
Ya se había descubierto que las plantas eran capaces de liberar moléculas que actúan como neurotransmisores cuando son atacadas por insectos fitófagos, estas moléculas alertando a otras plantas circundantes acerca del peligro para que comiencen a adoptar medidas preventivas. Por otro lado, un grupo de investigadores de Tel Aviv (Israel) demostró recientemente que las plantas producen ultrasonidos perceptibles a metros de distancia cuando están estresadas, señales que podrían estar influenciando en consecuencia el comportamiento de otros seres vivos circundantes, animales o vegetales. Ahora un grupo de investigadores del Instituto Boyce Thompson y de la Universidad de Cornell hallaron que los nematodos que parasitan las raíces de las plantas pueden ser engañados por sus huéspedes para desalentarlos de acomodarse.
Estos gusanos son odiados por los productores agrícolas por causar pérdidas de millones cada año al infectar los cultivos. Pero sus
días de frustración podrían estar contados si esta nueva investigación da los frutos suficientes.
La misma descubrió que las plantas son capaces de generar feromonas normalmente producidas por estos gusanos para ahuyentarlos y evitar así nuevas infecciones. Específicamente, los investigadores se enfocaron en un grupo de sustancias químicas llamadas ascarósidos, una familia de feromonas que los nematodos utilizan para comunicarse de forma intraespecífica. En efecto, las plantas son capaces de reaccionar al ascarósido ascr#18, molécula que mayor segregan los nematodos parasitarios de plantas, reforzando sus defensas inmunes y por ende aumentando su protección contra el ataque de otros patógenos. Pero este estudio demostró que las plantas pueden haber evolucionado para segregar este compuesto a su vez como una forma de engañar a otros nematodos para que crean que éstas están más infectadas de lo que realmente están.
Los investigadores estudiaron los efectos de ascr#18 en tres especies de plantas, arabidopsis, trigo y tomate, y hallaron que estas plantas segregaban tres metabolitos diferentes de este ascarósido en el suelo en presencia de ascr#18. Uno de estos metabolitos, el ascr#9, en altas concentraciones resultó ahuyentar particularmente a los nematodos invasores de las raíces de las plantas estudiadas. Los científicos plantearon entonces la posibilidad de que las plantas se encuentren liberando señales a ser percibidas por los gusanos para hacerles creer que sus raíces ya se encuentran infectadas y superpobladas, lo que desalienta a los parásitos de emprender una infección.
Esto no significa ni que las plantas ni los nematodos se encuentren realmente «hablando» entre sí, sino que sus metabolismos evolucionaron para segregar compuestos similares como una forma de adaptación que busca maximizar su supervivencia: los gusanos segregan ascarósidos para evitar superpoblar una sola planta mientras que las plantas los segregan a su vez logrando fingir estarlo y así evitando ser parasitadas.



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