La prestigiosa historiadora denuncia que las autoridades socialistas han permitido que Portugal marque la agenda de las conmemoraciones, pese a que Magallanes no era portugués.
España,Magallanes,la vuelta al mundo
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Fernando de Magallanes (Sabrosa 1480-Mactan 1521), marinero español.
No estuvo fino el Gobierno socialista de Felipe González organizando Expos y fastos por el quinto centenario del Descubrimiento de América en solitario. Qué lamentable falta de solidaridad no haberlo compartido con Italia, siendo Cristóbal Colón de origen genovés, según parece. Con buen criterio este Gobierno socialista ha decidido enmendarle la plana a aquel que una vez fue votado por más de 10 millones de españoles. Eran otros tiempos.

Los vecinos portugueses, alentados por el mal olor que desprenden los cadáveres en estado de putrefacción, y más cuando se está tan cerca, decidieron tomar la iniciativa y solicitar la inscripción de una «Ruta de Magallanes» en la lista vindicativa de la Unesco, que es el trámite que precede a la declaración de patrimonio de la humanidad. Patrimonio de la humanidad portugués, se entiende.
  1. Magallanes no era portugués y no lo era por decisión propia. Después de haber sido ninguneado y humillado por el rey Manuel se desnaturalizó de su origen (hoy diríamos que cambió de nacionalidad) y se hizo español porque así le plació. De manera que cuando se puso al frente de la expedición no era portugués.
  2. Aquélla fue una empresa española de principio a fin. Tecnología española, financiación española e iniciativa española.
  3. Los portugueses no sólo no colaboraron en nada, sino que intentaron asesinar a Magallanes, cuya vida hubo que proteger con delicadeza y, además, armaron barcos con el propósito de interceptar la flota de exploradores e impedir que aquel intento fuera coronado por el éxito.
Tienen nuestros queridos vecinos muchas efemérides importantes y hermosas que celebrar y, francamente, no se ve por ningún lado qué justificación puede tener que la celebración del Quinto Centenario de la Vuelta al Mundo se haga de la mano con Portugal. Cuando se celebre en 2023 el 550 aniversario del Descubrimiento de la Ruta marítima hacia la India de Vasco de Gama es seguro que también los portugueses nos invitarán a «ir de la mano» en la celebración porque había españoles de nación en aquellos barcos y, sobre todo, porque la empresa de Vasco de Gama no habría podido ponerse en marcha sin los conocimientos de Abraham Zacuto, matemático y astrónomo educado en la Universidad de Salamanca.

Vida azarosa


Fue primero expulsado de España y luego de Portugal, a pesar de su gran contribución a la exploración de De Gama. Tuvo una vida azarosa, pero de lo que no cabe duda es de que sus conocimientos salieron de Salamanca. Tan español de nacimiento era Zacuto como portugués de nacimiento era Magallanes. Es por tanto de justicia exigir reciprocidad, pero no se ve disposición en los vecinos. A ellos, sin embargo, no hay nada que reprocharles porque es propio de la naturaleza humana irse a vendimiar la viña del vecino si este no se encarga de protegerla. Así ha sido siempre y lo seguirá siendo por los siglos de los siglos. La culpa no es del que salta la valla para irse a por los racimos del campo ajeno. La culpa es del vecino de al lado que no protege lo suyo.

Considerar que la celebración de la gesta de Elcano debe compartirse con Portugal es como entender que la Copa de la Liga española debe compartirse con Argentina porque Messi, que juega en el Barcelona, es argentino de origen. O que la gloria de ser los primeros en haber llegado a la Luna deben compartirla los estadounidenses con Armenia porque uno de los diseñadores del Apolo XI nació allí. Es un punto de vista novedoso y muy original, que a lo mejor hay que exportar. Así las cosas, conviene ir contando con Grecia, porque había bastantes griegos en la tripulación, como Miguel de Rodas, nada menos que contramaestre de la nao Victoria, que fue la que consiguió terminar el viaje. O Mantesco de Gorfo, marinero en la nao Concepción, que murió en el camino. También había italianos y franceses. Pero, sobre todo, había vascos y andaluces, aunque casi todas las regiones de España están representadas, y deberían ser los gobiernos de las comunidades autónomas, ante la desidia del gobierno de la nación, las que tomaran cartas en el asunto para recuperar con orgullo y honor el recuerdo de estos hijos suyos que se echaron a la mar para hacer lo que nunca antes nadie había hecho.

Como explica Raymond Aron en 'Paz y guerra entre las naciones', las relaciones internacionales entre los Estados se basan en que las unidades políticas se esfuerzan por imponer su voluntad unas a otras. Muy mal deben estar las cosas en nuestro país cuando una unidad política de ocho millones de habitantes marca la agenda de celebraciones de otra que tiene 48 millones de habitantes y el pez pequeño está en condiciones de imponer su criterio y su presencia. Deberían nuestras autoridades ir puliendo una maderita mona para clavarla sobre el mapa de España con el letrero: «se vende barato».