Virginia Giuffre tenía 17 años cuando, según ella, tuvo relaciones sexuales con el hijo de Isabel II. La muerte de Epstein ha reavivado la presión en Reino Unido contra el duque de York, que ha 'huido' a España.
el príncipe Andrés
© REX FEATURES
De izq. a dcha., el príncipe Andrés, la menor Virginia Giuffre y la 'madame' de Epstein, Ghislaine Maxwell.
Escondido en una lujosa villa gaditana en la que solo ha tenido que pagar con una fotografía firmada, el príncipe Andrés (59), perseguido por una fotografía suya rodeando con el brazo a una menor con la que supuestamente se acostó, se relaja jugando al golf para huir de uno de los veranos más complicados de su vida. El hijo de la reina Isabel II, que se encuentra en medio del proceso judicial contra su ex amigo Jeffrey Epstein, ha elegido Sotogrande como refugio y a Sarah Ferguson (59) como compañía para huir de un temporal que parece no haber hecho más que comenzar.

El príncipe Andrés se encontraba de vacaciones la semana pasada en el castillo escocés de Balmoral junto a su madre cuando el millonario, que había ingresado en una prisión de Manhattan, apareció ahorcado en su celda. Su muerte llegó apenas un día después de que se revelasen más de 2.000 páginas sobre el caso en el que se le acusa de haber traficado sexualmente con decenas de niñas desde sus residencias de Nueva York y Florida. Entre los nombres que se mencionan aparece el del hijo de la reina, al que se le acusa de haber mantenido relaciones sexuales en al menos tres ocasiones con Virginia Giuffre, la mujer que destapó el caso, cuando ésta aún tenía 17 años.

El príncipe y el pervertido', titular que lleva a su portada el diario 'New York Post'

El príncipe y el pervertido', titular que lleva a su portada el diario 'New York Post'
El duque de York, al que Isabel II intentó mostrar su apoyo sentándose junto a él en la iglesia apenas un día después de que se reavivase el caso, también ha sido acusado de tocarle un pecho a otra menor en 2001 mientras ésta estaba sentada en su regazo y ambos jugaban con una marioneta que le representaba a él mismo. "Sólo recuerdo que alguien sugirió una foto y nos dijo que fuésemos al sofá. Entonces Andrés y Virginia se sentaron en él y pusieron la marioneta en uno de los regazos [de ella]. Yo me senté por mi propia voluntad en el de él y, cuando pusieron la mano del muñeco en el pecho de Virginia, Andrés puso la suya en el mío. Decían que era una broma", recuerda Johanna Sjoberg según los documentos hechos públicos por la justicia estadounidense.

Sarah Ferguson, su ex mujer y con la que parece que ha retomado una relación, se presentó en Escocia un par de días después con la intención de darle su apoyo, pero, tras la llegada antes de los esperado del duque de Edimburgo, con quien no tiene una buena relación, decidió abandonar la residencia en el norte del Reino Unido y poner rumbo a Londres. El príncipe Felipe, de 98 años, nunca le habría perdonado todo lo que rodeó al proceso de divorcio de 1996 y la vergüenza que hizo pasar a la casa real británica cuando apareció una fotografía del millonario John Bryan chupándole el dedo gordo del pie, por lo que se habría negado a estar bajo el mismo techo que ella.

Refugio en Sotogrande

Ferguson, que está empeñada en "cuidar" del príncipe Andrés, optó entonces por volar directamente hasta Heathrow el pasado domingo en un vuelo comercial, mientras que su ex marido decidió coger uno privado este mismo martes para reunirse el miércoles con ella en el aeropuerto de Farnborough. Allí, los duques de York embarcaron de nuevo a bordo de un jet privado -que costó entre 13.000 y 22.000 euros- y una vez llegaron a Málaga cogieron una limusina que les llevó a un resort en Sotogrande, Cádiz, donde llevan veraneando los últimos 10 años.

