meteorito
© Rodolfo Casen
Juan Carlos Pereyra muestra orgulloso el "meteorito". Fue una noche inolvidable para él.
Fue un despertar abrupto para la familia del jubilado Juan Carlos Pereyra. Mientras estaban sumergidos en un sueño profundo, cerca de las tres del sábado, un reventón seco hizo estremecer la modesta vivienda de material ubicada en Perilli 545, del barrio Libertad (Aguilares).

En la casa, además de Pereyra, descansaban su esposa Noemí Albornoz, dos hijas y cuatro nietos menores. "Mi mujer y yo nos levantamos sobresaltados de la cama. No sabíamos qué había pasado. Salí enseguida al fondo y estaba muy confundido, cuando me di con mi hija Noelia Yésica que tenía a mi nietito en brazos. Lloraba y asustada decía que al parecer alguien había querido romper la pared de su pieza para entrar a robar", comentó Juan Carlos.

Nadie imaginó en esos momentos que un objeto raro había caído del cielo. ¿Un meteorito? Noelia dormía en una pieza de material que da precisamente al fondo. "Salí con un palo hacia el patio y no había nadie. Subí al techo y tampoco encontré nada. Solo se escuchaban el aullar de los perros, y a mi corazón que todavía se me quería salir de la boca", agregó, ya más tranquilo, Juan Carlos. Con la incertidumbre de no saber qué había sucedido, finalmente la familia retornó al descanso.

"No podía dormir. A la mañana temprano me levanté a ver si encontraba algo para tener idea de lo acontecido. Entonces me di con una gran sorpresa", contó. Pereyra encontró en el suelo un pedazo importante del voladizo de cemento del techo de la pieza de su hija. Enseguida miró hacia arriba y advirtió el vacío (de unos 50 centímetros de ancho) que había dejado el desprendimiento.

"No sabía qué pensar. Entonces seguí rastreando y me encontré a pocos metros con un objeto extraño, de unos 40 centímetros de diámetro, poroso y de un blanco pálido. Lo levanté y me di con que no era muy pesado. Estaba aún un poco caliente. Enseguida pensé que eso era lo que nos había causado el desvelo", apuntó Juan Carlos.

Un milagro

Pereyra mostró el objeto a los vecinos, consultó en Internet y llegó a la conclusión de que sobre su casa había caído un meteorito, que pesaba cinco kilogramos. Algunos fragmentos del mismo material fueron encontrados en casas de vecinos. "Me estremecí al pensar que el impacto fue a menos de dos metros de la cama en que dormían mi hija y mi nietito. Si caía en el medio del techo seguro que lo perforaba y no sé lo que habría pasado con ellos. Fue providencial que esto no terminara en una tragedia", reflexionó.

La noticia corrió en horas como un reguero de pólvora por toda la ciudad. "En estos días vinieron de todos los medios de comunicación. A todos les conté que en principio y de noche desde las celdillas de este objeto se veían como pequeños destellos multicolores cada vez que lo iluminábamos", comentó Noelia, esposa de Juan Carlos.

La mujer afirmó que fueron estudiantes de Geofísica de la UNT quienes confirmaron que se trataba de un meteorito, aunque de una variedad que ellos desconocían. El presunto objeto interespacial también recorrió algunas escuelas: la primera fue la especial que está frente a la casa de los Pereyra

Ni lerdos ni perezosos fueron los mellizos José y Enrique Orellana (legislador provincial e intendente de Famaillá, respectivamente) los primeros que visitaron a Pereyra con el fin de conseguir el objeto para ser expuesto en un museo de la Capital de la Empanada. "Hicimos un arreglo y creo que se lo van a llevar. ¿Qué más podía hacer antes de que aquí se pierda? En esta ciudad no hay dónde depositarlo para que lo vean los visitantes. No hay nada para el turismo", explicó Juan Carlos.

"Mire señor; no solo la caída del meteorito me sorprendió, sino también la de los 'Mellizos', que llegaron en una camioneta de película. Aquí estuvimos como chanchos amigos", comentó sonriendo Juan Carlos. Sostenía la piedra que, durante unos días, lo convirtió en el más famoso de Aguilares.