Andrés fue una tormenta tropical que se desarrolló entre los días 8 y 9 de mayo de este año. Para la NASA se trata de la formación más temprana en esta cuenca desde que comenzaron los registros satelitales a principios de la década de 1970
Imagen de Andrés durante las primeras horas del día 9 de mayo.
© NASA
Imagen de Andrés durante las primeras horas del día 9 de mayo.
Aún faltan tres días para que el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de por comenzada la temporada oficial de tormentas tropicales sobre el Pacífico. No obstante, eso no quiere decir que hasta entonces no se produzcan esos fenómenos.

Prueba de ello es el nacimiento de Andrés, la primera tormenta tropical del 2021 que sin ser la más potente ni la longeva ha batido un récord sin precedentes. En concreto, según detalla el Observatorio de la Tierra de la NASA, Andrés se desarrolló entre los días 8 y 9 de este mes, marcando así la formación más temprana desde que comenzaron los registros satelitales a principios de la década de 1970.


"Durante el 9 de mayo y hasta el 10 la tormenta tuvo vientos sostenidos de 65 kilómetros por hora que mantuvo hasta chocar con una cizalladura a 950 kilómetros de la punta de la Baja California. En ese momento se convirtió en una depresión tropical", señalan desde la NASA.

El anterior récord lo sostuvo la tormenta Adrian que vivió entre el 9 y el 10 de mayo del 2017 y que junto Andrés constituye la tercera tormenta tropical surgida antes del inicio oficial en cinco años. "Cabe señalar que la primera tormenta tropical con nombre sobre el Pacífico oriental suele llegar el 10 de junio, mientras que el primer huracán sobre el Atlántico- el 26 de ese mismo mes", recuerdan desde la NASA.

Para la agencia espacial, que cada vez se den más tormentas tropicales "prematuras" está relacionado con el aumento de las temperaturas en nuestros océanos. Según explican, el agua tibia funciona el combustible que alimenta a este tipo de tormentas, a medida que el calor y la humedad se mueven del océano a la atmósfera.


Como punto de referencia, sostienen que a partir de una temperatura de 28 grados Celsius en la superficie de los océanos se pueden formar este tipo de fenómenos extremos. En el caso de Andrés, los datos de los satélites de la NASA indican que el agua durante el 9 de mayo sobrepasó los 30°C.

Este aumento en las temperaturas también ha ayudado a perfilar los nuevos pronósticos de huracanes durante los últimos 30 años. Así, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos indica que, mientras que entre el 1981 y 2010 se daban 12 tormentas con nombre, seis huracanes y tres huracanes mayores sobre el Atlántico, en el periodo actual de 1991 a 2020 se observan 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores.

"Si bien en las cuencas del Pacifico no han mostrado cambios sustanciales durante estos 30 años, eso no exime de que el número de fenómenos extremos de este tipo no aumente. Por un lado, ahora contamos con mejores tecnologías de detección y, por el otro, no hay que olvidar el escenario de cambio climático que está calentando los océanos", señalan desde las NOAA.

Por ahora, las cifras para el Pacífico oriental se mantienen en 15 tormentas con nombre, ocho huracanes y cuatro huracanes importantes. La cuenca del Pacífico Central por su parte tiene una media de cuatro tormentas con nombre, tres huracanes y dos huracanes mayores.