El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, iniciará su Gobierno con "la más grande operación de seguridad urbana" para combatir la extorsión y el sicariato. Expertos consultados por Sputnik señalaron que el accionar de estas bandas criminales "se salió de control", pero puede ser resuelto "sin militarizar ciudades".
Abelardo Dela espirella
© AP Photo / Ivan Valencia
Atender los problemas de criminalidad en Colombia fue una de las principales propuestas de campaña de Abelardo de la Espriella. Cuando todavía falta un mes para la asunción prevista para el 7 de agosto, el futuro mandatario pretende comenzar a responder a las expectativas con el anuncio de la creación de un "Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana".

"Para dictar medidas efectivas y acordes con las necesidades de las ciudades más afectadas, estoy convocando a los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga para, a partir de sus necesidades, crear la más grande operación de seguridad urbana en Colombia", anunció De la Espriella a través de su cuenta de X.

El presidente electo aseguró que el nuevo cuerpo de seguridad será creado a partir de un decreto que firmará el mismo día de su asunción. "No más extorsiones, atracos y homicidios en nuestra patria", complementó.

Si bien no dio más detalles de su plan, la idea de conformar cuerpos específicos para atender los problemas de seguridad en las grandes ciudades atravesó toda la campaña del presidente electo.

En su programa de Gobierno, De la Espriella planteaba "un bloque de búsqueda contra la extorsión" y una "primera línea de seguridad", ambos cuerpos que operaría en barrios específicos de las grandes ciudades y que se nutrirían de "veteranos y reservistas".

Extorsión y secuestros: una lógica diferente

Consultado por Sputnik, el especialista colombiano en temas de Seguridad Andrés Nieto Ramírez ratificó que, en los últimos años, la extorsión "se salió de control", particularmente en las grandes ciudades como Bogotá, donde esta figura criminal aumentó exponencialmente hasta superar los 13.000 casos anuales tanto en 2024 como en 2025 pero, a su vez, presentó una nueva lógica criminal en el país sudamericano.

"Colombia venía acostumbrada a que tanto la extorsión como el secuestro estaban ligados a grandes grupos al margen de la ley. Sin embargo, a partir de 2017 empezó a masificarse la extorsión a comerciantes en las ciudades, donde no operan grupos como las FARC, el Clan del Golfo o el ELN", explicó el especialista.

Además, Nieto Ramírez apuntó que los intentos de la Policía Nacional y las autoridades locales de desbaratar a estos grupos no lograron desarticularlos por completo, lo que solo inició "guerras entre las bandas que llevaron a incrementar también los homicidios", al punto de que en la actualidad "siete de cada diez muertes violentas en Bogotá son sicariatos por deudas, venganzas o ajustes de cuentas entre los mismos criminales".

Para el experto, Colombia aún no ha logrado dar con la solución para neutralizar a estos grupos criminales, de menor porte que las organizaciones armadas que han caracterizado al conflicto armado de las últimas décadas pero que funcionan con lógicas diferentes que han dificultado su erradicación.

En ese sentido, Nieto Ramírez expuso que las fuerzas de seguridad colombianas suelen priorizar la acción contra "estructuras que atacan a la fuerza pública o la sociedad civil o que cometen atentados terroristas", cuando, en contrate, las bandas criminales que operan en las ciudades "no quieren enfrentarse con la Policía o con el Ejército".
"A estos grupos no les interesa la confrontación y mientras no les toquen sus rentas criminales provenientes del hurto, la extorsión, el sicariato o el secuestro no contraatacan. Buscan no atacar para que los barrios en los que venden drogas, armas o hacen explotación sexual sean menos visibles y no sean controlados", ahondó el académico.
¿Reservistas y veteranos?

Nieto Ramírez corroboró que, con el aumento de estos delitos, la seguridad urbana en las grandes ciudades colombianas es en la actualidad una de las principales preocupaciones de los colombianos y es uno de los mayores factores que explican la victoria electoral de De la Espriella, que había colocado este problema como una de sus banderas.

De todas maneras, aclaró, la naturaleza exacta del "Bloque de Defensa" anunciado por el presidente electo todavía dejan algunas interrogantes. "No está claro si habla de aumentar policías, aunque en la actualidad no tenemos de dónde sacarlos, dado que la incorporación de jóvenes a las fuerzas de seguridad ha bajado", apuntó.

El experto también manifestó sus dudas en relación a otra de las propuestas repetidas por De la Espriella, en relación a incorporar a policías y militares "veteranos" a estas tareas o convocar a civiles a que hagan parte de una "reserva". Para el académico, este tipo de alternativas podrían encontrarse con limitaciones legales que no puedan salvarse simplemente con un decreto, tal como prevé De la Espriella.

Para Nieto Ramírez, es clave que la respuesta a los problemas de criminalidad se haga en forma "ordenada" y evitando problemas como los que ya vivió el país en la década de los 2000, cuando el impulso estatal para generar una respuesta civil a los grupos armados acabó derivando en el "paramilitarismo" que sigue siendo un problema para Colombia. "No es que De la Espriella haya propuesto esto, pero al no aclarar exactamente qué va a hacer deja una nebulosa que recuerda a la historia reciente del país", acotó.

Inteligencia y cárceles, pero sin militarización

También consultado por Sputnik, el experto colombiano en Seguridad Hugo Acero enfatizó que lo conocido por el momento no pasa de "un anuncio" que el mandatario entrante "seguramente va a desarrollar en los próximos días". De todas maneras, el analista dio algunas pistas de qué elementos debería comenzar atendiendo el nuevo plan.

"Lo que uno esperaría es que el Gobierno, las autoridades locales y todos reconozcan que hoy estamos ante una criminalidad organizada nacional y transnacional y que, para enfrentarla, se requiere fortalecer las labores de inteligencia, investigación criminal, involucrando de manera decidida sobre todo a la Fiscalía", expresó Acero.

El especialista remarcó, en ese sentido, que las soluciones podrían pasar por mejorar las coordinaciones y que "no es necesario militarizar las ciudades, como seguramente algunos están pensando".

Acero también consideró que el nuevo plan de De la Espriella debería promover que "se construyan cárceles adecuadas". Pero en lugar de apostar por replicar "el modelo de Bukele", opinó que el nuevo gobierno debería extender a todo el país el esquema de la Cárcel Distrital de Bogotá, un penal actualmente funciona por fuera del sistema penitenciario nacional, cuenta con personal de custodia propio y maneja "tecnología de punta" que le ha valido ser considerado "modelo" en Colombia.

Asimismo, los planes del nuevo gobierno deberían apuntar a "acciones desde lo preventivo y disuasivo" que busquen evitar que los jóvenes que se incorporan a las bandas criminales opten por el mundo del delito. "Se les debe dar alternativas a los jóvenes y menores de edad que hoy en muchos territorios y ciudades tienen alto riesgo de ser involucrados en estas organizaciones criminales", indicó Acero.