
Según la teoría más aceptada, los agujeros negros que absorben materia deben expulsar parte de esa energía en forma de vientos o chorros. Sin embargo, en Sagitario A* este fenómeno nunca se había observado con claridad, a pesar de que los modelos indicaban que debía existir.
El fin de un enigma astronómico
En un estudio publicado en el Astrophysical Journal Letters, los investigadores obtuvieron la imagen más precisa hasta ahora del gas molecular frío cercano al agujero negro, gracias a cinco años de observaciones con el radiotelescopio ALMA, situado en Chile.
El equipo identificó una enorme cavidad cónica, de casi un pársec de longitud, llena de gas caliente e ionizado junto a Sagitario A*. Según concluyeron, esa estructura fue esculpida por un viento procedente del agujero negro, que habría barrido o calentado el gas frío de la zona. Asimismo, explicaron que la energía necesaria para formar esa cavidad solo puede provenir de un agujero negro supermasivo.
El hallazgo fue además respaldado por imágenes del observatorio de rayos X Chandra, de la NASA. El viento habría estado activo durante al menos 20.000 añosy refuerza la idea de que los agujeros negros pasan la mayor parte del tiempo en estados de baja actividad. Esto sugiere que Sagitario A* no es una excepción y que la Vía Láctea se comporta como muchas otras galaxias en sus fases más tranquilas.



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