Según un experto, el ultimátum del mandatario de EE.UU. sugiere que no confía mucho en ganar una guerra comercial prolongada contra China.
Donald Trump
© Tom Brenner / Reuters
El presidente de EE.UU., Donald Trump, frente a la Casa Blanca, Washington, 7 de junio de 2019.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el pasado 10 de junio que impondría aranceles adicionales contra China que entrarían en vigor de inmediato si el presidente de ese país, Xi Jinping, no asiste a la cumbre del G20 que se celebrará en Osaka (Japón) el 28 y el 29 de junio.

Con esta amenaza, el mandatario norteamericano cruzó la línea, según comentaron varios analistas a RT. "La diplomacia estadounidense alcanzó su nuevo nivel más bajo", dijo Sourabh Gupta, miembro principal del Instituto de Estudios China-América, con sede en Washington.
"Que un presidente estadounidense promueva e imponga aranceles a un país contraparte porque el presidente de ese país no da su consentimiento para una reunión bilateral informal durante una cumbre multilateral es absurdo, hasta el punto de ser casi cómico", enfatizó Gupta.
Métodos inconsistentes

"Trump prometió todo esto durante su campaña presidencial, pero nadie lo tomó en serio. Ahora está mostrando cuánto daño puede hacer un hombre siempre que tenga poder y algunos malentendidos muy graves con respecto a cómo funciona la economía", afirmó Jeffrey A. Tucker, del Instituto Americano de Investigación Económica.

De acuerdo con este analista, el objetivo del inquilino de la Casa Blanca de convertir los déficits comerciales de EE.UU. en superávits es "absolutamente inconsistente con el estado del dólar como la moneda de reserva mundial", mientras que son los estadounidenses y no las naciones que son atacadas terminan pagando los aranceles.

"China tiene mucho más que ganar que perder"

Por su parte, Sourabh Gupta opinó que el ultimátum de Trump sugiere que el propio presidente estadounidense no confía mucho en ganar una guerra comercial prolongada con Pekín y su intención sería tratar de alcanzar un trato con su homólogo chino antes de las elecciones de 2020.

"Al final del día, China tiene mucho más que ganar que perder al resolver el conflicto comercial" porque se trata de "un país enfocado en sus intereses y no en sus quejas, a diferencia de EE.UU.", con lo cual "Pekín se sentará frente a Trump y su equipo y hará un esfuerzo de buena fe para resolver las tensiones", apuntó Gupta.