Gratitude
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El neurocientífico Glenn Fox ha dedicado su vida a estudiar la gratitud; cómo ésta mejora nuestra resiliencia, disminuye el estrés y mejora la salud en general. Es un experto al respecto de la capacidad que tiene la gratitud para ayudarnos en tiempos difíciles.

Pero en el Día de Acción de Gracias de 2013, Fox se sentía de todo menos agradecido. Eso es porque, unos días antes, había perdido a su madre debido al cáncer de ovario.

Al día siguiente, de camino a Starbucks para tomar un café y comer unos pasteles, "tuve la experiencia más intensa de mi vida. Y pensé, ¿cómo voy a superar esto? ¿Cómo voy a hacer mi pedido siquiera?"

Fox estaba a sólo unos meses de completar su doctorado sobre las bases neurales de la gratitud. Gracias a sus investigaciones, sabía lo terapéutica que puede ser la gratitud, y cómo podría ayudarle en su largo viaje para superar el duelo. Lo que no sabía era cómo hacer que eso sucediera a nivel práctico.

"Pensé, pues, que realmente necesitaba poner esto en acción", dijo. "No quiero que esto me aplaste para siempre. No quiero que esto me defina".

El viaje personal de Fox hacia el poder de la gratitud comenzó después del diagnóstico de su madre con cáncer de ovario en etapa 4. Ella estaba interesada en su trabajo, pero también en cómo éste podría ayudarla.

"Hay estudios de gratitud en pacientes de cáncer que yo le enviaba", dijo Fox. "Y ella los miraba y decía: 'Bueno, ¿cómo puedo poner esto en práctica? ¿Qué puedo hacer?'"
neural correlates of gratitude. (Image courtesy of Glenn Fox)
Una de las respuestas fue llevar un diario de gratitud, lo cual según Fox, ella hizo religiosamente en los últimos años de su vida.

"Quiero decir, ella se estaba muriendo, pero aún así escribía cosas por las que estaba agradecida", dijo. "Pueden ser cosas simples como poder comer un trozo de chocolate, ¿verdad? O puede ser profundo como una transfusión de sangre".

La práctica tuvo un profundo efecto en la capacidad de su madre para permanecer en el momento, y apreciar el tiempo que le quedaba, dijo.

Eso concuerda con lo que Fox y otros investigadores han descubierto a lo largo de los años sobre el poder de la gratitud.

"La gente agradecida tiende a recuperarse más rápido de traumas y lesiones", dijo Fox. "Tiende a tener relaciones personales mejores y más cercanas e incluso puede tener una mejor salud en general".

Fox sabía todo esto; y había visto de primera mano cómo una práctica de gratitud había impactado en su madre. A pesar de ello, se vio repleto de escepticismo respecto a que la gratitud pudiera realmente ayudarlo a salir de este profundo pozo de duelo.

"Al día siguiente de su muerte, me desperté y empecé a pensar: 'Bueno, tipo de la gratitud... a ver, ¿qué tienes?'"

Puede que Fox creyera en la gratitud, pero realmente no se había comprometido mucho a la práctica estructurada. Así que, en los meses posteriores a la muerte de su madre, decidió empezar a llevar un diario de gratitud.

"No creo que realmente yo supiera hasta qué punto la gratitud podía funcionar cuando se escribían las cosas", dijo.


Comentario: Escribir sobre nuestras experiencias puede tener un profundo efecto en nuestra capacidad de recuperarnos de los trastornos emocionales. Vea cómo usar eficazmente la escritura para sanar: Escribir para sanar


La investigación acerca de la gratitud

El estudio de la gratitud es un fenómeno relativamente reciente, según Emiliana Simon-Thomas, quien dirige el Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley.

"La gratitud, en muchos sentidos, fue una de las primeras ideas surgidas en el campo de la psicología positiva", dijo Simon-Thomas. "Así que en lugar de tratar de averiguar cómo corregir lo que ha ido mal, ¿podemos averiguar cómo optimizar lo que está bien? ¿Podemos construir fuerza, tenacidad y resistencia para que los individuos puedan ser la mejor versión de sí mismos, en lugar de simplemente asegurarnos de que si se enferman, sepamos cómo aliviar los síntomas de esa enfermedad?".

