El patriotismo social se extiende como una mancha de aceite por todos los países de Europa a pesar de tener absolutamente en contra a la gran mayoría de medios de comunicación de todos los países dominados por el globalismo que intenta defender el multimillonario George Soros.
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Matteo Salvini confirma el éxito del patriotismo social en Italia
Matteo Salvini confirma el éxito del patriotismo social en Italia.

Matteo Salvini confirma el éxito del patriotismo social en Italia.

Los resultados electorales producidos en Italia hubieran representado una sorpresa si no fuera porque, desde el año 2.000, el espacio político de los movimientos patriotas ha ido creciendo sin cesar en la práctica totalidad de países de Europa, hasta convertirse en la mayor amenza que intena combatir la agenda globalista internacional y el neoliberalismo económico derivado de ella.


La Liga de Matteo Salvini ha obtenido un apoyo popular impensable para quienes se niegan a aceptar la evidencia de este imparable avance del patriotismo social que se extiende por todos los países del viejo continente; el éxito de La Liga, con un 18 % de los votos a nivel nacional, ha sido tal que ha superado a Forza Italia de Berlusconi y ya se presenta como la tercera fuerza política italiana, ante el pánico generalizado de los viejos partidos de la Unión Europea.

Matteo Salvini, que se hizo con el liderazgo de La Liga hace tan sólo cuatro años, cambió la cara y el contenido de la formación política liderada, hasta entonces, por Umberto Bossi que la había dirigido durante dos decenios. Desde que llegó a la jefatura del partido, Salvini comenzó una tarea profunda de transformación de La Liga capaz de conectar con electores que históricamente habían votado a la izquierda e incluso a la extrema izquierda y para ganarse el apoyo incondicional de votantes de otros partidos y de muchos de los tradicionales abstencionistas; pero es que, además, Matteo Salvini, logró que La Liga dejara de ser un fenómeno casi exclusivo de las regiones lombardas para hacer calar su mensaje en toda la República. Habrá que recordar al lector que en su nacimiento La Liga fue un partido -casi independentista- que "acusaba a Roma de ladrona". Pues Salvini, a base de nuevas formas y nuevos contenido ha sabido crear un proyecto a nivel nacional que ilusiona a una buena parte de italianos hartos de la dependencia de la Unión Europea y de sus políticas económicas y cansados del viejo sistema de partidos políticos cuya corrupción lleva décadas instaurada en todas las instituciones del país.

Salvini: "El euro es un crimen contra la humanidad"

De hecho, Salvini ha obtenido una buena parte de su éxito electoral gracias a su posición partidaria a la salida del euro del que manifiesta que es "un crimen contra la humanidad". Y es que acaso la militancia juvenil izquierdista de Matteo Salvini le haya proporcionado el contenido social necesario para defender un mensaje de justicia social unido al del euroescepticismo y las apelaciones al orgullo patrio, lo que ya se denomina, en muchos países de Europa, como patriotismo social (o socialpatriotismo) y que la prensa del sistema -también en todo el viejo continente- califica, de manera despectiva y cada vez más atemorizada, como populismo o ultraderecha.
Marine Le Pen un ejemplo para el socialpatriotismo

Marine Le Pen un ejemplo para el socialpatriotismo
A Salvini no le ha molestado en absoluto estas descalificaciones y de hecho, una buena parte de su actual éxito viene de los resultados cosechados en las Elecciones al Parlamento Europeo (del que ha sido miembro desde 2.004) y de su alianza con el Frente Nacional de Marine Le Pen y con su homólogo holandés Geert Wilders.


Comentario: Le Pen, considerada por la izquierda política europea como una ultraderechona racista, es de los pocos políticos europeos que se ha atrevido a criticar las interminables guerras ilegales de Occidente en Oriente Próximo, su apoyo encubierto al Estado Islámico y la promoción de una política migratoria destructiva. La izquierda europea debería tomar ejemplo de esta señora.


