Un análisis sísmico del volcán en el Parque Nacional en EE.UU. demuestra la existencia de pluma mantélica.
Yellowstone
© Jim Urquhart / Reuters
Parque Nacional de Yellowstone, EE.UU., el 22 de junio de 2011.
La naturaleza del supervolcán en el Parque Nacional de Yellowstone, en Wyoming (EE.UU.), ha sido objeto de discusiones científicas durante mucho tiempo, dividiendo a los expertos en dos grupos. Una parte afirma que el origen de este volcán está en la pluma mantélica: el magma caliente que fluye desde el manto terrestre hasta la corteza del planeta. Según otra teoría, son unos procesos en la litosfera, todavía no conocidos, los que podrían explicar su anómalo magmatismo. Los geólogos de la Universidad de Texas Peter Nelson y Stiven Grand tratan ahora de poner fin a esta disputa con un estudio que busca probar la primera teoría. Los resultados de su trabajo fueron publicados este lunes en la revista Nature Geoscience.

Durante su investigación, los geólogos analizaron mediante sismógrafos USArray de EarthScope dos inusuales tipos de ondas sísmicas que se dan en ese área y lograron identificar una "zona larga, delgada e inclinada dentro del manto". A través de esta "anomalía" cilíndrica de aproximadamente 350 kilómetros de diámetro, las ondas sísmicas viajan más lentamente, lo que parece indicar la presencia de una "materia inusualmente caliente".

Los científicos creen que debido a la alta temperatura y alta velocidad de su movimiento, la pluma mantélica puede atravesar las frías y gruesas rocas de la corteza continental, saliendo así a la superficie del planeta y causando poderosas erupciones volcánicas.

Según los autores del estudio, la veracidad de esta hipótesis se discute mucho porque Yellowstone "tiene unas características que no concuerdan con la teoría clásica de la pluma", como tener más de un 'punto caliente', explican citados por Yellowstone Insider. Además, admiten, resulta difícil probar la presencia de la pluma mantélica empleando únicamente los métodos de geología clásicos.

El volcán del Parque Nacional de Yellowstone, con un cráter de 72 kilómetros de ancho, representa una caldera gigante tan vasta que solo se puede observar desde la órbita baja de la Tierra.