La derecha ha ganado las elecciones italianas y se perfila para volver al poder una década después. Las urnas, con una abstención récord, abren también la puerta a que la derecha más dura, la de Giorgia Meloni, llegue a Palazzo Chigi por primera vez en la historia, cerrando para siempre una era, la que la República inauguró sobre el pilar del antifascismo con las cenizas de la Segunda Guerra Mundial aún humeantes.
Giorgia Meloni,
© AFP
La ganadora de las elecciones, la ultraderechista Giorgia Meloni, celebra su victoria con los Hermanos de Italia
"Los italianos han mandado un mensaje claro, quieren un Gobierno de centro derecha guiado por Hermanos de Italia. Es una noche de orgullo, de reivindicación, de lágrimas, de sueños y recuerdos, que dedicar a los que ya no están y merecían haberlo visto. Pero éste es sólo el punto de partida, no de llegada. Italia nos ha elegido y no la traicionaremos. Si gobernamos, lo haremos para todos, con el objetivo de unirnos de nuevo", ha celebrado al borde de las 3 de la mañana la gran vencedora en un hotel al norte de la capital.

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El recuento, en línea todas las encuestas de las últimas semanas, certifica a una victoria aplastante de la autoproclamada coalición de centro derecha (Hermanos de Italia, Liga, Forza Italia) con en torno al 44% de los votos. La coalición del centro izquierda, que une al Partido Democrático de Enrico Letta con los ecologistas y la escisión liderada por Luigi di Maio, lograría un 26% y el Movimiento Cinco Estrellas, que optó por concurrir en solitario, el 15%. El Terzo Polo, la opción centrista del ex primer ministro Matteo Renzi y Carlo Calenda iría a continuación con cerca del 8% de los votos.

El porcentaje, sin embargo, es engañoso. Sobre esa base la unión de la izquierda, el centro izquierda y el centro estaría por encima, pero el sistema italiano es mixto, parte mayoritario y parte proporcional, y las estimaciones de los expertos indican que con esas horquillas la derecha obtendría cómodamente la mayoría absoluta. La horquilla de la RAI da entre 232 y 252 diputados en la Cámara sobre 400.

Pero incluso si fuera así, no hay nada firme tampoco. En las próximas semanas los partidos deben negociar para escoger la presidencia del Senado y de la Cámara de Diputados, y después el presidente Sergio Mattarella hará una consulta con todas las fuerzas y designará a la persona que tenga más posibilidades para que intente formar un Ejecutivo. Podría y debería ser Meloni, que se convertiría en la primera mujer al frente del Ejecutivo y además la primera ministra más a la derecha del país desde Mussolini, pero aunque raro y casi impensable, no es imposible que sea otra cosa. Para conocer los resultados definitivos habrá que esperar hasta el martes o el miércoles, con el recuento de los votos del exterior. Y para el desenlace palaciego, al menos hasta finales de octubre o principios de noviembre.

El "Partido de la Abstención"

La participación del 64%, nueve puntos más baja que en 2018 al final de la tarde, ha caído a niveles sin precedentes, en línea también con la desidia y falta de interés palpable en los últimos meses. La derecha había multiplicado esfuerzos porque temía que los suyos se quedaran encasa, y la izquierda había hecho un esfuerzo ingente en el sur en las últimas semanas para intentar empujar a los colegios, pero el resultado ha sido nefasto. En ciudades como Nápoles la participación se ha quedado en el 40%. El 'Partido de la Abstención' tiene más fuerza que todas las demás y los resultados muestran que, una vez más, la incapacidad de la fragmentada izquierda de comparecer unida, incluso cuando anuncia la llegada del lobo, es demoledora. Juntos, quizás, habrían sido competitivos, pero sobre todo han hecho campaña atacándose los unos a los otros con ferocidad.

El resultado, aunque esperado, supone un giro notable. La última vez que la derecha ganó las elecciones y pudo llevar a su líder en solitario al Palazzo Chigi fue con Silvio Berlusconi, que cayó en 2011 y no ha salido de la oposición. Desde entonces habían sido todo gobernantes tecnócratas (Mario Monti, Mario Draghi) o de izquierda (Enrico Letta, Matteo Renzi o Giuseppe Conte), aunque la Liga fuera parte del equipo de este último.

En 2018 las elecciones las ganó, con mucha diferencia, el Movimiento Cinco Estrellas, que llegó al 32,7% de los votos. Cuatro años y un Mario Draghi después se hunden según las estimaciones al 15%. El Partido Democrático, segundo en 2018, se mantiene en los mismos niveles, sobre el 18-20%. La Liga, que con un Salvini más pujante llegó entonces al 17,4% bajaría ahora casi a la mitad, trasvasando sus bases a Meloni. Y lo mismo le pasa a Berlusconi, que bajaría del entorno del 14% de las últimas generales al 7%, aproximadamente.

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