El presidente español aboga por recalibrar la cesta de impuestos tras la caída de ingresos públicos por la pandemia.
Sánchez anuncia subidas de impuestos y anima a los españoles a consumir con lo poco que les quede
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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España.
La devastadora situación económica que está dejando en evidencia la pandemia de la covid-19 va a alterar la cesta de los impuestos. Era cuestión de tiempo que el Gobierno español moviera ficha en este campo para tratar de aumentar la recaudación con la que hacer frente a la crisis en ciernes. Pedro Sánchez eligió una entrevista televisiva ayer para comunicar una reforma fiscal que calificó de "inevitable". "Tenemos siete puntos menos de ingresos públicos que la media europea y queremos tener un Estado social justo", enfatizó.

La reforma se traducirá en una subida de impuestos a las grandes corporaciones a través del impuesto de Sociedad y a las rentas más altas, además de un alza de impuestos especiales y medioambientales, entre otros. El presidente del Gobierno español anunció que la reforma estará acompasada con el crecimiento económico.

En una entrevista en La Sexta Sánchez afirmó que "sin duda" hay que recalibrar la cesta de impuestos, tal y como ha recomendado esta semana el Banco de España, ya que una vez se supere la fase de estímulo para salvaguardar las rentas y el tejido productivo, habrá que reducir el déficit y la deuda pública, y al mismo tiempo fortalecer el sistema de bienestar.

No bajó al detalle de los cambios pero recordó que las grandes corporaciones afrontan "tipos efectivos de Sociedades por debajo del 10%", muy por debajo de la presión fiscal que soportan las pequeñas y medianas empresas. Tampoco dio pistas sobre los cambios en el IRPF, salvo que los afectados serán las rentas altas, aunque no aclaró si habrá una subida de impuestos a las clases medias.

Por otro lado, el presidente eludió precisar si habrá subidas del impuesto sobre el valor añadido (IVA) e indicó que el impuesto a las grandes fortunas "no deja de ser un fetiche", pero sí señaló que "las costuras fiscales han saltado" con el gasto derivado de las coberturas para hacer frente a las consecuencias de la covid-19.

Sánchez justificó la reforma argumentando que supondrá un avance en "justicia fiscal" pero a renglón seguido se desmarcó del impuesto a las grandes fortunas que defiende Podemos y recordó que no figura en el acuerdo de Gobierno de coalición. "Intelectualmente, ¿cómo vamos a estar en contra de que quien tiene más paguen más impuestos? La cuestión es si el impuesto no deja de ser un fetiche, cuando entramos de lleno de verdad en donde están esos patrimonios y les hacemos tributar", señaló.

Tras destacar que ahora toca entrar en una senda de recuperación de crecimiento, empleo y cohesión", Sánchez aseguró que la respuesta debe ser "transformadora", incorporando la digitalización y la transición ecológica, "robusteciendo" el Estado del bienestar, Europa y la reactivación de la economía.

LA BATALLA DEL FONDO EUROPEO

En cuanto al Fondo de Recuperación europeo para hacer frente a los efectos de la covid-19, Sánchez explicó que se verá en los próximos días con sus homólogos de Suecia, Portugal y Holanda para trasladar la posición del Gobierno español, que defiende que el país "evidentemente" necesita más recursos que otros porque ha sido uno de los más afectados por la pandemia. Asimismo, recordó que España aportaría a ese fondo un 9%, por encima del 6% con que contribuye Holanda, uno de los países más críticos con el programa.

Las diferencias entre los distintos países se centran en la dimensión del fondo, en qué parte serán préstamos y transferencias directas, en el periodo de ejecución (2 o 4 años), punto en el que España defiende que se extienda lo máximo, además de en si habrá condicionalidad macroeconómica con la distribución de fondos.