación del expediente de la madre de la niña robada de la clínica Dexeus, y está citada a declarar. Nadie hace nada. Muchas medallas, pero no se hace nada, porque los abogados del franquismo impiden el acceso a los archivos, y dentro de 20 años estaremos hablando de los casos de los servicios sociales porque la sociedad no habrá hecho nada, y seremos cuatro personas activistas los que habremos metido el dedo en la llaga de todo esto y mira lo que yo ahora estoy pagando: denunciada por un juez por decir la verdad.

Cuéntanos más sobre el caso en el que está involucrada Margarita Robles.

Fue en 1977, en democracia, con Franco muerto hacía dos años. Se trata de una menor tutelada, una niña de 14 años embarazada que atendieron en un centro de embarazadas que se llamaba Santa Eulalia. El robo de su hijo ya estaba más que planeado, y estaban metidas personas de la alta política catalana. La llevan a dar a luz a la clínica Dexeus, que es una clínica de lujo. La duermen completamente y después le dicen que ha tenido un varón y que está muerto. Con eso se queda la pobre muchacha, a la que abandonan completamente con 15 años recién cumplidos.

Con el postparto la dejan en la calle y ella se tiene que ir sola a un hospital de Calella. Margarita Robles es quien firma los documentos. Pasan 27 años, esta persona rehace su vida, tiene una familia preciosa con tres hijos maravillosos, y un día le llaman por teléfono: "Oiga, le llamamos de Servicios Sociales, de Seaia de Barcelona, ¿tuvo usted una hija en el día tal y tal?". "No, se equivoca, yo tuve un varón". "No, señora. Tuvo usted una hija y la está buscando". Margarita Robles dice que todo se hizo por el bien del menor, ¿de qué menor? ¿del niño que robaron o de la niña que tenía 14 años? ¿El bien de quién? De nadie. Lo que se hizo ahí fue un delito, el bien no está en ninguna parte.