Una lluvia súbita que dejó 91 mm en 90 minutos, acompañada de fuertes vientos, causó estragos en Sydney, la ciudad más gran de Australia, el miércoles 28 de noviembre.
La gente se refugia de la lluvia mientras caminan en Circular Quay, en Sydney, el 28 de noviembre de 2018.
© Crédito de SAEED KHAN/AFP/Getty Images
La gente se refugia de la lluvia mientras caminan en Circular Quay, en Sydney, el 28 de noviembre de 2018.
Las lluvias torrenciales y los vientos huracanados causaron gran caos entre los viajeros, inundando calles, estaciones de tren y casas, cancelando vuelos y dejando a cientos de personas sin electricidad.


La policía pidió a los automovilistas de Sydney que se mantuvieran alejados de las carreteras debido al "tiempo horrible". Una persona murió en un accidente automovilístico durante la tormenta y dos policías resultaron gravemente heridos cuando un árbol cayó sobre ellos mientras ayudaban a un automovilista varado, informó Reuters.

En solo 2 horas, luego de iniciada la tormenta, más de 500 personas habían solicitado ayuda de emergencia el miércoles por la mañana. La Oficina de Meteorología de Australia (BOM) dijo que en pocas horas Sydney recibió más de 100 mm de lluvia, un nivel que la ciudad más poblada del país normalmente recibe durante todo el mes de noviembre.

"Ese es el tipo de lluvia que uno esperaría ver una vez cada 100 años", dijo Ann Farrell, gerente estatal de la oficina, informó Reuters.

La Oficina también señaló que éste ha sido el día de noviembre más húmedo de la región desde 1984.

"La intensidad de las lluvias fue fenomenal: 91 mm cayeron en 90 minutos", dijo el pronosticador Rob Taggart a la Australian Broadcasting Corporation.

Al menos 11 personas fueron rescatadas de vehículos atrapados en las inundaciones. Las imágenes publicadas en línea mostraban una ciudad inundada, con carreteras, casas y estaciones de tren todas bajo el agua.

El aeropuerto de Sydney, el más concurrido del país, canceló al menos 20 vuelos después de cerrar dos de sus tres pistas, mientras que la mayoría de los vuelos sufrieron retrasos.

Aunque las lluvias ofrecieron un respiro bienvenido a los agricultores que han sufrido una sequía sostenida en los últimos meses, el clima causó grandes trastornos en la infraestructura de Sydney.