
Franz Josef Huber lideró una unidad de la Gestapo que funcionó en una gran parte de Austria y trabajó estrechamente con Adolf Eichmann, considerado el 'arquitecto' del Holocausto. Por sus crímenes, Eichmann fue ahorcado y este domingo se cumplirá el 60.º aniversario del inicio del juicio en su contra en Jerusalén. Huber, a su vez, nunca fue juzgado y vivió conservando su identidad en Múnich hasta su muerte, a pesar de que miles de judíos fueron aniquilados o deportados mientras ocupaba el cargo.
Los datos destapados señalan que Washington y Berlín le ayudaron a evitar el castigo.
Trabajo durante el régimen nazi
Huber nació en 1902. A los 20 años se unió a la Policía de Múnich, después de lo cual participó en la vigilancia de la actividad de varios partidos políticos, entre ellos el Partido Comunista y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP, por sus siglas en alemán), donde Hitler estaba ganando cada vez más apoyo. Después de que Hitler se convirtiera en canciller, Huber decidió unirse al NSDAP y a las Schutzstaffel (SS).
Luego, Huber se convirtió en un agente de la Policía secreta y, tras el Anschluss (anexión) de Austria en 1938, fue nombrado jefe de la unidad de la Gestapo y de la Policía de Seguridad que funcionaba en una gran parte del territorio anexionado y ocupó este puesto hasta el final de la guerra.

"Nunca vio ninguna crueldad" en los campos de concentración
EE.UU. detuvo a Huber en mayo de 1945, tras calificarlo de criminal de guerra. Estuvo bajo arresto durante más de 2 años, después de los cuales fue liberado.
Un informe de los archivos gubernamentales de EE.UU., llamado 'Hitler's Shadow' ('La sombra de Hitler', en inglés) señaló que Huber admitió haber visitado el campo de concentración de Dachau en 1936, el de Sachsenhausen (Brandeburgo, Alemania) en el mismo año y el de Mauthausen (Austria) en 1939. Destacó que "nunca vio ninguna crueldad allí, que las leyes de humanidad siempre fueron su regla más alta de conducta y que nunca creía en la obediencia ciega o resistencia temeraria".
Durante los Juicios de Núremberg, Huber dijo que no tenía conocimiento de las ejecuciones en masa hasta finales de 1944. Cabe señalar que participó en el proceso como testigo y no como imputado.
Colaboración con EE.UU.
La nueva publicación revela que en mayo de 1947 un investigador estadounidense calificó a Huber de "un policía justo, fáctico e imparcial, que realizó las funciones policiales sin sesgo partidista o racial, ni prejuicios políticos". Llegó a la conclusión de que Huber era "completamente confiable y fiable", mientras que "no se adhirió a las ideologías del partido nazi".
El exintegrante de las SS fue liberado en marzo de 1948 y años después, en 1953, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense indicó en un documento que, "sobre la base de la información" que entonces tenían en su poder, "Huber podría ser usado provechosamente por esta organización".

Mientras, la BBC informa que el interés de Washington en el trabajo con Huber consistía, en su opinión, en que podría ayudarles a encontrar al jefe de la Gestapo, Heinrich Müller.
Los informes indican que las autoridades estadounidenses le ayudaron a evitar la extradición a Austria y frustraron los intentos de las organizaciones activistas y abogados para juzgarlo.
Asimismo, Washington contribuyó a que Huber se sometiera a un rápido proceso de desnazificación, después del cual se le impuso una corta sentencia de prueba y una multa.
Agente de la Inteligencia de Alemania Occidental
En diciembre de 1955, Huber se unió a la Organización Gehlen, que fue una precursora del actual Servicio federal de Inteligencia alemana (BND, por sus siglas en alemán).
En ese contexto, el historiador Stefan Meining, que trabajó en la investigación de la ARD, dijo que "muchos nazis" se unieron al servicio, pero "casi nadie tenía un puesto tan destacado". "Sabían exactamente que Huber no era un pequeño asesino de la Gestapo, sino un general de las SS que se movía dentro de los círculos más íntimos del aparato de terror nazi y era responsable de las muertes de decenas de miles de judíos y opositores del régimen", destacó.
No se sabe mucho sobre su trabajo en el servicio. Huber estuvo vinculado hasta 1964, cuando la organización decidió que el trabajo del ex alto cargo nazi podía "ponerla en peligro". De acuerdo con la publicación, la organización no encontró razones para despedirlo y por eso decidió enviarlo de vacaciones remuneradas de forma indefinida. Estuvo en esta situación durante 3 años y se retiró a continuación. Murió en 1975 a los 73 años.



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