En Brasil trabajan 1,8 millones de menores de edad, de entre cinco a 17 años, y más de la mitad lo hace en forma ilegal, según un informe divulgado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) en base a datos del año 2016.
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© AP Photo/ Renzo Gostoli
El 54,4% de esos casi dos millones de menores (998.000) trabajan de forma ilegal "porque tenían entre 5 y 13 años (190.000 niños) o bien porque a pesar de tener entre 14 y 17 años (cuando ya pueden trabajar) no estaban registrados conforme exige la legislación (808.000)", explica el estudio.

En Brasil la ley permite el trabajo a partir de los 16 años, a excepción del empleo nocturno, peligroso o insalubre, donde la edad mínima son los 18 años.

La legislación también admite el trabajo a partir de los 14 años, pero tan solo en la condición de aprendiz.

La región norte del país es la que presenta un escenario más grave, donde trabaja 1,5% de los niños de entre 5 y 13 años.

Contrasta con la región sureste, la más rica del país, donde el porcentaje de menores trabajadores en esa franja de edad es de 0,3%.

La mayoría son niños varones (65,3%) y negros o mulatos (64,1%). Llegan a trabajar un promedio de 25,3 horas por semana.

El 74% de los menores de hasta 13 años no recibió ninguna renta monetaria por su trabajo, dado que 73% ocupaba una posición de trabajador familiar auxiliar, el 47,6% con tareas en el sector agrícola.

Los resultados del informe del IBGE también confirman la tesis de que la entrada prematura en el mercado de trabajo provoca evasión escolar.

Si bien la tasa de escolarización de los menores de entre 5 y 13 años que trabajan es de 98,4%, no muy diferente de la tasa de escolarización de los niños que no trabajan, esa cifra disminuye cuanto aumenta la edad.

Entre los menores de edad de 16 y 17 años que trabajan, la tasa de escolarización cae a 74,9%.

Es la primera vez que el IBGE divulga estos datos con una nueva metodología, lo que no permite hacer comparaciones con resultados de años anteriores.

El artículo 32 de la Convención sobre los derechos del niño de la Organización de las Naciones Unidas establece que los estados partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.