La psicología positiva ha ayudado a establecer una clasificación de las emociones positivas, incluyendo cómo y por qué evolucionaron.

"La gratitud encaja en una categoría de lo que llamaríamos emociones pro-sociales, y estas son emociones que nos orientan hacia el bienestar de los demás", dijo Simon-Thomas. "Crea este tipo de vínculo, este sentido perdurable de conexión, con otra persona u otro organismo con el cual estemos dispuestos a cooperar."

Esa cooperación, dijo Simon-Thomas, ha sido clave para nuestra supervivencia como especie.

"Para eso es", dijo. "Y los humanos la tienen desde muy temprano como una forma de crear las relaciones sociales que son tan importantes para nuestro éxito evolutivo".

Simon-Thomas dijo que la gratitud también está ligada a otras emociones que conectan a los humanos.

"Creo que hay un argumento para apoyar la idea de que la gratitud se entrelaza con otras experiencias emocionales", dijo. Por ejemplo, hay investigaciones que apoyan las relaciones entre la gratitud y el amor, así como la gratitud y la confianza interpersonal.

Además de apoyar nuestras relaciones, otras investigaciones han encontrado que la gratitud puede tener innumerables efectos positivos en nuestra salud.

Se ha demostrado que disminuye el estrés, reduce el dolor e incluso mejora nuestro sistema inmunológico, la presión arterial y la función cardíaca.

Rastrear los beneficios de la gratitud

Una de las grandes preguntas que Glenn Fox y otros investigadores han estado tratando de responder es: ¿Qué hace que la gratitud conduzca a toda esta multitud de beneficios positivos?

Para averiguarlo, Fox hizo un experimento usando escáneres de imágenes cerebrales para determinar qué circuitos en el cerebro se vuelven activos cuando nos sentimos agradecidos.

"Vimos que las puntuaciones de gratitud de los participantes se correlacionaban con la actividad y un conjunto de regiones cerebrales asociadas con el vínculo interpersonal y el alivio del estrés", señaló Fox.

Parte de esto tiene que ver con el gratificante sentimiento de interacción social. Las regiones asociadas con la gratitud, dijo Fox, son parte de las redes más grandes que se iluminan cuando socializamos y experimentamos placer. También están relacionados con el alivio del estrés.

"Ese sentimiento de alivio es en sí mismo muy gratificante", dijo Fox. "A eso lo llamamos recompensa del alivio."

La sensación no sólo se siente bien, sino que es buena para nosotros.

"Sabemos que el estrés es extremadamente tóxico", dijo Fox. "Así que cualquier cosa que podamos hacer para aliviar el estrés, probablemente producirá beneficios para la salud".

También se ha demostrado que el alivio del estrés reduce el dolor, que es en gran medida lo que Fox buscaba en los meses posteriores a la muerte de su madre.

Comenzar a escribir un diario

Fox dijo que al principio sus anotaciones en el diario de gratitud eran relativamente mundanas.

"Tuve algunas muy banales, como, 'Buen día por delante, una oportunidad de ser productivo'", dijo, leyendo su diario. "Oh, hice una tabla de cortar, y decía, 'La tabla de cortar se mantiene muy bien.'"

También había anotaciones sobre los viajes fáciles en transporte público al trabajo y algunas sobre su pie, el cual se le había roto por correr demasiado como deporte.

Esas anotaciones no cambiaron la forma en que se sentía, al menos no al principio.

"No me hizo sentir que, oh, todo es genial, porque la gratitud no es sinónimo de felicidad", dijo. "Así que lo que me dio gratitud en ese momento no fue que no sintiera ningún dolor, ni mucho menos. De hecho, puede incluso haber hecho que la sensación de dolor se hiciera más aguda. Pero hizo que me diera cuenta de ello de una manera que me parecía manejable".

