
El funcionario, que aspira ser el líder de la Unión Patriótica de Kurdistán (PUK, por sus siglas en inglés), fundada por su padre, ha culpado al presidente de la región del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, de lanzar una consulta que causó la pérdida de un 40 % del territorio iraquí, que los kurdos controlaban desde 2014.
Asimismo, ha rechazado las acusaciones de varios dirigentes kurdos, según las cuales, la familia del expresidente kurdo Talabani, en particular Bafel, ha entregado sin resistencia la ciudad de Kirkuk en un acuerdo secreto con el Gobierno iraquí.
"No, no soy un traidor. Los traidores son los dirigentes kurdos que nos han llevado a esta situación", ha defendido el primogénito de Talabani, para después detallar que "la decisión de no combatir fue puramente militar, tal como explicó en televisión Sheij Jafar [el jefe del Peshmerga]".
Además, ha instado a la comunidad internacional a mediar entre los kurdos y el Gobierno de Bagdad para resolver los asuntos en disputa a través del diálogo.
Las tensiones entre el Gobierno de Irak y el del Kurdistán, aumentaron después que las autoridades celebraran el referéndum, pese al rechazo del Ejecutivo central, los países vecinos y gran parte de la comunidad internacional.
Con el fin de preservar la integridad territorial del país, las fuerzas militares del Gobierno iraquí recuperaron lugares estratégicos en la ciudad de Kirkuk (rica en recursos petrolíferos) de manos de las fuerzas kurdas (Peshmerga), que se retiraron sin provocar ningún enfrentamiento.



Comentario: Otro tiro que le sale por la culata a EEUU e Israel, si bien públicamente se "oponían" al referendum kurdo, lo apoyaron y patrocinaron desde el principio para usarlo como herramienta de desestabilización en la zona. Ahora que Irak reaccionó rápida y contundentemente en Kirkuk -territorio Iraqi rico en petroleo, por cierto-, apaciguó los aires separatistas, al menos por ahora.