Fuxianhuia protensa
© Nature
Hace 520 millones de años esta criatura ya tenía un cerebro.
Hace 520 millones de años, en algún lugar de lo que hoy conocemos como China, un pequeño invertebrado de 11 centímetros de longitud quedó atrapado en el lodo. El animal, clasificado como Fuxianhuia protensa es uno de los primeros artrópodos, antepasado de los actuales insectos y arañas, y vivió en el período Cámbrico, unos 290 millones de años antes de que aparecieran los dinosaurios.

Un equipo de científicos, encabezados por el paleontólogo Gregory Edgecombe, del Museo de Historia Natural de Londres, ha analizado el fósil y creen haber encontrado los restos de un cerebro primitivo compuesto de tres segmentos. El hallazgo, publicado en Nature, supondría la primera evidencia de un sistema neuronal avanzado y ofrece pistas sobre el desarrollo del sistema visual.

"Sabemos que es un cerebro porque su tamaño, perfil y posición ", indica Edgecome, "es comparable con los pequeños cerebros de crustáceos como la gamba cristal". Como otros fósiles hallados en Chengjiang, en la provincia china de Yunnan, el cuerpo de este espécimen fue enterrado en un ambiente bajo en oxígeno que lo preservó de las bacterias y se fosilizó tan bien que se pueden observar sus órganos internos con bastante precisión. La concentración de pigmentos ricos en hierro permite distinguir tres segmentos, según los investigadores, así como restos de tejido neuronal cerca de los ojos.

Según Edgecombe, la similitud de esta anatomía neuronal con la de los modernos insectos y algunos crustáceos indica que se traba de un "cerebro bastante sofisticado" que "evolucionó para procesar información visual de alta resolución". Esto le lleva a la conclusión de que Fuxianhuia protensa fue un depredador con una vista muy aguda y fortalece la idea de que la evolución de la visión alimentó una carrera evolutiva entre depredadores y presas durante el Cámbrico.

"Este fósil aporta la descripción más convicente, y más antigua, de tejido neuronal en un fósil de artrópodo", afirma Graham Budd, investigador de la Universidad de Uppsala. "Nadie esperaba que un cerebro tan avanzado hubiera evolucionado tan pronto en la historia de los animales pluricelulares", apunta Nicholas Strausfeld, neurobiólogo de la Universidad de Arizona y co-autor del estudio. "Esta complejidad tan temprana, especialmente en el área visual", insiste, "podría ayudar a explicar la asombrosa diversidad de habilidades visuales en sus parientes actuales, como la visión compuesta".

Otros científicos, sin embargo, no tienen tan claro que las huellas de fósil indiquen la presencia de un cerebro sofisticado. Georg Mayer, especialista en neuroanatomía de artrópodos de la Universidad de Leipzig, aseguras que la conservación del material es excelente, pero la mancha oscura parece representar una mezcla de restos de los sistemas nervioso, muscular y digestivo". A pesar de todo, admite, no hay motivos para no creer que los artrópodos del Cámbrico no tuvieran un cerebro complejo, pues ya tenían una anatomía sofisticada.