El embajador de Rusia en EE.UU. advierte de las peligrosas consecuencias de las "ilusorias ideas" de Washington de obtener un "dominio militar" en el mundo.
Anatoli Antonov
© AFP)
El embajador ruso en EE.UU., Anatoli Antonov, habla en un evento celebrado en San Francisco (California), 29 de noviembre de 2017.
"EE.UU. apunta a romper la arquitectura de control de armas que se ha construido durante muchos años entre nuestros dos países", denunció el sábado el embajador ruso en Washington (la capital estadounidense), Anatoli Antonov, en alusión a la decisión del Gobierno norteamericano de retirar a su país del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés).

El alto diplomático ruso indicó también que el Kremlin ve "un intento de crear un espacio para perseguir la ilusoria idea de lograr el dominio militar global" en la retirada de Washington del Tratado INF, cuyo proceso -que durará un total de seis meses- inició EE.UU. el 1 de febrero, conforme a lo anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump.

En declaraciones realizadas en una entrevista concedida a la agencia local de noticias TASS, Antonov descartó la posibilidad de que EE.UU. pueda materializar sus ambiciones militares, mientras matizaba que "es necesario decirlo directamente; tales intentos no son imposibles de implementar".

La postura de Estados Unidos, no obstante, acarreará consecuencias peligrosas para la estabilidad estratégica global, apostilló el destacado funcionario ruso.

El embajador ruso recalcó, además, que el Ministerio de Defensa de Rusia, siguiendo las directrices dictadas por el presidente ruso, Vladimir Putin, se esforzará por proteger "los intereses nacionales, evitando la interrupción de la paridad estratégica". "Las medidas de Rusia no son costosas, no contemplan una carrera armamentística, pero al mismo tiempo permiten mantener el equilibrio estratégico militar", añadió.

Las autoridades rusas han censurado en reiteradas ocasiones el desprecio de Washington hacia los compromisos bilaterales e internacionales, mientras han advertido que tales medidas unilaterales e ilegales de la Administración estadounidense hacen que el mundo sea inseguro y elevan el peligro de que se produzcan enfrentamientos.

El Tratado INF -suscrito en 1987 por EE.UU. y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y negociado por el entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, y el líder soviético, Mijaíl Gorbachov- prohibía a ambos países el desarrollo, despliegue y prueba de misiles balísticos o de crucero lanzados desde tierra, con rangos de medio y corto alcance, y ha tenido hasta hoy una importancia primordial para la seguridad mundial.