El volcán Turrialba lanzó el viernes una erupción de rocas en un radio que superó los 200 metros a partir del cráter, luego de nueve meses de que no se registraban erupciones explosivas en la cima.
Este lunes el Poás estuvo despejado la mayor parte del día. A las 3:21 p. m. llovía y se notaba el fluir del agua por el cráter hacia la laguna caliente.
© Cámara del Ovsicori
Este lunes el Poás estuvo despejado la mayor parte del día. A las 3:21 p. m. llovía y se notaba el fluir del agua por el cráter hacia la laguna caliente.
Aunque las salidas de ceniza surgen de manera cíclica en ese volcán cartaginés, la salida de materiales más gruesos, llamados balísticos, no ha sido tan común después de las erupciones fuertes del 2016.

Así lo explicó el vulcanólogo Mauricio Mora, de la Red Sismológica Nacional (RSN), quien dijo que desde enero no se tenían ese tipo de emanaciones.

Añadió que se deben realizar análisis del material expulsado, para determinar si se trata de material juvenil o si es material viejo que se hubiese solidificado en el cráter y habría formado un tapón.

Se trata de fragmentos de varios centímetros, lo que demuestra que el comportamiento del Turrialba puede variar en cualquier momento, dependiendo de los movimientos del magma a lo interno, comentó Mora.

El hecho de que haya lanzado fragmentos a una distancia considerable, tal y como quedó grabado en un video, muestra el porqué se debe mantener cerrado el acceso a la cima, dijo Mora.

A partir de esa erupción, ocurrida a las 7:47 p. m., solo se han registrado otras de cenizas y gases.

Este lunes, a las 8:05 a. m., hubo una emanación pasiva de ceniza que se mantuvo poco más de una hora, la cual fue observada desde varios puntos, debido a que la mañana estuvo despejada.

Cambio en dirección del viento retrasó ingreso de turistas al Poás

En tanto, un cambio en la dirección del viento la mañana de este lunes, retrasó la entrada de turistas al Parque Nacional Volcán Poás, Alajuela, reabierto al público desde el 31 de agosto de este año luego de permanecer cerrado durante 16 meses.

De acuerdo con Lidier Esquivel, geólogo de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), a las 7:30 a. m., cuando aún no se había abierto el acceso al mirador, los guardaparques informaron que los medidores de gases en tiempo real indicaban que la concentración de gases, principalmente dióxido de azufre (SO2), llegó a 18 partes por millón, cuando el límite máximo permitido es de 10 partes por millón.

En ese volcán alajuelense el viento sopla casi todo el tiempo hacia el suroeste, lo que favorece el arrastre de los gases hacia zonas despobladas, pero esta vez se concentró durante algunas horas al lado norte, donde está el mirador, y eso generó el contratiempo.

Mayhar Shirazinia, administrador del parque sostuvo que el Poás amaneció con una desgasificación fuerte y por la escasez de viento en la zona al inicio de la mañana se hizo una nube de dióxido de azufre por encima de los límites establecidos, por lo que se procedió a un cierre temporal a espera que bajaran los niveles a los tolerables.

El cierre fue de aproximadamente una hora y 40 minutos. A los visitantes de esos horarios se les acomodó en grupos después de las 10 a. m.

Lo anterior siguiendo el protocolo acordado cuando se reabrió el acceso del público al parque. Esa acción se repetirá cuando los dispositivos marcaban que el acceso al mirador es riesgoso.

Lidier Esquivel afirmó que el personal del Parque Nacional está debidamente capacitado para ordenar una evacuación, e incluso para cerrar el volcán por varios días si es del caso.

"Así se acordó con la comunidad, ya que se trata de un volcán activo. La gente del Sinac (Sistema Nacional de Áreas de Conservación) puede hacer las lecturas del caso y tomar decisiones, sin necesidad de trámites", acotó.

En cuanto a lo acaecido este lunes, dijo que el cierre por dos horas no alteró mucho la entrada, porque no había mucha gente esperando el ingreso, el cual se hizo de manera ordenada poco después.

Agregó que además de la vigilancia por parte de guardaparques, en cada volcán activo se cuenta con las cámaras de video para monitorear lo que sucede en tiempo real. Asimismo, tanto la RSN como el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) tienen estaciones que miden la sismicidad y otros factores que acontecen en cada macizo volcánico.