El complejo en el que se hospedan dentro de la lujosa villa, que es una auténtica fortaleza, está valorado en hasta 41 millones de euros según algunas estimaciones, y entre sus más de 1.800 hectáreas de terreno se encuentran al menos cinco campos de golf, uno de polo e incluso un moderno puerto marítimo. Sus vallas electrificadas y su seguridad privada mantienen además alejados tanto a los curiosos como a la prensa, por lo que se ha convertido en la fortaleza perfecta para aislarse de un escándalo que ha alcanzado una dimensión global.

A cambio de quedarse, el dueño del complejo, que solo ha sido identificado por la prensa inglesa como un "empresario español", le habría pedido únicamente al duque de York una fotografía suya y de su familia dedicada que se habría colocado encima del piano de la sala de música. La procedencia del dueño podría descartar el San Roque Club, adquirido en junio de este año por el ex ministro de Industria y Comercio ruso Viktor Khristenko, pero no el Valderrama, donde se celebró el Andalucía Masters y considerado uno de los mejores del mundo, La Cañada ni el Real Club de Golf de Sotogrande.

La predilección de los duques de York por la Costa del Sol y el sur de España es tal que, según informó el Daily Mail, ambos llevan años escabulléndose hasta una mansión entre Sotogrande y Gibraltar a la que también han acudido en ocasiones sus hijas, Eugenia y Beatriz. La propiedad, ubicada en algún lugar sin identificar de la montaña, les ofrecería la privacidad necesaria al estar rodeada de bosque y de una valla de 3,7 metros de altura que marca un perímetro de al menos un kilómetro con la entrada a la casa. Ésta, además de estar valorada en más de 40 millones de euros, cuenta con un lago, un bosque y un campo de polo dentro de sus 140 hectáreas.

Por los viejos tiempos

Ferguson estaría intentando con este nuevo viaje a Sotogrande no solo mostrar su apoyo público a su ex marido y supuesta pareja sino también consolidar la relación en el momento personal más duro de este. "La duquesa ha insistido en que se han ido juntos de vacaciones para poder cuidar de él y mostrarle al mundo que está a su lado en estos momentos. Él había estado más o menos relajado hasta ahora, que ha empezado a agobiarse a sí mismo. Se ha convertido en la historia más importante del planeta y él está en el centro de ella", ha asegurado una fuente interna citada por el diario The Sun. "Ella se siente como si estuviesen en los viejos tiempos, cuando tomaban juntos el mundo. Sarah es consciente de que tiene que apartarle de los titulares".

Por su parte, la casa real británica, que siempre ha defendido fieramente al príncipe Andrés ante cualquiera de sus deslices, se ha visto obligada a emitir varios comunicados sobre el tema. "Este es un procedimiento que se lleva a cabo en los Estados Unidos y que no le concierne al duque de York. Cualquier mención de actos ilegales contra menores es absolutamente falsa", ha asegurado un portavoz de la institución ante las últimas informaciones que han aparecido en la prensa.

Su aparición, sin embargo, en una fotografía junto a Virginia Giuffre rodeándole la cintura con el brazo en 2001 cuando ésta aún era menor de edad no le ha ayudado. La imagen persigue a la monarquía británica desde que fue publicada y ha sido utilizada para reforzar las acusaciones contra él y las sospechas de que la joven podría estar diciendo la verdad.

Giuffre, que antes se apellidaba Roberts, aseguró en 2015 haber tenido sexo con Andrés de Inglaterra hasta en tres ocasiones en Londres, Nueva York y un año después en una orgía organizada en la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes cuando aún tenía 17 años. En otro de los documentos que ha hecho públicos la justicia estadounidense se habla también de un encuentro entre ambos en una bañera.

En esa isla, que se ha convertido en el centro de la investigación y que fue comprada hace dos décadas, es donde la investigación cree que el ahora difunto acusado organizaba todos los encuentros con menores, a las que alquilaba como esclavas sexuales y de las que abusaban repetidamente dentro de un templo.

En 2015, cuando se vertieron las primeras acusaciones, el juez que llevaba el caso decidió eliminar todas las menciones hacia el duque de York tachándolas de "inmateriales e impertinentes", pero recientemente se ha publicado que el empresario llevaba un diario en el que detallaba minuciosamente su amistad con Andrés a modo de "póliza de seguro", aunque por el momento no ha trascendido su contenido.