
El asentamiento, construido íntegramente con adobe, incluye una iglesia basilical, viviendas, un fuerte, torres de vigilancia y hornos de pan.
Especialistas destacan que el lugar seguía un plan urbanístico organizado, con calles, plazas y espacios abiertos. Una basílica dominaba una de las calles principales en el centro de la ciudad.
Las excavaciones también sacaron a la luz unas 200 piezas de ostraca con inscripciones en copto y griego que documentan transacciones comerciales y aspectos de la vida cotidiana, además de monedas de bronce con imágenes de emperadores bizantinos y monedas de oro de la época del emperador Constancio II, quien gobernó entre los años 337 y 361 d. C.
Según Sherif Fathy, ministro de Turismo y Antigüedades, este hallazgo es importante ya que ayuda a resaltar la diversidad cultural que los oasis egipcios han presenciado a lo largo de diferentes épocas.



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