Así que el hombre cohete y el viejo chocho se han encontrado. Después de los épicos ataques de palabras del año pasado, el presidente de EE.UU. Donald Trump ahora dice que él y el presidente Kim Jong-un de la República Popular Democrática de Corea tienen un "vínculo especial".
North Korean leader Kim Jong-un and US President Donald Trump
© Jonathan Ernst / Reuters
El líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump firman un documento "histórico" en Singapur.
La "óptica" de la cumbre presenta positivamente a ambos líderes, quienes se mostraron cordiales y sin ninguna de las rabietas e histerias que condujeron a los ''analistas" a pronosticar una conflagración nuclear el año pasado.

Pero eso ya es historia antigua. El documento firmado (una declaración, no un "acuerdo", ni una "hoja de ruta", ni nada más) es breve:
trump kim meeting
Convencidos de que el establecimiento de nuevas relaciones entre Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea contribuirá a la paz y a la prosperidad de la península de Corea y del mundo, y reconociendo que el fomento de la confianza mutua puede promover la desnuclearización de la península de Corea, el Presidente Trump y el Presidente Kim Jong Un declaran lo siguiente:
  1. Estados Unidos y la RPDC [República Popular Democrática de Corea] se comprometen a establecer nuevas relaciones entre EE.UU. y la RPDC en consonancia con el deseo de paz y prosperidad de los pueblos de ambos países.
  2. Estados Unidos y la RPDC sumarán sus esfuerzos para construir un régimen de paz duradero y estable en la península coreana.
  3. Reafirmando la Declaración de Panmunjom del 27 de abril de 2018, la RPDC se compromete a trabajar por la completa desnuclearización de la península de Corea.
  4. Estados Unidos y la RPDC se comprometen a la recuperación de los prisioneros de guerra y los desaparecidos en combate, incluida la repatriación inmediata de los ya identificados.
Al parecer, Trump hizo que se mostrara el siguiente vídeo al final de la reunión:


Llámenlo ostentoso o ilusorio, pero este mensaje es mucho mejor que el de "fuego y furia".

Así que Trump aparentemente quiere "llevar el Sueño Americano a Corea del Norte". El verdadero potencial de hacer negocios para él radica en que las empresas estadounidenses estén entre las primeras a la hora de satisfacer las necesidades de desarrollo de Corea del Norte. Seguramente se da cuenta de que (por razones históricas, geográficas y culturales) los norcoreanos son más propensos a abrazar el Sueño Chino que el Americano, pero Trump no se conformará con que EE.UU. sea completamente excluido del panorama. Eso es lo que ha sucedido con las empresas estadounidenses tras el acuerdo con Irán, y por eso Trump lo ha roto.

Kim aparentemente se volteó hacia Trump en un momento durante la reunión y dijo:
"Mucha gente en el mundo pensará en esto como una forma de fantasía de una película de ciencia ficción".
En efecto, es histórico, y cualquiera que sea lo que uno piense de Trump, o de Kim, y cualesquiera que sean sus "verdaderas intenciones", el hecho mismo de abrirse ante el mundo de esta manera hace que el fuego, la furia y los ataques con misiles sean mucho menos probables. No se incluyó en el documento, pero Trump dijo después, que EE.UU. "dejaría de jugar a juegos de guerra". Una vez más, las acciones deben ser coherentes con las palabras, pero está claro que tienen un significado tangible para Trump al revelar que otra vez está pensando en el meollo del asunto:
"Los juegos de guerra son muy caros, y la mayor parte los pagamos nosotros."
Por cierto, el acuerdo básico entre Trump y Kim para suspender los juegos de guerra de EE.UU. en y alrededor de la península a cambio de que se suspendan las pruebas nucleares y de misiles es exactamente lo que China y Rusia pidieron antes de que la "histeria de los cohetes" del año pasado condujera a "sanciones como nunca antes". ¿Qué pasará con esas sanciones ahora? Las sanciones acordadas por las Naciones Unidas contra Corea del Norte fueron una herramienta útil sólo porque China y Rusia también las apoyaron. Ambos países ya han pedido el fin de las sanciones, argumentando que han hecho su trabajo de "poner a Kim a raya". Si EE.UU. continúa sancionando unilateralmente a Corea del Norte durante demasiado tiempo después de este punto, las perspectivas de inversión de EE.UU. se evaporarán, ya que Corea del Norte negociará directamente con sus vecinos y EE.UU. se verá como el único participante irrazonable; como es el caso actualmente respecto al acuerdo con Irán.

Los perdedores, por ahora, son los del Estado Profundo y los Bilderbergs de Japón, Corea del Sur y Washington. No conocen otra cosa que la Pax Americana posterior a la Segunda Guerra Mundial y se resistirán a entrar en territorio inexplorado sin que el Tío Sam tome la iniciativa. Ellos hicieron todo lo posible (con sus amenazas del "modelo libio") por impedir que se celebrara esta reunión. Los ganadores son los pueblos de Corea, China y Rusia. Trump también recibe elogios, aunque queda por ver por qué. Los premios especiales de la paz son para el Presidente Xi Jinping de China y Moon Jae-in de Corea del Sur. También nos preguntamos qué le dijo Putin (a través de Lavrov) a Kim durante la visita estatal rusa al Reino Ermitaño, sólo 10 días antes de esta cumbre.

Como hemos dicho antes, las armas nucleares de Corea del Norte no son realmente el problema. De hecho, Corea del Norte tampoco es el problema. Se trata de la posición de Estados Unidos en Asia Oriental (en Corea del Sur, Japón y otros lugares) y de lo que ocurre con esa posición en una situación en la que la estrella de China está ascendiendo y la de Estados Unidos está desapareciendo. Trump ve lo que la integración euroasiática (BRICS, el Cinturón y la Ruta, OCS, etc.) significa para el dominio estadounidense de (en este caso) "nuestro lago en el Pacífico". Él quiere aprovechar las ventajas militares de EE.UU. (mientras que todavía existen) con el fin de reemplazar gradualmente la presencia militar de EE.UU. en la región con una presencia más constructiva, rentable y duradera: "Retiraremos nuestras tropas y armas, si nos dan acceso a sus recursos de mercado. De ningún modo abandonaremos la región entera a la dominación económica y luego militar de China".

Irónicamente, mientras que China y Rusia han respondido positivamente a los movimientos de Trump para transformar (en lugar de eliminar) la presencia de EE.UU. en el este asiático, es una apuesta bastante difícil para Trump en el frente doméstico, porque esa presencia militar fue diseñada para "contener" a China, no para "hacer tratos comerciales" con ella. Así que Trump, de alguna manear, tiene que convencer a las élites de EE.UU. para que se unan a su plan de sustituir los rifles por iPhones y canalizar sus impulsos belicistas hacia algo parecido a una guerra comercial razonablemente justa contra China.

Creo que puede lograrlo. Nadie hace negocios como El Donald. ¿Sabían que escribió un libro sobre el Arte de las Negociaciones?