Cómo funciona la gratitud en el cerebro
Researcher Glenn Fox gratitude

El investigador Glenn Fox estudió la gratitud durante años antes de desarrollar su propia práctica. (Imagen cortesía de Glenn Fox)
Entonces, si la gratitud no estaba brindando alivio rápido, ¿cómo estaba ayudando exactamente? Otro estudio reciente de imágenes cerebrales de la Universidad de Indiana en Bloomington ofrece una pista.

"Queríamos entender: ¿Existen cambios que ocurren en el cerebro con el paso del tiempo cuando la gente expresa su gratitud?", dijo Josh Brown, coautor del estudio. "Y si es así, ¿cuáles son esos cambios?"

Para responder a esas preguntas, el estudio reclutó a residentes locales que buscaban ayuda para la depresión y otros problemas de salud mental. Todos ellos recibieron apoyo psicológico, pero también hubo una intervención. Un tercio de los sujetos escribieron cartas de agradecimiento, un tercio escribió sobre sus pensamientos y sentimientos más profundos, y un tercio no escribió nada en absoluto.

Al principio, dijo Brown, no registraron ningún cambio entre los tres grupos. Pero fue diferente cuando volvieron a escanear los cerebros de los sujetos tres meses después.

"El grupo que escribió las cartas de agradecimiento, al cabo del tiempo, mostró mejores puntuaciones de salud mental que el grupo que no lo hizo", señaló Brown. "Y el grupo que escribió agradecimientos también mostró mejores resultados de salud mental que el grupo que hizo el ejercicio de escribir sobre pensamientos y sentimientos más profundos. Así que escribir y expresar gratitud mejoró la salud mental".

Eso concuerda con el entendimiento de Fox de cómo la gratitud condiciona el cerebro.

"Creo que la gratitud puede ser mucho más parecida a un músculo, como una respuesta entrenada o una habilidad que podemos desarrollar con el tiempo a medida que aprendemos a reconocer la abundancia y los dones y las cosas que antes no nos dábamos cuenta de que eran importantes", dijo. "Y esa es en sí misma su propia habilidad que puede ser practicada y manifestada con el tiempo".

Fox dijo que el aumento de la sensibilidad no significa necesariamente que uno se sienta constantemente agradecido, sino más bien que uno se sintoniza más con toda la gama de la gratitud, desde sostenerle la puerta a alguien hasta donar un riñón.

"Es que realmente aumentamos nuestra resolución de gratitud", dijo. "Es decir, lo vemos en alta precisión. Es como la gratitud en HD".

Eso es algo que Fox ve en su propio diario de gratitud cuando compara sus anotaciones de hace cinco años con las de ahora.

"Las [anotaciones] más recientes son mucho más específicas", dijo. "Así pues, 'Una caminata vigorosa en la mañana de primavera y un libro nuevo', 'sol a través de las ventanas durante la meditación', 'sol cálido en el estanque del rancho', 'mi nueva sobrina se ríe durante nuestro viaje a Carolina del Norte'". Así que son mucho más específicas. Las primeras son mucho más parecidas a, 'Desperté temprano, el pie está mejor'. Así que no son necesariamente muy largas o elaboradas, pero son mucho más específicas, y creo que ahí es donde realmente se obtiene la gratitud en HD".

Nada de esto ha servido como una varita mágica, enfatizó Fox. No lo salvó del duelo por la pérdida de su madre, ni de sus frustraciones diarias. Pero lentamente, con el tiempo, ha hecho una diferencia.

"Sabes, es como si el agua se abriera camino a través de una roca en un cañón", dijo. "No sucede todo a la vez, y es en la práctica donde empiezas a obtener resultados".

Fox dijo que es un error pensar en la gratitud como una cura para el dolor; como algo que se puede aplicar cuando las cosas se ponen feas para amortiguar el golpe. Más bien, dijo, es una práctica regular que aumenta nuestras reservas y cambia la forma en que percibimos los malos tiempos.

"Creo que uno cambia su perspectiva hacia una especie de gratitud por el dolor, gratitud por la oportunidad de tener la sensación de poner el dolor en perspectiva", dijo. "Y eso para mí es una habilidad, y por eso el diario ha sido tan importante".