Por la pérdida de la capa de ozono declinan la abundancia de muchos organismos marinos, desde corales hasta peces y krill.
capa de ozono
© U.Catolíca de Chile
Distribución de ozono en el hemisferio sur, mostrando los bajos niveles (en color azul) sobre la Antártida
Una investigación internacional en la que participan científicos chilenos y españoles, evaluó el impacto del aumento de la radiación ultravioleta sobre los organismos vivos del mar como consecuencia de la pérdida de la capa de ozono y todo indica que sería la responsable de "los recientes declives generalizados en la abundancia de muchos organismos marinos, desde corales hasta los peces y el krill", informó el Laboratorio Internacional en Cambio Global en su último comunicado y la Universidad Católica de Chile.

Los resultados del estudio revelaron que el aumento de los niveles UVB generó "un incremento importante en las tasas de mortalidad de los organismos marinos, siendo los grupos de protistas, corales, crustáceos, larvas y huevos de peces, los más sensibles".

"Los efectos de la radiación ultravioleta que se detallan en este estudio afectarán sobre todo a los organismos que crecen cerca de la superficie, como los huevos y las larvas de invertebrados y peces que están expuestos a unos elevados niveles de UVB", explicó Moira Llabrés, autora del artículo e investigadora del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (UIB-CSIC).

"Estos impactos variarían según la estación del año y serían mayores en primavera, que es cuando los niveles de UVB son más elevados", confirma la doctora, Miriam Fernández, de la Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Católica de Chile.

En su análisis, sobresalió que las muertes de las larvas de bacalao se reducen un 81% cuando se reduce el nivel de rayos ultravioleta, lo que es un índice significativo para los científicos y para la disponibilidad de alimentos marinos, destaca la doctora Fernández.

La doctora Llabrés cree que la investigación contribuye a tener una base de datos importante que cuantifica realmente los efectos fisiológicos y metabólicos, entre otros tipos, producidos en los seres marinos, con las dosis de UVB.

Para respaldar estos resultados, los investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas de España apoyados por miembros del Laboratorio Internacional en Cambio Global y de la Universidad Católica de Chile, analizaron un total de 1.784 evaluaciones experimentales realizadas con radiación natural en diferentes áreas geográficas y con radiación artificial en cultivos de laboratorio, y publicaron sus resultados en la revista Global Ecology and Biogeography, según su reporte.

La liberación de CFC en aerosol sorprende desde los años 70

Según el estudio de CISC, los compuestos fluorocarbonados -un grupo de gases utilizados en múltiples aplicaciones, conocidos en el comercio como CFC- son considerados como los principales culpables de la reducción de la capa de ozono. Esto es avalado por numerosos estudios.

La doctora Llabrés explicó que la continua emisión a la atmósfera de compuestos CFC, sobre todo durante la década de los años 70 y 80, erosionó la capa de ozono, aumentando los niveles de UVB incidentes y afectando el ecosistema marino.

"Sin embargo, el papel de la radiación UVB (con una longitud de onda entre 280 y 315 nanómetros) como posible causante del deterioro global y generalizado de los ecosistemas marinos no se había cuantificado hasta el momento", destaca.

Los efectos se dieron especialmente en las latitudes altas del Hemisferio sur, donde el incremento de UVB fue mayor, "lo que sugiere que están actuando procesos selectivos o de adaptación de los organismos en respuesta a una radiación UVB elevada", concluye el grupo de estudio.

El aumento de las tasas de mortalidad observados y relacionados al aumento de la UVB explicaría los declives recientes generalizados en la abundancia de muchos organismos marinos, desde corales hasta peces y krill, informa la doctora Fernández.

El krill es considerado un crustáceo estratégico especialmente en la biología antártica, es quizá uno de los eslabones más importantes de la red trófica (cadena alimentaria), explica la investigadora, y se constató que disminuyó 60 veces su cantidad en el Océano del Sur entre 1970 y 2003, mientras la radiación UVB aumentó considerablemente en el Océano Austral durante este intervalo de tiempo.

El estudio relaciona el declive de la biota marina con el aumento de la UVB y hace ver que el aumento de la temperatura global, por sí solo, no es el responsable, según Llabrés. Conjuntamente con el aumento de la UVB y el calentamiento global se registra en el mar una acidificación de los océanos, y es otro de los efectos conjuntos.

Protocolo de Montreal

En el estudio, los científicos explican que el Protocolo de Montreal, resolvió el problema del aumento de la radiación UVB de la siguiente manera: "El Protocolo de Montreal, que entró en vigor el 1 de enero de 1989, evitó un mayor deterioro de la capa de ozono y sentó las bases para su recuperación", sin embargo, advierten que "dicha recuperación, según señalan varias investigaciones, aún no ha ocurrido".

"Esta concepción errónea es particularmente sorprendente, dada la evidencia de que los niveles elevados de UV continúan repercutiendo en la salud humana" destaca Susana Agustí, profesora de investigación del CSIC.

Agustí argumenta que "si continúan llegando elevados niveles de UVB a la biosfera en las próximas décadas, será necesario entender los impactos asociados a esos niveles en la biota marina".

Inesperada pérdida de ozono sobre zonas pobladas

Científicos de Harvard advirtieron el 26 de julio preocupantes resultados de sus últimas investigaciones.

Con el actual cambio climático se están generando tormentas eléctricas que elevan a una gran altura las nubes de vapor, que incluyen los productos CFC liberados por el hombre, y estos reaccionan removiendo en solo días la capa de ozono de vastas zonas.

En su estudio descubrieron que este fenómeno está ocurriendo en zonas cálidas y no son sólo en altas latitudes frías. La pérdida de ozono haría entrar gran cantidad de rayos ultravioletas que pueden afectar a la salud de enteras ciudad pobladas, informa el equipo de Harvard.

Este fenómeno recién descubierto se podría estar presentando en otras regiones del planeta.

Tormentas solares de rayos X

Tormentas solares de rayos X, generan un aumento de radiación ultravioleta, destacó la NASA en un estudio publicado en 2011. Este fenómeno sucede en las siguientes horas, después de los estallidos solares en que nuestra estrella libera masa coronal y genera emisiones de radiaciones electromagnéticas, entre ellas, la radiación ultravioleta.

Este es un fenómeno que no se había documentado anteriormente y que puede tener impacto en la vida terrestre especialmente durante los períodos de mayor actividad solar y ante la falta de ozono.