Traducido por el equipo de SOTT.net

© UnknownPatrón del Océano Pacífico
A veces, los mayores descubrimientos científicos comienzan con las cosas más sencillas.
Hoy en día, los meteorólogos están preocupados por un fenómeno global de gran gravedad. Forma parte de un patrón atmosférico que no se reconoció hasta finales de la década de 1960. Sin embargo, ha tenido un impacto económico considerable a lo largo de las últimas décadas. Y tendrá repercusiones este año si resulta tan grave como se prevé.
Pero la historia comienza con el lodo marino y unos pescadores frustrados.
Los geólogos observaron algo extraño en los núcleos sedimentarios extraídos de la costa occidental de Sudamérica.
Los núcleos parecían pasteles de capas. Una capa de lodo, otra de escamas de pez... y así sucesivamente a lo largo de todo el núcleo.
Las capas reflejan cambios masivos en los patrones climáticos. Pero esto no se comprendió hasta finales de la década de 1960. Fue entonces cuando Jacob Bjerknes, un meteorólogo noruego-estadounidense, relacionó el registro de sedimentos marinos con las observaciones atmosféricas. Se dio cuenta de que
el océano y la atmósfera actuaban en un bucle de retroalimentación que tenía repercusiones dramáticas en la tierra.
El término técnico es «El Niño», Oscilación del Sur o ENOS. Su nombre proviene de los pescadores peruanos. Estos llamaban «El Niño» a las corrientes cálidas que a veces se producían en torno a Navidad.
Lo que Bjerknes describió fue el cambio en las temperaturas de las aguas superficiales del océano Pacífico. Cuando el agua cálida llega a Perú en torno a Navidad, llueve. Y mucho. Los ríos desbordan desde las montañas y arrastran una impresionante cantidad de sedimentos.
La imagen siguiente muestra el Pacífico cálido durante el episodio de
El Niño de 1998, en comparación con el período frío (denominado
La Niña):