02. Un pastor muy ingenioso - La luna
Sobre el Predador de la Especie Humana
y Otras Cuestiones Paranormales

Ha llegado el momento de retomar el Tema de Temas.
Si no saben de lo que estoy hablando, les sugiero que lean la primera parte de "Un pastor muy ingenioso".
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Mencionaba en el capítulo anterior que Gurdjieff decía que la raza humana era "comida para la Luna". ¿De qué estaba hablando ese hombre? Según explicó (y una explicación muy similar podemos encontrar en el libro Gnosis de Boris Mouravieff), la Luna es un planeta en germinación. Aún no ha nacido, y para hacerlo necesita alimentarse de una gran cantidad de "substancias finas" que emanan de la Tierra. Específicamente, estas substancias son proveídas por la vida orgánica, incluyendo la raza humana.

De este modo, los eventos que ocurren sobre este planeta - guerras, pestes, catástrofes - proveen la energía necesaria para ese embrión cósmico que es la Luna. Más aún, dado que Gurdjieff creía que la mayoría de los seres humanos no poseen una verdadera Individualidad - un alma -, sino que tienen que "cristalizarla" por medio de grandes esfuerzos, al momento de la muerte, lo que queda del ser humano sin individualidad "gravita" inevitablemente hacia la Luna para alimentarla con lo que le queda de fuerza vital.

Ahora, ¿qué tan literalmente estaba hablando Gurdjieff? No lo sé. ¿Se refería en efecto a la Luna que percibimos con los ojos todas las noches? Tal vez. O tal vez no. En su libro alegórico Relatos de Belcebú a su Nieto, Gurdjieff señala que existe otra luna que los seres humanos son incapaces de ver por su ignorancia. Belcebú dice:
"De estos dos fragmentos [desprendidos de la Tierra], el mayor fue llamado "Lunderperzo" y el menor "Anulios"; y los seres tri-cerebrales que después surgieron y fueron formados en este planeta también, al principio los llamaron por estos nombres; pero los seres de épocas posteriores los llamaron de diferentes modos en diferentes periodos, y en épocas más recientes el fragmento mayor es llamado Luna, pero el nombre del pequeño ha sido olvidado gradualmente.

En cuanto a los seres de ahí hoy en día, no sólo no tienen ningún nombre para este fragmento pequeño, sino que ni siquiera sospechan de su existencia. [...]

Los seres contemporáneos tri-cerebrales de este peculiar planeta no saben acerca de este fragmento de su planeta, principalmente porque es comparativamente más pequeño en tamaño y la distancia del lugar de su movimiento lo hacen bastante invisible a su vista, y también porque ninguna "abuela" les dijo jamás que alguna vez tal pequeño satélite era conocido.

Y si alguno de ellos por casualidad lo viera a través de sus buenos, pero sin embargo infantiles, juguetes llamados telescopios, no le prestaría atención alguna, confundiéndolo simplemente con un gran aerolito."
El asunto de si la Luna tiene un acompañante desconocido, y cómo se relaciona éste con el predador, se volverá más interesante a continuación, una vez que hayamos leído a Mark Hedsel.

La Luna Sombría

Mark Hedsel, estudioso del esoterismo y espiritualidad en culturas y tradiciones antiguas, cuenta que uno de los maestros que conoció reveló a sus alumnos lo siguiente:
"Ahora debo hacer una declaración que los introducirá a un concepto que era, hasta hace recientemente comparativamente, uno de los secretos más profundos de las Escuelas esotéricas: En algunos modos, la Luna es el problema más grande de la tradición esotérica. La Luna no es lo que aparenta ser en lo absoluto.

Al final del siglo pasado fue hecha una revelación sorprendente, como resultado del desacuerdo entre miembros de las Escuelas secretas. Información, hasta ese entonces guardada celosamente por las más cerradas de las Órdenes internas, fue hecha pública. Los secretos revelados conciernen a un nivel mucho más profundo de conocimiento del que hasta este entonces se ha hecho exotérico por las Escuelas - incluso en esta era iluminada.

Su toque de cinismo pareció pasar desapercibido. [...]

En pocas palabras, lo que fue hecho público durante este conflicto en las Escuelas es la verdad de que nuestra Luna es una especie de contrapeso de otra esfera, que permanece invisible a la visión ordinaria. Esta esfera contrapesada es llamada en los círculos esotéricos la Octava Esfera.

Debemos tener cuidado con estas palabras, porque, a pesar de lo que acabo de decir, esta región no es en sí una esfera, ni es una luna. Incluso colocarla detrás de la Luna física no es correcto, ya que en el reino Espiritual los espacios y las distancias son diferentes. La verdad es que esta Octava Esfera no concierne a nada con lo que estemos familiarizados en el plano físico, pero debemos usar palabras de nuestros propios vocabularios cuando quiera que deseemos denotar su existencia. Si tuviéramos que utilizar una palabra que describa más apropiadamente a esta Esfera, entonces deberíamos llamarla un vacío. Ciertamente, vacío es un término más apropiado para esta esfera, ya que la Octava Esfera succiona cosas hacia su propia existencia sombría."
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"Esta esfera es más baja en la escala de ser que la Séptima Esfera (que es la Tierra). Funciona como una especie de conducto demoniaco que succiona hacia sus fauces ciertas formas Espirituales degeneradas en la Tierra. Es una Esfera sombría, controlada por seres sombríos. Sin embargo, el hecho de que son seres sombríos no debería llevarnos a menospreciar o subestimar sus capacidades e inteligencia. En muchos sentidos son más inteligentes que el Hombre, ya que no están limitados por el poder del amor, como lo está la Humanidad.

La operación de esta Octava Esfera es compleja. Sus habitantes - esos seres sombríos para quienes es hogar - desean poblar su Esfera con la humanidad, o (más precisamente) con almas humanas. Para este fin, ha creado lo que podríamos llamar terminales en la Tierra: estas terminales son conductos de almas, que succionan hacia la Esfera inferior cierta forma de energía Espiritual materializada que se engendra sobre el planeta Tierra. Las circunstancias más usuales en las que esta materialización o generación toma lugar es en las sesiones espiritistas, y en otras localidades donde los seres humanos intenten intervenir - en contra de la ley cósmica - con los planos Etéricos inferiores".

David Ovason, The Zelator, The Secret Journals of Mark Hedsel, (pp. 307-309)
© detarot.com
La Luna, recibiendo las lágrimas de la superficie de la Tierra, de acuerdo al Tarot.
Si contemplamos esta información bajo las perspectivas de Don Juan y el predador, y de Gurdjieff y el mago maligno, lo que tendremos será una situación generalizada de la cual es presa la raza humana entera, y no una excepción limitada a las sesiones espiritistas.

Todo parece indicar que estos "seres sombríos" son el predador mismo, que han hipnotizado a mujeres y hombres para hacerlos creer que son "águilas, leones o magos", y que nunca les va a pasar nada malo, al menos no hoy.

Su finalidad es alimentarse de nuestra conciencia, de las "sustancias finas" que generamos, de nuestra energía psíquica, espiritual o emocional.


Ahora, si nos quedáramos con estas tres fuentes, podríamos concluir que nos enfrentamos a demonios en el sentido religioso.

Sin embargo, grandísimo hereje como soy, otras fuentes me han llevado a conclusiones muy distintas, mismas que podríamos decir que se encuentran a medio camino entre el misticismo, la ciencia y las llamadas "teorías de la conspiración".

Porque todavía hay más.