Lo bien cierto es que el patriotismo social se extiende como una mancha de aceite por todos los países de Europa a pesar de tener absolutamente en contra a la gran mayoría de medios de comunicación de todos los países dominados por el globalismo que intenta defender el multimillonario George Soros.

Pese a los intentos de esa prensa del sistema de justificiar el ascenso del patriotismo social en Europa como el triunfo del racismo y de la xenofobia, lo bien cierto es que en el electorado de muchos países ha calado el discurso contra la inmigración descontrolada porque, en verdad, la masiva inmigración musulmana se ha convertido en un problema común a todos los países de Europa: la islamización constante de la sociedad, la amenaza yihadista, la pérdida de la cultura propia por la invasión de una subcultura en la que no se respetan los más elementales derechos humanos y la amenaza a nuestro modelo tradicional de sociedad europeo son sentimientos compartidos por europeos de todos los países, incluso los de España y Portugal, los únicos en los que, al menos de momento, aún no ha cobrado esta fuerza arrolladora ninguna opción política social patriota.


Comentario: Nos parece que la crítica más que fundamentada al islamismo radical en este artículo se está generalizando a toda la cultura musulmana, cuando es sólo una rama más dentro del islam y no representa los valores de todos los musulmanes. Al mismo tiempo, nos parece que la inmigración descontrolada es fruto principalmente de políticas occidentales interesadas y de la injerencia occidental en países musulmanes mediante el bombardeo y el ataque sistemático a esos países o el apoyo y financiación por parte de Occidente a los grupos terroristas musulmanes.

La simplificación que hace este artículo de un problema mucho más complejo es la misma que usa la derecha europea muchas veces para abordar este asunto y lleva a que la izquierda no sólo no pueda comprender los postulados de la derecha, sino que incluso los vea racistas y xenófobos. En la actualidad, la izquierda europea no parece estar enterándose de nada, y la derecha con este discurso simplista parece que tampoco está entendiendo muy bien lo que está ocurriendo. Para un análisis detallado del enorme problema que supone para Europa esta inmigración descontrolada vea el siguiente artículo:


Otra clave del éxito del socialpatriotismo en toda Europa se deriva de su oposición a la "Europa de los Mercaderes", de haber sobrepasado a la izquierda más radical en la defensa de las capas sociales más desprotegidas frente al capitalismo puro y duro que sólo exige esfuerzos a los trabajadores, de su oposición a las políticas económicas de Bruselas, a Ángela Merkel, al Banco Central Europeo e incluso al Fondo Monetario Internacional.

El patriotismo social arrasa en los feudos tradicionales de la izquierda

Si existe hoy un discurso clásico "de izquierdas" contra el liberalismo económico, ese lo está enarbolando en toda Europa las formaciones patrióticas que han desbancado a comunistas y socialistas y les han arrasado (como ya se comprobó en las presidenciales francesas) allá donde eran sus mayores feudos electorales.

Las referencias al amor a las respectivas patrias, los llamamientos al orgullo de pertenecer a sus naciones, la oposición a la pérdida de las soberanías políticas y económicas exigidas y, definitivamente, el rechazo al euro, son mensajes que han calado en una buena parte del electorado continental.

Y quien no quiera verlo deberá graduarse la vista. El socialpatriotismo arrasa electoralmente en Francia, Alemania, Austria, Holanda, Polonia, Hungría, Bulgaria, Grecia, Finlandia e Italia y, muy pronto, podrá convertirse en uno de los bloques políticos más numerosos en el Parlamento Europeo.

Pero para conseguir hacerse con la mayoría necesitan del despertar político de los dos países del sur: Portugal y España, acaso las dos únicas naciones en las que -pese a ser de las más perjudicadas, tanto en inmigración como en la tiranía económica impuesta por la U.E.- aún no ha prendido la imparable fuerza del patriotismo social que está arrasando electoralmente en todo el viejo continente.